The Pink Floyd Exhibition: mis impresiones

Amig@s de Rock Telegram: volvemos a estar en la brecha. Después de un largo descanso estival, que, por cierto, necesitaba como agua de mayo (en agosto), vuelvo con fuerzas renovadas y con ganas de continuar este proyecto que lleva ya casi siete años funcionando, si no me salen mal las cuentas.

Así pues, os voy a contar lo que ha dado de sí mi verano en lo que a música se refiere… A ver que piense… Sí, en efecto la cosa pintaba muy bien ya desde el comienzo: tenía entrada desde el día que salieron a la venta para ver a Rainbow (y un montón de bandas más) en el festival Rock the Coast en Málaga en junio, pero la cosa se torció y tuve que revender la entrada. Julio pasó sin pena ni gloria, nada, ni un mal concierto en la plaza del pueblo. En agosto se puede decir que presencié algo de música en directo, si es que escuchar a la típica orquesta de feria tocando regetones variados cuenta como tal. Como veis, mi verano estaba resultando bastante soso… Pero, por fin, en septiembre sí que hice algo interesante: estuve en la Pink Floyd Exhibition (PFE en adelante), que es lo que me gustaría contaros hoy.

Ahí están, Pink y Floyd…

Esta exposición es una gozada para cualquier amante de Pink Floyd y viene a demostrar (también) que tras los esfuerzos primero de Syd, luego de Roger y más tarde de David (la subasta de sus guitarras recaudó un monto de 21 millones de dólares que donó para combatir el cambio climático y, de paso, puso punto y final a Pink Floyd como banda definitivamente, por si quedaba alguna duda), el que últimamente está tirando del carro para que, de algún modo, Pink Floyd sigan de actualidad, es Nick Mason; no sabemos que hubiera hecho Rick Wright en caso de seguir entre nosotros. El caso es que el principal promotor de la PFE está siendo Nick y además está girando con una banda (llamada A Saucerful of Secrets) que recupera temas de los primeros y casi olvidados discos de la banda: toda una proeza a su edad.

¡¡To pamí!!

De entrada, así, groso modo, os diré que la en PFE confirmé dos opiniones que ya tenía pero que se vieron reforzadas tras mi visita: primero, que Pink Floyd fueron unos artesanos y, segundo, que Syd Barret nunca se marchó del todo. Me voy explicando…

Hace muchos años que me fascina el nombre de un aparato que desarrollaron Pink Floyd para sus primeros shows: el Azimuth Co-ordinator, que fue el primer control panorámico para un sistema de sonido cuadrafónico; en aquel momento, hablamos de finales de los 60, principios de los 70, un concepto muy novedoso. Durante mucho tiempo pensé que sería algo muy sofisticado y tecnológico, pero al verlo en la PFE me decepcionó un poco encontrarme, básicamente, con una caja con dos palos: en realidad unos joysticks con los que Rick Wright controlaba lo que salía por unos altavoces y otros durante los conciertos. Al pensarlo mejor, me di cuenta, una vez más, del concepto artesano y experimental con el que los Floyd trataron sus creaciones, del mimo que pusieron siempre en hacerlo lo mejor posible y cuidando al máximo los detalles, creando nuevos aparatos o reutilizando otros para que su sonido fuera único y maravilloso; vamos, lo mismo que hace hoy el autotune…

El Azimuth Coordinator: no parece gran cosa, ¿verdad? Pues fue un gran avance en su día.

Todo eso se aprecia también en las diferentes salas de la PFE que va avanzando disco a disco, desde The Piper at the Gates of Dawn hasta The Endless River, donde se muestran apuntes de letras de canciones, croquis de diseños de portadas, ropas e instrumentos utilizados por la banda en directo o diversos aparatos que marcaron su sonido, como el propio Azimuth Co-ordinator o el Binson Echorec. Por cierto que me encantó contemplar ‘en vivo y en directo’ el set de batería decorado con La Gran Ola de Kanagawa que tantas veces he visto delante de Nick Mason o alguna de las guitarras de David, entre un montón de material gráfico nuevo para mí.

Precioso drum-kit.
Croquis para el diseño de la famosa portada.

Durante todo el recorrido vas acompañado, mediante unos auriculares, de la música de la banda y de explicaciones de los propios miembros de Pink Floyd que aparecen en monitores de TV en diversas entrevistas y documentales: según te acercas a un monitor o una portada de un disco, por ejemplo, suenan las palabras de la tele o la música de ese disco respectivamente.

Todo contribuye a sumergirte en el universo Pink Floyd, aunque la necesaria utilización de los auriculares para que la experiencia sea completa, contribuye a que se pueda dialogar poco o nada con acompañantes o compañeros ocasionales, algo que eché un poco de menos, aunque mi hija (fui con mis chicas) se encargó de que le tuviera que explicar un montón de cosas y me sacó de los auriculares en todas esas ocasiones.

Papá, ¿quién es ‘antonino’? 😅

Por otra parte, la experiencia de recorrer físicamente la historia de Pink Floyd, hace que te des cuenta (de nuevo) de que el espíritu de Syd Barret acompañó al grupo de principio a fin: Syd le imprimió una fuerza que no se desvanecería del todo hasta The Dark Side of the Moon, en el que esa fuerza estilística y musical ya desaparece del todo, pero es cuando, de alguna manera, Roger recupera en sus letras y obsesiones la figura del amigo perdido, del paso del tiempo, de la locura, del aislamiento, de la soledad… Todos esos temas tan presentes en la música de Pink Floyd que fueron legado o inspiración de Syd, incluso cuando Roger se retiró y dejó las riendas en manos de David, el otro gran amigo de Syd, que nunca pudo olvidarlo. De hecho, The Endless River es un homenaje póstumo a los dos integrantes desaparecidos.

Mi hija mezclando ‘Money’, ¿quién me lo iba a decir?

La experiencia termina con un increíble mini-concierto en una sala con tres enormes pantallas y con un sonido espectacular en el que se refleja el alfa-omega de Pink Floyd con los temas Arnold Layne (el viejo video de los 60) y Comfortably Numb tocado en vivo en la reunión del Live Aid del 2005: una pequeña muestra de que Roger todavía tiene algo que decir en lo que a Pink Floyd se refiere.

Muy chulo el espacio de The Wall.

¿He dicho que ahí terminaba? No, no, aún queda la sala del merchandise: una inmersión consumista en una interminable muestra de productos (todos carísimos) con el marchamo de la banda. Yo no me resistí (ni siquiera lo intenté) y me traje una camiseta, varias chapas y el catálogo de la exposición.

En definitiva, no es una exposición en la que yo personalmente descubriera nada especialmente nuevo acerca de la banda, pero creo que es una experiencia que cualquier buen aficionado a Pink Floyd disfrutará una barbaridad. Ah, y me acabo de enterar que la prorrogan hasta el 27 de octubre, yo no me la perdería.

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6 comments

  1. Ya se me he había olvidado esta exposición, y eso que está muy cerca de mi casa; bueno, por suerte aún tengo tiempo para ir a verla. Me han encantado las fotos que has hecho, sobre todo esa en la que sales con tu hija, la de “antonino”, jajaja. La artesanía, que tan de moda en diferentes ámbitos, también debería llegar a la música porque, de lo contrario, cualquier día de estos hasta yo mismo me podría animar a hacer un disco, total con un ordenador vale … Lo del azimuth coordinator me ha hecho pensar en posibles estudios y exposiciones sobre los orígenes del rock experimental, en los que podrían trabajar músicos, técnicos e ingenieros de sonido. En cuanto pueda me escapo a ver la exposición. Un abrazo, Alex.

    1. No te la pierdas Raúl, realmente merece la pena y pasarás un rato muy agradable en compañía de Pink Floyd. Si puedes ir entre semana, mejor: más barato y más tranquilo estarás…
      Si, yo también lo he pensado, hasta yo podría cantar bien con un autotune jajjaja
      Abrazos!!

  2. ..que guapo¡¡¡…y que interesada se ve a tu hija en andar por el buen camino¡¡….jaja…….un abrazo y me alegro de tu regreso vacacional..

    1. Ojalá Vidal, mi peque se lo pasó en grande y ya empieza a conocer algunas cosillas de Pink Floyd y otras bandas, curiosamente la canción que más le gusta del universo Floyd es un tema de Nick Mason en solitario en el que cantan Gilmour y Maggie Reilly: Lie for a Lie
      Abrazos!!

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