The Gallery, un disco definitorio de un estilo

Durante casi 10 años viví y trabajé en Madrid. Fue en aquellos años cuando mi colección de CD’s pasó de tener una entidad medio normal a convertirse en algo bastante más serio. Una de mis actividades favoritas era, los sábados por la mañana, darme un garbeo por el centro para visitar, cual santuarios en procesión, las diversas tiendas de discos que, en aquellos felices días, todavía gozaban de buena salud. Se me pasaban las horas rebuscando entre los estantes de las ya desparecidas Hard Vinyl y Madrid Rock, de La Gramola o La Metralleta, que todavía resisten y se ven aupadas por el resurgir del vinilo, o Sun Records, donde el gran Manolo ofrece (espero que siga al pie del cañón) discos y material videográfico sorprendente por su abundancia y calidad, amén de toneladas de merchandise… Eran muchas las estaciones de mi particular vía crucis y era raro (muy raro) el sábado que no me llevaba a casa, por lo menos, un disco.

Muchas veces no sabía qué compraba, lo hacía guiado por una especie de intuición o porque la portada me llamaba la atención, también podía ser porque alguien que me parecía interesante se llevaba el disco o porque cambiaba impresiones con algún otro buscador y me lo recomendaba… Y el caso es que pocas veces me arrepentí de haberme llevado a casa a ese pobre CD huerfanito. Como aquel día en Madrid Rock, sería el año 95 o 96, cuando decidí adoptar una bestia parda llamada The Gallery y firmada por unos tipos, para mi desconocidos por entonces, llamados Dark Tranquility

Recuerdo que me llamó la atención la preciosa portada, primero, y la foto de los componentes de la banda, segundo: ahí había Metal seguro y, bueno, por si necesitaba confirmación, el sello de Osmose Productions lucía en la contraportada para despejar cualquier duda, así que me lo agencié junto con el fijo que había ido a buscar aquel día, el Larks’ Tongues in Aspic de King Crimson; lo recuerdo bien porque en la cola para pagar entablé conversación con un chaval al que le llamó la atención de la portada del Lark’s y se lo recomendé como uno de los discos que había que escuchar si eres aficionado al Prog.

Una cosa que solía hacer entonces era, justo después de salir de la tienda, desprecintar el CD que fuera y pincharlo en mi reproductor portátil, así que, tras dudar un instante entre uno y otro, opté por descubrir el disco desconocido que era The Gallery, claro.

A mitad de los 90 estábamos en pleno apogeo del Death Metal melódico, a ser posible hecho en Gothenburg o de esa escuela, y yo lo disfrutaba como el primero, pero lo que no sabía era que me había agenciado una de las joyas del estilo que acabó como una de las piezas más preciadas de mi discoteca. Ya desde la primera escucha me impactó la combinación de tralla Death y melodía, algo que ahora parecerá muy normal pero que entonces era una novedad y que, de hecho, ha sido imitado hasta la saciedad sin llegar casi nunca a las alturas que llegaron aquellos pioneros como In Flames, At The Gates o los propios Dark Tranquility.

Yo no sabría explicar en términos musicales, técnicos, lo que esconde The Gallery así que me voy a apropiar de una crítica realizada en El Portal del Metal por el usuario llamado TofTow que creo que lo describe a un nivel al que yo no llego:

Lo que vamos a encontrar es lo típico, ya sabéis; melodías a dos guitarras, batería híper machacona, solos constantes, aunque breves y brillantes, etc. Pero en éste caso es mucho más, pues dejan de centrarse exclusivamente en los ya muy trillados, aunque siempre efectivos intervalos de tercera para establecer relaciones armónicas y también rítmicas tremendamente complejas entre las guitarras, de forma que tras estudiar detenidamente sus partituras les admiro más aún por trasladar todo eso después a los directos. Es un trabajo enorme, pero el resultado es (y no se me ocurre otra forma mejor para describirlo) mágico.

Y así debió de parecerme a mí también aquel día que lo compré porque creo que me lo escuché tres veces seguidas mientras paseaba por Madrid, y eso que no sabía nada de esos “intervalos de tercera”. Me fascinó y me sigue,a día de hoy, pareciendo un disco impresionante. No me voy a poner ahora a describir tema por tema porque seguramente acabaría aburriendo a las piedras, pero me voy a permitir recomendarlo incluso a aquell@s a quienes las voces ásperas les ponen nerviosos, además en este disco también hay voces limpias, femeninas e interludios acústicos. Es, en definitiva, un trabajo muy bien hecho, con unas composiciones que, como esta, trascienden lo metálico para convertirse, simplemente, en buena música:

Lo que hace de este disco, de esta banda, algo único es su capacidad de encontrar la melodía rozando los límites del Rock Progresivo, y a la vez desatando toda la violencia del Detah Metal en afilados riffs de dobles guitarras sobre unos teclados que vuelan a la velocidad que marca una batería impresionante. Realmente las composiciones son espectaculares.

Después de un disco que casi define un género es difícil superarse, pero lo cierto es que Dark Tranquility siguieron publicando material muy respetable, creativo y de gran calidad. Siguen activos, espero que por mucho tiempo, y si bien han perdido parte de aquella fuerza original, han ganado en madurez y quienes hemos evolucionado con ellos, nos podemos adentrar con comodidad en sus últimas propuestas (Atoma se llama su disco más reciente) de la que os dejo este ejemplo en forma de videoclip:

Para terminar esta recomendación, os diré que The Gallery es un disco para ser escuchado entero, para darle una oportunidad y si logra golpearte como hizo conmigo, sabrás lo que significa amar el Metal.

Si te ha gustado:

7 comments

  1. No es mi estilo favorito, pero el temita que has puesto me gusta.
    Como molaba ir a tiendas de discos! Recuerdo que muchos sábados por la tarde me iba con algunos colegas a ver discos a la ciudad (es que soy de pueblo, mucho) y a veces compraba discos sin tener ni pajolera idea de lo que había dentro. Compré algún bodrio, pero lo cierto es que acerté en la gran mayoría. Así, algunos de los grandes álbumes de mi vida fueron descubiertos de este modo.
    Abrazo

    1. Yo también soy de pueblo Jake, de toda la vida, y de pueblo chico jajjaja Pero estudié en ciudad y, luego, acabé trabajando durante muchos años en Madrid, así que con dinerito en el bolsillo y tiendas de discos a mogollón puede cumplir mi sueño de tener una discoteca en condiciones!!
      Como digo en la entrada, me pasó como a ti, comprando a ciegas encontré maravillas que ahora están entre mis discos más preciados, y acerté más que fallé: pocos recuerdo que no me acabaran gustando.
      Un abrazo!!!

  2. Me pasa como a Jake, el death metal no es lo mío, y eso que este grupo es bastante melódico (el propio estilo así lo define); de hecho algunas partes no cantadas me parecen muy interesantes. Ahora comprendo lo que me comentabas el otro día en mi entrada sobre Melody Gardot, son propuestas totalmente antagónicas … En cuanto a lo de la compra de discos, ya lo he comentado en otras ocasiones; también tuve una época parecida a la que cuentas, solía ir de tiendas a la salida del trabajo y me pasaba allí las horas muertas; visitaba Madrid Rock, Discoplay, La Metralleta y M.F. Y también compraba muchas veces casi a ciegas, por la portada, por que me sonaba de algo el grupo, por el comentario de alguien o simplemente por intuición. Lo más curioso es que solía acertar, no siempre, pero a menudo. Dicen que cuando uno entra en una cueva pierde la noción del tiempo, pues para mí las tiendas de discos eran como cuevas, entraba a una hora pero no sabía muy bien a qué hora salía … Un abrazo, Alex.

    1. Precisamente estaba escuchando el último de Dark Tranquility cuando leí tu entrada de Melody Gardot, el cambio de estilo fue total, antagónico como dices, y es que últimamente ando muy metalero: estoy recuperando muchos discos que hacía tiempo que no escuchaba de las corrientes más burras, pero también de Heavy clásico o Power, vaya, como hacía años… No todo va a ser Prog jajjaja!!!
      Eso de la cueva me ha gustado Raúl, por cierto, hasta puede que alguna vez hayamos estado en la misma tienda ensimismados cada uno en su rollo y nos hayamos cruzado o incluso comentado algo…
      Yo hubo días en que, de pronto, a mitad de mañana en el curro me acordaba de algún disco y me entraban ganas de comprarlo y ni siquiera esperaba a acabar por la tarde, aprovechaba la hora de comer para irme hasta la tienda y pillarlo, impaciente que es uno…
      Un abrazo!!!

  3. Al contrario que los 2 compañeros que han comentado, el Death Metal es lo mío… No nos engañemos, soy algo más brutote que la propuesta musical de The Gallery, (al menos ahora mismo… no tomaba el biberón con Deicide!), pero es que ese disco es sin duda, uno de mis favoritos!
    Estaba leyendo tu crónica y ya estaba pensando en mi comentario, así que al llegar al final de la misma me ha sorprendido que, una vez más, las casualidades son una constante en nuestra relación de amistad! Iba a decir que The Gallery es uno de esos discos para escuchar completos. Claro que puedes escoger a cualquiera de sus temas para llenar un hueco de silencio, pero yo no concibo empezar a escucharlo incompleto a voluntad propia! El fragmento de la crónica que has puesto acaba, de la misma manera, coincidente con mis sentimientos: En ese disco hay magia, y una melodía que sin ser tétrica no cae en la “felicidad” del Tsunami que en los 90 arrasó Suecia y gran parte de Europa. Nosotros teníamos la edición que llevaba 2 bonus, incluyendo el cover de Bringer of Torture de Kreator, y me gustaba mucho más que la original! Incluso cambiaron el sonido de guitarras para ese tema, metiendo un sonido hipercomprimido y medios a -1000 a modo, entiendo yo, de homenaje al Original SoundThrash!

    A disfrutarlo Eternamente!!!

    1. Mi edición es la normal, sin bonus: yo creo que lo compré recién salido porque me llamó la atención de inmediato la portada y si lo hubiera visto antes me habría acordado, así que yo supongo que lo acababan de colocar en las estanterías cuando lo pillé. Ya sabía, claro, que este disco es de tus favoritos y, por supuesto, mucho mejor que el Load jajjajaja!!! Es que, es verdad, es un disco que tiene magia y esas melodías que tan bien has descrito, que no llegan a ser ni tétricas ni Happy Metal, que enganchan como una droga, es un disco maravilloso… Yo llevaba tiempo sin escucharlo y, hará un par de meses, con un miedo a que ‘ya no sea lo mismo’ que siempre me asalta cuando recupero un disco que hace tiempo que no me pongo y que siempre me ha gustado, cuando le di al play y empezó Punish my Heaven, supe desde el primer segundo que iban a sucederse las escuchas: por fortuna, la magia seguía operando en mí!! Eso sí, creo que coloqué el volumen un pelín más bajo que cuando lo descubrí… Me hago viejo jajjaja!!!
      Un abrazo!!!

  4. Bueno, una vez más das en la diana, querido Alex. The Gallery es un discazo, no hay duda. Una época marcada por el arranque del Death Melódico que protagonizaron, entre otros, Amorphis con su excelso ‘Tales from the thousand lakes’ en 1994. En esa época yo tocaba en Aposento y lo más suave que escuchaba era esto mismo, jaja. Todo era caña, caña y más caña: Cannibal Corpse, Deicide, Morbid Angel, Inmolation, Malevolent Creation, Obituary, Bolt Thrower, Death, Vader, Suffocation, Autopsy… y un largo etcétera. También, casualmente, aprovechaba todos los sábados por la mañana para visitar las tiendas de discos. Siempre picaba con uno o dos álbumes, sobre todo de tralla. Cuando no conocía una banda tomaba como referencia su discográfica: Osmose, Earache, Peaceville, ….
    Gracias por recordar aquella época y este disco. Un abrazo, crack!

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