Supertramp: a buenas horas

Nos creemos que lo sabemos todo. Por mucha humildad que finjamos adoptar, la mayoría de las veces nos cuesta dar el brazo a torcer y reconocer que nos hemos equivocado…
Es lo que a mi me ha pasado con Supertramp. Mea culpa. Durante años adopté frente a ellos una postura un tanto displicente y soberbia, tratándolos de banda de segunda, tirando a comercial, y quejándome siempre de la aguda voz de Roger Hodgson (eso yo, admirador confeso y sin medida de Geddy Lee), cuando lo que de verdad había de fondo era un desconocimiento casi absoluto de su obra y una pereza bastante grande por escucharlos. Y no sé por qué, la verdad…
Supertramp

Como tenía que justificar (a mi mismo y a lo demás) que, al menos, lo había intentado, tengo desde hace años el Even in the Quietest Moments, que apenas habría escuchado un par de veces y además sin prestarle demasiada atención. Así siempre podía decir, cuando alguien me preguntaba por Supertramp: «Si, tengo algo de ellos, pero no acaban de hacerme gracia, qué se le va a hacer».
Pensándolo bien, quizá fuera mi orgullo de musiquero el que me impedía reconocer que me había dejado pasar un grupo de la talla de Supertramp por pura estupidez y cabezonería.
Sin embargo, hace unos cuantos meses, quizá ya un año o algo más, decidí darles otra oportunidad, creo que animado por haber escuchado algo de ellos en alguna emisora de radio o, simplemente, porque si, no lo recuerdo. El caso es que me pillé mi Even in the Quietest Moments y le di caña… De pronto, carajo, la voz de Hodgson ya no me resultaba tan chirriante y le descubría más matices de los que creía recordar. Coño, y que temas tan bien instrumentados y chulos, y para nada comercialotes ni facilones… Vaya, que para cuando llega Fool’s Overture, ya estoy exclamando para mi coleto: ¡¡¡estos tíos son unos musicazos y este un pedazo de disco!!!

En directo

Lo que suele pasar a continuación siempre es un placer: me empapo del disco en cuestión y me pongo a escuchar los demás trabajos de la banda, descubriendo, si hay suerte, un nuevo universo musical del que disfrutar.

Y, afortunadamente, eso me ha sucedido (de hecho me sigue sucediendo) con Supertramp. Tras el Even, llegaron Breakfast in America, Crime of the Century o Crisis What Crisis; no se si en ese orden pero todos ellos fantásticos trabajos de los que aún me queda mucho por sacar y, lo mejor, es que todavía hay varios discos más de la banda que no he escuchado y que, seguro, disfrutaré a su debido tiempo.
Es cierto que con Supertramp fue una idiotez por mi parte empeñarme en no escucharlos, pero también lo es que, de vez en cuando, te topas con un grupo, con un músico, con un estilo, que de pronto te atrapa dulcemente en sus redes y nos convertimos en yonkis a la búsqueda de una nueva y excitante dosis de su particular gloria sonora. 
Que gustazo leñe, cuando te metes una buena dosis en vena.

Si te ha gustado:

12 comments

  1. Lo de los prejuicios es lo peor para la música, la comida y las mujeres; no se puede decir que sólo te gustan las morenas porque a ver qué hacemos si se presenta una rubia que nos guste a rabiar o empeñarse en que no te gustan los callos, como me pasó a mí durante mucho tiempo, ahora me los ponen y no queda nada … jajaja. Yo tengo mucho cariño a Supertramp, fue uno de los primeros grupos que conocí. Has hecho muy bien, Alex, este tipo de pasos son muy importantes para recuperar la libertad de escuchar lo que venga en gana. Saludos.

      1. Pues a mi los callos no, pero un buen cocido y luego una siesta compartida con una mujer estupenda me parece una buena combinación jajjajaja

    1. No puedo estar más de acuerdo, ¿por qué cerrarse en banda a delicias morenas, rubias, pelirrojas o del color que sean? Y lo mismo para las comidas, hay que probar y tener la libertad de decidir si me gusta una cosa o no, tanto da…
      Saludos

  2. Fantástica entrada, chapeau. Dicen que rectificar es de sabios, por algo será. Raúl se ha adelantado con la reflexión: Los prejuicios e ideas preconcebidas suelen ser malos, nos suelen cerrar puertas. Creo que, en general, hay que ser lo más eclécticos posible. Creo también que incluso hay que escuchar o darle oportunidades a la música considerada más comercial. Y como bien dices, Supertramp tiene temas complejos y muy trabajados, bendita su «comercialidad» y ojalá toda la música que se hace hoy se les acercara un poquito. Como digo, yo escucho cosas de Rihanna, Lady Gaga, Katy Perry o Miley Cyrus, y no me avergüenzo de decirlo. Hay temas de Rihanna que me encantan, y qué…El que no sepa qué es ser ecléctico jamás entenderá esto, porque hay gente que quizá no entienda que te puede gustar algo muy mainstream y que sin embargo me encanta la música clásica, tengo discos de canto gregoriano o me he empapado discos de Velvet Underground o Sonic Youth tan solo para ampliar mi bagaje. Y además, si no conocemos cómo vamos a criticar o rechazar con coherencia. Y además, el saber nunca ocupa lugar. Me he ido un poco del tema, todo venía por esa etiqueta de comerciales que les endosaste, y que realmente era un producto muchas veces perfecto para arrasar en ventas, pero tienen su calidad. Suelen pasar estas ideas preconcebidas. Una amiga de la blogosfera me contaba ciertos prejuicios, o por lo menos pasotismo y desinterés sobre la música de Pat Metheny, y cuando escuchó un tema que posteé dijo «coño, pero qué maravilla me he estado perdiendo todos estos años». En fin, muy de acuerdo con tus reflexiones y que actuaste con sabiduría y amplitud de miras.

    1. Cada año que pasa me abro un poco más de orejas, cuando era un jevy de 20 años jamás habría admitido que me gustaban canciones de Jorge Sepúlveda o de Marisol ¡¡¡jamás de los jamases!!! Ni siquiera admitía que una banda que me gustara llevara más teclados que un Hammond pelao y mondao… Ahora me tengo que reír de lo que era una chiquillada y disfruto descubriendo cosas nuevas que me gustan: de hecho no hay nada que disfrute más, musicalmente hablando, que empaparme de la música de alguna banda o músico que desconozco.
      Hoy pienso que la mejor postura frente a la música o la literatura o la pintura o lo que sea, es tratar de abrirse a lo que entre y, eso sí, descartar lo que no sea de interés pero considerando siempre la posibilidad de volver a ello en otro momento: cuantos libros habré vuelto a empezar por segunda o tercera vez después de dejarlos por imposibles y he terminado disfrutándolos a lo grande…
      Como bien dices hay que tratar de actuar con amplitud de miras sin, en principio, descartar nada… Bueno, aunque hay algo en el reggetón que me tira patrás de entrada, eso tampoco puedo evitarlo jejjeje
      Gracias por comentar y perdona el retraso en mi respuesta, me estoy haciendo con el nuevo formato del blog y ahora no me llegan correos con las respuestas ni avisos de ningún tipo y me pierdo un poco.
      Saludos

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.