Snowy White, un ‘mercenario’ de lujo

Seguro que a muchos os suena, ¿verdad? Snowy White es conocido, sobre todo, por haber sido durante muchos años el guitarrista de apoyo de, nada más y nada menos, Pink Floyd (tuvo un pequeño papel en la grabación de Animals) y, sobre todo, de Roger Waters en su carrera en solitario; aunque también participó en la grabación de uno de mis discos favoritos de un Floyd en solitario: el Wet Dream de Rick Wright. Por si eso fuera poco, su curriculum tiene un inicio de lujo: durante tres años toco para la banda de Phil Lynott, Thin Lizzy, y grabó con ellos dos discazos de la talla de Chinatown y Renegade (sí, para mí Renegade es un gran disco).

Pero no es de su carrera con grandes nombres de la música de lo que quiero hablaros hoy, si no de su esplendida discografía en solitario en la que descubriréis trabajos increíbles, en una honda blusera-Soft Rock, que no tienen desperdicio. Como digo, su estilo tocando está entre la técnica y el feeling de David Gilmour, las maneras melódicas y pausadas de Andy Latimer y el alma de blues eléctrico de Peter Green, lo cual no quita para reconocerle un estilo y un valor absolutamente propio y original, el suyo, el de Snowy White.

Por desgracia, su trayectoria como sideshow de un nombre tan potente como el de Waters ha eclipsado su maravillosa carrera en solitario y con sus bandas Snowy White’s Blues AgencySnowy White & the White Flames. Precisamente su primer disco en solitario se llamó White Flames, un gran disco que vio la luz en 1983, que os recomiendo encarecidamente que escuchéis, y que contiene el que, posiblemente, es su tema más reconocible y popular: Bird of Paradise. Se convirtió en un éxito internacional, alcanzando el número tres en las listas del Reino Unido, ingresando a las listas en la mayoría de los países europeos y llegando a lugares tan lejanos como Australia y Sudáfrica.

Por cierto, que esta canción es de 1983 y el Brothers in Arms de Dire Straits del 85 y dudo mucho que Mark Knopfler no la hubiera escuchado, por si acaso…

Según cuentan en su biografía oficial, con once años, Snowy escuchó por primera vez el sonido del blues urbano que emanaba de los Estados Unidos, en manos de artistas como BB King, Buddy Guy, Otis Rush y Albert King, e inmediatamente se dio cuenta de que esa era la música que quería tocar él. En su estilo fue desarrollando su propio estilo de blues inglés: una combinación de fraseos de blues claros y limpios y riffs de bordes más duros, más afilados, que son una característica muy personal y reconocible en sus canciones.

Al llegar a  Londres a principios de los setenta con los clásicos ‘pocos centavos en el bolsillo’, fue haciéndose gradualmente un nombre entre los músicos locales y acabó siendo respetado como un músico de buen gusto y un tipo con el que era fácil llevarse bien. Pero fue su gran elegancia y estilo tocando lo que terminaría por llamar la atención de algunos de los grandes del momento.

En 1974 recorrió la costa este de los EEUU, llegando tan al sur como Nueva Orleans y descubriendo que disfrutaba mucho estando «en el camino», algo fundamental para un músico. Para entonces se había hecho amigo del legendario guitarrista de blues inglés Peter Green, fundador original de Fleetwood Mac, con el que pasó mucho tiempo tocando. De hecho, en 1979 grabaron juntos el magnífico In the Skies, que firmaría Peter Green en solitario, pero que tiene mucho de Snowy White. Un disco que tampoco deberías dejar pasar.

Poco después se presentaron dos grandes oportunidades: vistas su aptitudes, Pink Floyd le pidió que fuera a Estados Unidos a ensayar como guitarra de apoyo para un nuevo espectáculo que se iba a titular… The Wall, y, al mismo tiempo Phil Lynott lo reclutaba para sus Thin Lizzy a tiempo completo. Entonces, después de la finalización de las fechas de Floyd en Estados Unidos, regresó a Inglaterra y fue directamente al estudio para grabar su primer álbum con Thin LizzyChinatown. Este álbum incluye algunas canciones coescritas por Snowy, especialmente la canción principal. Le siguieron dos años y medio de giras mundiales y grabaciones con la banda, incluida la realización del segundo álbum de Snowy con ellos, el fantástico RenegadeSnowy nuevamente coescribió algunas de las canciones y el tema principal. Después de este largo período de trabajo, decidió que era hora de dedicarse a lo suyo y renunció a la banda de Lynnot en 1982.

A partir de ahí, su carrera ha sido un no parar, con participaciones estelares en el espectáculo de Roger Waters The Wall de 1990 compartiendo escenario con Van Morrison, Joni Mitchell, The Band, Bryan Adams o Cyndi Lauper; o apareciendo, también con Roger Waters, en el mítico concierto Guitar Legends en Sevilla como parte de la Expo, un espectáculo al que fueron amigos míos, por cierto…

Después de ese concierto, Snowy decidió que era hora de volver a su más tranquila carrera en solitario, por lo que decidió retomar las canciones que había estado escribiendo durante los años anteriores. El resultado fue un álbum magnífico titulado Highway to the Sun. Grabado en el verano de 1993, contenía diez canciones originales más una versión de I loved Another Woman de Peter Green, una de las favoritas de Snowy. Higway to the Sun tiene, además, el atractivo de incluir las colaboraciones de tres ‘hachas’ de la talla de Chris Rea, David Gilmour y Gary Moore.

A partir de ahí, la carrera de Snowy alterna entre la aparición de trabajos en solitario o con sus bandas Snowy White’s Blues AgencySnowy White & the White Flames y las colaboraciones en espectáculos en directo con Roger Waters, quien solicita su presencia en directo para hacer de sustituto de, nada menos, David Gilmour; de hecho, supongo que en la próxima gira de Waters por América del Norte que se llamará This is not a Drill, será el guitarrista principal, como en anteriores ocasiones.

Con casi veinte discos editados, y todos con una calidad impresionante, la figura de Snowy White merece ser reivindicada y su música revisada y disfrutada sin mesura ninguna. Yo empezaría por el principio,  con el White Flames, y a partir de ahí hacia adelante, llegando a sus últimos y fantásticos trabajos, Released y The Situation, de 2016 y 2019 respectivamente. Me da que no os vais a arrepentir…

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2 comments

  1. Excelente recuerdo a uno de esos guitarristas «secundarios» de auténtico lujo. Desconocía su carrera en solitario, pero, gracias a ti, y a tus recomendaciones, le pongo remedio. Y sí, Renegade es un buen disco. Un saludo.

  2. Yo tampoco conocía la carrera en solitario de este guitarrista, me he llevado una gran sorpresa. Estoy totalmente de acuerdo contigo con respecto al tema «Bird of Paradise», suena muy Knopfler y, al menos en ciertos momentos, recuerda bastante a «Brothers in Arms», ¿coincidencia? Me encanta el tema «Slabo Day», he estado mirando y al parecer también intervino Peter Bardens en la canción (y en todo el disco). Un abrazo, Alex.

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