Seis canciones que marcaron mi vida (primera parte)

Hace unos meses Salva, del ya extinto blog Mentalparadise, nos pidió a unos cuantos blogueros que elaboráramos una lista con cinco canciones que hubieran cambiado nuestras vidas y él las fue publicando poco a poco; una idea muy interesante y divertida de la que salieron los más variados resultados y opiniones. Como Mentalparadise ya no existe y mis cinco temas se quedaron fuera, he decidido recuperar lo que escribí para Salva y darle un pequeño giro: en primer lugar he sustituido lo de ‘cambiar’ la vida por ‘marcar’, pues me parece que en mi caso es más acertado; y en segundo lugar he aumentado en una canción el número de elegidas para partir en dos la entrada y que resulte más fácil de leer y más equilibrada. Vamos a ello…

Y eso que ni es fácil escoger seis (¡¡sólo seis!!) ni, en mi caso, desligarlas de sus discos ‘madre’. Suelo decir a quien me quiere escuchar que yo soy más de discos que de canciones, que si escucho suelta, qué se yo, Fragile Dreams de Anathema, inmediatamente me falta el resto del disco, me quedo a medias… Pero bueno, sí que es cierto que siempre hay temas que destacan por su implicación en momentos determinados y esos son los que he procurado escoger.

1) Shine On You Crazy Diamond o la ausencia hecha música



Sin duda mi primera influencia seria en el mundo del Rock y en el particular universo de Pink Floyd, mi banda favorita desde siempre. 

Ya sabemos un montón de cosas de ella, pero que muchos escojamos este largo tema como ‘canción’ preferida dice mucho acerca de lo que los chicos de Pink Floyd lograron transmitir: algo que subyace a la música y se entierra en lo más profundo de las personas. 

Quizá sean sus mágicos acordes o su cadencia inimitable, melancólica y vagamente triste: no lo sé con exactitud, el caso es que Pink Floyd consiguieron imprimir la ausencia en todas sus notas y nos legaron una maravilla que a mí me transporta a lejanas tardes de verano en casa de mi abuela, descubriendo en la penumbra de una oscura habitación esos sonidos que me hablan, hoy más que nunca, de tiempos perdidos, de amigos que se hicieron mayores y de la ausencia de la infancia que encerré entre las armonías de aquellos diamantes mágicos. Preciosos recuerdos depositados en un cofre sonoro que ya solo abro de vez en cuando por temor a que se contaminen de este aire de adultez que me envuelve sin remedio. 

2) The Trooper, mi vida en los futbolines


Como buen niño de los 80, parte importante de mi infancia transcurrió en los futbolines. En mi pueblo sólo había una sala de este tipo en la que nos juntábamos toda la chavalada desde los 10 ó 12 años hasta los 18 ó 20 y, por supuesto, era el antro del vicio al que los padres de los más pequeños procuraban retrasar la inevitable entrada todo lo posible. Pero era eso, inevitable… Y yo no fui una excepción, salvo porque el hijo del encargado, de mi edad, era un buen amigo de mi panda de entonces y todos juntos nos bautizamos en el Hard o el Metal más o menos a la vez.

Sin un motivo en especial es The Trooper, el temazo-cabalgada de Iron Maiden, el que se ha quedado en mis circuitos como el abanderado de una serie de canciones que se colocaban en la gramola de singles del local y que no se cambiaron en años gracias a nuestra ‘influencia’, bueno, más bien la de mi amigo Juan, el hijo del encargado. También estaban Go to Hell, y Iron Fist de Motorhead, la cara B del single de The Trooper con la versión de Tull del Cross Eyed Mary (cosa que no sabría hasta algo más tarde), Deep Purple y Led Zeppelin, el Resistiré de los Barones y un montón de temas que fueron rotando con el paso de los años.

Ahora, como si de una película acelerada se tratase, me puedo ver al pasar de los años alrededor de aquella gramola sucediéndose los primeros cigarrillos, las primeras litronas, con mis amigos jugando al billar o a las máquinas del millón, robando un beso con sabor a tábaco y regaliz… Tardes, noches, mañanas, pipas y marcianitos, pero siempre esa inmutable banda sonora de fondo: Metal y Hard Rock ochentero y setentero administrados en grandes dosis que fueron una de las mejores medicinas para crecer que nunca he probado.

3) Heaven and Hell, días de vinilo / Transylvania, días de radio 


Cuando tenía alrededor de 10 u 11 años mis padres, hartos de tanto oírmelo pedir, compraron por fin un equipo de música serio, un SABA que sonaba como si los mismos Dioses del Rock lo hubieran montado pieza a pieza. Atrás quedaban los pequeños radio casetes y las cintas regrabadas. Para mi comenzaba la era del vinilo. Gloriosa y mítica, poblada de héroes melenudos armados de guitarras, bajos, baquetas, teclados, micros… 

A lo largo de aquellos años cientos, seguramente miles, de canciones se deslizaron bajo la aguja de aquel tocadiscos. Fueron horas y horas en el salón de la casa familiar escuchando una y otra vez joyas que, por supuesto, aún conservo.

Y cuando Salva me pidió destacar cinco canciones de mi vida, supe que tendría que escoger alguna de aquellas con las que tanto disfruté en aquel equipo cuya rueda de volumen mis padres no me permitían subir más allá del cinco. Pero, de entre tantas, ¿cuál? En un principio pensé en Transylvania de Iron Maiden que sirvió de sintonía para mi programa de radio durante muchos años, pero luego me quedé con la impresionante Heaven and Hell de Black Sabbath porque un recuerdo muy ligado a esa canción me sitúa allí, frente al equipo, tocando una guitarra imaginaria, absolutamente transportado a un escenario fabuloso, convertido en la estrella de Black Sabbath… ¿Y quién puede olvidar haber sido, aunque solo fuera en un sueño, el mismísimo Tony Iommi?

Y a vosotros, ¿qué temas os marcaron o incluso os cambiaron la vida?
Si te ha gustado:

4 comments

  1. Bonitos recuerdos y tres grandes temas. Coincidimos en el primero, yo también lo incluí entre mis cinco canciones cuando me lo pidió Salva. Nuestros primeros tocadiscos, los futbolines y ese deseo melancólico tan típico de la adolescencia son vivencias que también están presentes en mi juventud, me alegro mucho que te hayas decidido a publicarlo. Por cierto, tal vez me anime yo también a ir sacando mis canciones en La Guitarra de las Musas, más que nada porque ya no pueden leerse en el blog de Salva. Espero el resto … Saludos.

  2. Claro, estaría bien que publicases las tuyas ya que no se pueden ver en Mentalparadise, recuerdo que coincidimos con Shine On, pero de las demás no…
    Las tres restantes las publicaré, si los Dioses lo permiten, el próximo viernes.
    Saludos y gracias por tu comentario Raúl.

  3. En mi caso, hizo mucha fuerza el grupo de amigos y las especiales circunstancias de vivir en un pueblo en momentos en que la comunicación, tal y como la entendemos hoy, era pura ciencia ficción…
    Me paso a leer las tuyas Vidal.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.