‘Runner’, rockero y cuarentón: ¡¡que suerte tienes ladrón!!

Llevo en esto de machacar zapatillas (y, ay, los huesos y las articulaciones) desde hace casi 15 años. Recuerdo que en los años 80 se le llamó ‘footing’ y que ahora está de moda el ‘running’, a mi debió pillarme un momento entre tendencias porque yo siempre he sido de ‘salir a correr’. Claro, hoy a nadie le llama la atención un tío en mallas corriendo por la calle, pero hace unos años te miraban como si fueras un bicho raro. El caso es que casi a diario me marco mis cuarenta o cincuenta minutos dándole a las piernas, con los cascos puestos y disfrutando de buena música que me marque el ritmo de la carrera. Aprovechando que mucha gente se está lanzando a esto del ‘running’, se me ha ocurrido dedicarle un post a esta afición combinada, música y deporte, pero desde el punto de vista de un principiante entradito en años, a ver qué sale…

Pues sí. A mis cuarenta y tantos he decidido que ya es hora de ponerme medianamente en forma y quitarme unos cuantos kilillos de más que se me van acumulando de manera descarada del pecho para abajo. Lo de las bicis, como que me da miedo y el gimnasio claustrofobia, así que he decidido echarme a la carrera, que dicen mis colegas que es lo más sano y lo más barato.

Pero mientras suena The Zoo de Scorpions, que me marca con su ritmo cadencioso un trotecillo muy agradable para empezar el entrenamiento, voy echando cuentas y me temo que debo haber sido víctima de algún vendedor avispado. Me dijeron que la ropa era lo de menos, pero que en las zapatillas tenía que ponerme serio, así que me hice unas pruebas de pisada en unos grandes almacenes deportivos corriendo pasillo arriba, pasillo abajo: el vendedor me dijo que mi pisada era de lo más raro que se había echado a la cara y me endosó unas zapatillas de casi 200 pavos. Vale. Y ya puestos, no voy a ir con la camiseta negra de los Maiden del concierto del 95, así que me pillé unas de tejido especial que evaporan el sudor y de colorines vivos para que se me vea bien de lejos, con  sus mallas conjuntadas; total casi otros 200 euros del ala. Ah, eso sí, con mi edad y mi condición física, indispensable un reloj con pulsómetro para controlar el corazón, no me fuera a quedar pajarito a las primeras zancadas; añade otros 150… Y todavía no había movido un músculo, ¡¡joder con el deporte barato!!


Bueno, todo sea por la salud. Cambiamos de canción y subimos un poco el ritmo con el Monolithic de los Monster Magnet, un tema cantidad de cachondo para coger algo más de velocidad y de paso escapar de unos conocidos que me miran con cara de espanto. Debe ser que les asusta mi potente carrera. Resoplo un poco, pero tampoco es grave. Y voy a la moda, leñe, todo naranjas, rosas y amarillos chillones; eso sí, al final me puse encima de todo la camiseta de los Maiden más que nada por dejar claro que me va el Rock, que entre los colorines, la tripita cervecera y la calvi-melena rizada, podría parecer una Eva Nasarre de pesadilla salida del video del Thriller.

Venga, vamos a subir un puntito más el ritmo y le doy al Burn de los Purple que me pone como una moto y cojo velocidad de crucero… Me adelantan un abuelo y su chihuahua, que lleva un trotecillo bacilón que no veas y se ríe como un condenado, ¡¡lo juro!!, ¡¡el bichejo se va riendo de mi el muy hijo-de-perra!! No hay miedo. He leído en Internet que en algún momento me saldrán las “segundas piernas” y todo irá rodado, pero ahora me acuerdo de que se me olvidó estirar antes de empezar, y eso que me lo recomendaron cincuenta veces, así que debe ser por eso que el gemelo izquierdo se me está encogiendo como un condenado y el muslo contrario parece haberse vuelto de madera. Acabo de inventar una nueva modalidad de carrera: el trote-encorvado-saltarín-ladeado, imprescindible para evitar que me duela algo cada vez que me muevo. Y las “segundas piernas” que no acaban de llegar, dita sea…

En esto visualizo delante de mi una melena recogida en una apretada coleta encima de unas no menos apretadas nalgas de corredora experimentada. Recompongo con tremendo esfuerzo mi postura y parece que el dolor se desvanece un tanto. Mi instinto animal, desarrollado en innumerables sesiones pre-siesta de documentales de la 2, se pone en guardia y, en mi nueva condición de runner, me veo como esas gacelas ágiles y fuertes que saltan ante el depredador mostrando su vigor dando tremendos volatines. Me dispongo a pasar a la corredora, enfundada, como es de rigor, en camisetas y mallas de varios colores fosforitos: miro al horizonte, en el que no hay nada lejos para mis piernas de acero, mostrando mi agilidad recién descubierta: soy elástico, soy flexible, soy fuerte, soy enérgico, soy… soy… soy un amasijo informe retorciéndose de aullante dolor en el suelo… De alguna manera he conseguido hacerme a mi mismo la zancadilla y he dado con mis huesos en el duro asfalto. Escucho la agitada respiración de la corredora que se acerca a socorrerme y casi grito al encontrarme un barbudo y sudoroso rostro de hipster sobre mi, que me ayuda a levantarme:

– Pero tío, ¿qué te ha pasado? Me adelantas bufando como un toro asmático y de pronto parece que trates de rascarte las almorranas sin manos o algo así y, zasca, al suelo…
– Naa, no te preocupes tío, es el piramidal que lo tengo un poco tocado – digo a la par que trato por todos los medios de llevar con dignidad mi sufrimiento-, y por eso me he ido al suelo. No te preocupes, sigue, sigue…

Compruebo que mi atuendo está en orden y me dispongo a seguir con la tortura, digoooo, con la carrera. Dejo que suene Will You Miss Me de los Notting Hillbillies para recuperar un poco de aliento e ir bajando de pulsaciones que están desbocadas, de hecho, ahora que lo miro, el pulsómetro no deja de pitar, será que le fallan las pilas, ¡¡que vergüenza, recién comprado que está!!

Ya veo cerca la meta, para meterme un poco más de presión me pongo el Cerdo de los Molotov y escuchando como me insultan los muy cabritos, logró cumplir el objetivo: he recorrido 2 kilómetros en casi media hora y tan sólo me duele…, bueno, mejor: no me duelen las cejas, creo… No pasa nada, seguro que después de una noche de sueño reparador, mañana estoy como nuevo, que eso de las agujetas tiene mucho de mito. ¡¡Coño y se me ha vuelto a olvidar lo de estirar!!

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Bueno, al margen de coñas, correr es un deporte magnífico y practicarlo mientras se escucha música, una gozada. Sí, al principio cuesta un poco, pero si se empieza suave y se va incrementando poco a poco el ritmo y la distancia hasta encontrar nuestro equilibrio, se  convierte en un placer que además reporta numerosos beneficios físicos y psicológicos. ¡¡Ánimo y a correr!!
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6 comments

  1. Jajaja, me ha encantado esta entrada, muy divertida, y con buena música … Me he visto reflejado en algunas de las cosas que contabas. Yo he ido a correr pocas veces, más que nada porque me aburría. Siempre he preferido los deportes de equipo, en los que puedes hablar, discutir y desahogarte, además luego te puedes ir de cañas. Aunque soy mayor que tú, he estado jugando al fútbol sala y fútbol 7 hasta hace un par de años, cuando acabé de jorobarme la rodilla; ahora, sin meniscos en la rodilla izquierda y con el ligamento cruzado anterior prácticamente roto, sólo puedo andar (también voy con la música puesta, como tú cuando corres), aunque también podría montar en bici, nadar o ir al gimnasio, pero es difícil si siempre has estado acostumbrado a los deportes de equipo. Me he reído un montón con lo de la ropa; me acuerdo que siempre me costaba mucho comprar zapatillas, casi todas eran fosforitas, muy llamativas y muy caras … al final me compraba unas blancas normales y baratas. Hay quien denomina a las calvi-melenas que comentas como llevar el "pelo larvo", es decir, largo pero calvo, jejeje. Lo de la lesión, las "segundas piernas" y el hipster ha estado cojonudo. Saludos.

  2. Jajajaja, ya te imagino todo equipado. Yo lo de correr no lo llevo nada bien, pero me encanta el senderismo y todos los fines de semana me hago mis rutas. Ahora con el invierno encima me limito a darme mis paseos por Logroño que cuenta con una biena red de vías verdes dentro de la ciudad. El parque del Ebro, que Vidal supongo que conocerá es un paseo excelente de 12 kms, 24 en total ida y vuelta que circunda la ciudad en una especie de anillo verde.
    Ayer me me acerqué hasta el Monte de la Pila, una pequeña montaña, monte más bien que dista uno 7 kms de Logroño, en total unas tres horas. Al contrario que Raúl a mi me gusta ir solo, aprovecho aparte de para escuchar música para desconectar. Además es una gozada ir por los caminos y ver las ardillas que tempranas están buscando comida. Ayer sin ir más lejos una familia de patos cruzó delante mío y ya cerca del monte de la Pila un conejo correteaba tranquilamente.
    Sobre la música, no tengo ninguna especial para ello. Estos últimos días escucho Within Temptation, no es mi banda con chica al frente preferida, prefiero a Nightwish o After Forever, pero se van a dejar caer por aquí el 2 de enero y hay que refrescar sus canciones. Así que ya sabéis si os animáis, los Within estarán en Logroño para felicitarnos el año.
    Un abrazo.

    P.D.- ¡Ah, se me olvidaba! Sobre la calvi melena. ¡Me he cortado el pelooooo! y estoy casi tan guapo como antes jajajaja.

  3. Yo en cambio siempre he sido un patán con los deportes que impliquen llevar una pelota entre los piés o con los manos o con un palo, lo que sea, se me da fatal jajjaja, por eso no me quedaba otra que salir corriendo!! Y siento que te hayas fastidiado las rodillas, yo estoy en proceso y ahí sigo, dándome caña, si seré burro…
    Me alegra que te hayas reído un ratillo con la entrada, de eso se trata, que ya tenemos bastantes pesares.
    Lo de calvi-melena me lo he inventado sobre la marcha, la verdad, desconocía que hubiera un término científico ya para ellas jejejje
    Gracias por comentar Raúl.
    Saludos

  4. Hola Salva!! Yo también me hago mis rutas de senderismo de cuando en cuando, la verdad es que me encanta y por aquí también tenemos algunas rutas preciosas y con mucha vida natural. Además tengo un buen amigo tan aficionado como tú y siempre anda picándome para que salga con él, aunque como a ti, a mi también me gusta más ir solo.
    Y también coincido contigo en cuanto a las bandas que comentas: prefiero sobre todo a Nightwish, pero bueno tampoco están mal Within Temptation y si los vas a tener en vivo, hay que ponerse al día claro!!
    Y en cuanto a lo del pelo, pues nada a acostumbrarse al nuevo look, yo hace tiempo que dejé las melenas y, aunque se echan de menos, lo cierto es que es más cómodo: no hay mal que por bien no venga…
    Saludos y un abrazo!!

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