Rubio Salas Corporation y The Power of Red Hand, el Rock de una nave intergaláctica

Amigos de Rock Telegram, hoy os propongo realizar conmigo un viaje interestelar en el que la música nos transportará, a través del tiempo y el espacio, hasta parajes sonoros de extraterrenal belleza. Subid conmigo a la nave de Rubio Salas Corporation y dejaos llevar por las sensaciones de un Rock ubicuo y fascinante que llega desde más allá de las estrellas.

Rubio Salas Corporation es una banda extremeña formada por tres integrantes en la que, por supuesto, no caben artefactos tipo ‘auto-tune’ y que recupera un tipo de formación que a mi personalmente me gusta un montón y que es de todos conocida como power trio, guitarra, bajo y batería y nada más, en la mejor tradición de bandas como Rush, Budgie o los primeros e irrepetibles Motörhead.

Pues bien, este power trio publicó hace poco su primer larga duración titulado The Power of Red Hand, un disco que suena rabiosamente actual pero que no pierde de vista una vertiente del Rock a la que pusieron nombre gente como Pink Floyd o Hawkwind nada menos, el Space Rock y la Psicodelia. Y no es que pretenda encasillar con una etiqueta lo que hacen Rubio Salas Corporation, pues es una propuesta que no se deja restringir y trasciende clasificaciones, pero para este pobre escribiente es muy difícil abstraerse de toda la música escuchada y tiendo a eso tan manido de comparar lo nuevo con los clásicos, una manía de viejo rockero que ya difícilmente me podré quitar de encima y por la que pido disculpas.

Puede que el Space Rock venga a la mente del que escucha The Power of Red Hand porque es un disco conceptual con una fuerte base de Ciencia Ficción espacial, en el que asistimos al nacimiento de la leyenda “del inmortal Red Hand, y en el que cada canción cuenta alguna historia relacionada con este personaje. Este universo lo pueblan androides tan inteligentes como los humanos, existen grandes corporaciones que buscan recursos en otras galaxias, Marte hace mucho que está habitado” y la historia se desarrolla a la par que la música, por derroteros que, en directo, no se acaban en las canciones ya grabadas, sino que explora universos paralelos y dimensiones siempre nuevas mediante improvisaciones que el trío desarrolla sobre el escenario basándose en la historias de The Power of Red Hand

Los ocho cortes que componen The Power of Red Hand se mueven con soltura entre el Rock de tintes psicodélicos y también el Jazz que inspiran repetidas escuchas de, por ejemplo, los discos setenteros del genial Miles Davis o de trabajos en la más pura tradición garajera. Se trata de música ecléctica y contundente, muy centrada en la fantástica e imaginativa guitarra protagonista de Rubio Salas que no para de desgranar riffs matadores, pero que se apoya en una excelente y rotunda base rítmica aportada por el bajo (¡¡qué bueno ya ese riff de entrada en el disco con Space Travel!!) de Medin Killian y la tremenda pegada de las baquetas de Albert Hernández, más el apunte de unos ‘sonidos galácticos’ que serpentean los temas apoyando y ambientando pasajes sosegados o cabalgadas guitarreras sobre melodías que cautivan en cuestión de pocas, muy pocas, escuchas, por no decir a la primera.

 The Power of Red Hand es un trabajo muy equilibrado en lo referente al peso de pasajes instrumentales y vocales (y en este punto debo confesar una vez más mi personal afición por la música puramente instrumental), en el que las melodías van penetrando en el oyente y se quedan con vocación de permanecer, es decir… que engancha. Los ritmos y texturas sonoras que crean Rubio Salas Corporation son tan contundentes los unos como sugerentes las otras, creando espacios superpuestos de diversas sonoridades que dan la sensación de moverte entre capas de instrumentos, cada uno con su propia personalidad pero en perfecta armonía, algo que se puede apreciar en temas como Martian Oxygen o Paper Rules, por cierto que esta última, en mi opinión, podría funcionar muy bien como single en radio.

La producción del disco es austera y limpia, por lo que cada ritmo frenético, cada riff de guitarra, cada textura sónica pueden llenar un lugar distintivo mientras interactúan con sus fuentes de sonido acompañantes en la imagen completa de cada pista: golpe duro cuando es necesario y suave cuando se requiere.

Este disco tiene un sonido fresco que me emociona, una atmósfera peculiar y única en la que Rubio Salas Corporation logran mantener el interés del oyente durante toda la duración del disco. Aconsejo, ademas, leer la historia de Red Hand en la página de la banda (dejo enlaces al final) porque complementan el sabor psicodélico de la música y enriquecen en gran medida el resultado final, dándole un acabado conceptual que es la guinda de este lisérgico placer.

El apartado gráfico del disco está resuelto con total brillantez gracias a una excelente portada de Daniel Darío con estética de cómic que redondea la sensación de estar ante un trabajo muy completo, apto para las mentes más inquietas y con un futuro tan brillante como las estrellas que iluminan la noche del universo Red Hand.

Os invito a que escuchéis el disco y que lo disfrutéis, porque si os gusta la mitad de lo que me ha gustado a mí, me lo agradeceréis sin dudarlo un segundo. Os dejo enlaces a la página de Rubio Salas Corporation, la página del disco en la que se cuenta, canción por canción, toda la historia de Red Hand y otros detalles y su Bandcamp.

 

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9 comments

  1. Llama la atención que haya grupos en España que se animen con este tipo de música, tan psicodélica en su concepto y tan contundente en su sonido (también ahí se podría ver la influencia de otro trío de tronío: Cream) y, además, de la manera más básica: en forma de power trío y sin artefactos que ayuden o desvirtúen el sonido original de los instrumentos. Gracias por hablarnos de ellos, Alex. Un abrazo.

    1. Me alegra comprobar que aprecias ese sonido contundente y sin aditamentos ‘digitales’ que recupera la esencia del Rock, como, exactamente, podrían haber hecho Cream, aunque ellos lo tuvieron más fácil al no tener la tentación de tener a la mano todo un arsenal de cacharros para jugar con su sonido, bueno, eso y que tenían a Eric Clapton jajjaja…
      Gracias a ti por escucharlos Raúl, igual algún día tienes la oportunidad de verlos por Madrid.
      Un abrazo!!!

    2. Buenas,

      De vez en cuando, vuelvo a leer este artículo, lo releo porque me transmite un buen rollo y un amor por la música increíble. No sé cómo será para esos músicos que han tenido mucho éxito, pero para un servidor y compañía estas palabras de esta reseña son algo esperanzador, y un motivo por el que seguir haciendo lo que hacemos.

      Y bueno, cada vez que se referencia a bandas como Cream, Motorhead, Pink Floyd o Hawkwind y se hace alusión a la Corporación… uff, es emocionante, jajajaj.

      De nuevo gracias Alex 😉

      Saludos y mucha música,

      Rubio Salas

  2. Hola amigo, soy Albert el batería de la corporación, me ha encantado el análisis tan exhaustivo, a mi proceder, has dado en el clavo, toda crítica, sea genial como esta, o no, es lo que te hace crecer y aprender aun más si cabe como banda, todo un descubrimiento conocer a un melomano que trata a la música con una delicadeza exquisita, abrazos!

    1. Hola Albert!!! Muchas gracias por tus palabras, pera mí no hay mejor respuesta a un análisis que los propios implicados seáis quiénes lo comentéis y, si encima, os ha gustado, pues mejor que mejor.
      Un abrazo y a ver si podemos conocernos en persona algún día en un directo vuestro: ¡¡estoy deseando!!

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