Rock visual. Iron Maiden

El Rock vive también en lo visual. A medida que se consolidaba como producto cultural, sus logos, portadas y fotografías se fueron convirtiendo en un apoyo básico a la hora de promocionar las creaciones de los músicos. El envoltorio adquirió una enorme importancia como vehículo de sensaciones para atrapar al público y terminar de convencerlo de que ‘necesitaba’ ese disco o incluso para crear modas sin proponérselo, casi como por casualidad. En estos tiempos inciertos de MP3 y reproductores digitales se ha perdido en gran medida ese arte, pero nos quedan memorables trabajos que han marcado épocas y han hecho volar nuestra imaginación.

Eddie a través del tiempo

En esta serie de entradas me propongo analizar algunas de esas creaciones, ya míticas, que son parte de la historia del Rock, y lo voy a hacer sin ningún orden ni disciplina en particular, pues tampoco nacieron con ninguna pauta o método que las agrupara, más que pertenecer a este mundillo.

Y hablando de portadas, de ‘cover art’, quizá una de las series más icónicas la constituyan las de Iron Maiden. Existe todo un universo paralelo en esas creaciones que ha crecido con la banda y que los ha hecho tan identificables por ellas como por su música: ¡¡cuanta gente habrá por ahí que reconozca el tipo de letra o las imágenes de Eddie sin haber escuchado una sola canción de los Maiden!!

Particularmente recuerdo a la perfección el momento en que descubrí el símbolo del creador de Eddie en la portada del The Number of the Beast y la sensación de misterio y de participar de un secreto oculto que me embargaron… Corrí a buscar a mis amigos para compartir el descubrimiento y entre todos trazamos toda una serie de especulaciones al respecto a cual más descabellada y febril, pues el simbolito no solo aparecía en esa portada, ¡¡se repetía en todas!! Con el tiempo descubrimos que se trataba de la firma de Derek Riggs, pero de algún modo, ese toque nos vinculó aún más con la banda.

Ahí abajo, a los pies del  diablo rojo, estaba el símbolo misterioso
Y esto es, sin duda, muy importante. Que un grupo sea capaz de fidelizarte, queriendo o no, también a través de su imagen resulta beneficioso para ellos y satisfactorio para su público, que complementa lo auditivo con lo visual y se apropia de una imagen que lucir y que solo otros seguidores sabrán identificar, creando una sensación de club que, sobre todo en la adolescencia, tiene mucha fuerza.

Y la cosa se repetía en el siguiente disco…
El caso de Iron Maiden y su mascota Eddie nos ha dejado portadas míticas, toneladas de merchandise y un inseparable compañero de la banda en todas sus actuaciones en directo. Queda claro que la historia de Iron Maiden está indisolublemente unida a la de su ‘simpática’ mascota, a la que veremos en pocos días protagonizar su nuevo lanzamiento, eso sí, bastante cambiada con respecto al primer disco de los ya lejanos 80… 

En realidad, el nombre completo de la criatura es Eddie the Head y nació mezcla de un chiste, una foto propagandística de la guerra de Vietnam y una performance durante una de las primeras actuaciones de los británicos… El chiste, que se hizo popular entre los primeros componentes de Iron Maiden y que sirvió  para bautizar al monstruo, era el siguiente: una mujer dio a luz a un bebé que solo tenía cabeza, el médico le dice a la madre que no se preocupe, que en unos cuantos años conseguiría el cuerpo… Pasaron cinco años y se celebraba el cumpleaños del niño, el padre entró a la habitación del niño y le dijo: ‘Hoy es un día muy especial y tengo un regalo para tí’, Eddie le respondió: ‘¡Rayos! no me digas que es otro sombrero’.

La foto de la guerra de Vietnam que sirvió de inspiración definitiva al creador de la criatura, Derek Riggs, fue esta:

Y la performance corrió a cargo de Dave ‘Lights’ Beasly, una especie de chico para todo durante los primeros conciertos de la banda que, armado con una bomba de acuario, consiguió lanzar algo parecido a la sangre desde una careta de monstruo; una actuación que, con los años, se convertiría en un clásico sobre los escenarios de todo el mundo con un Eddie cada vez más perfeccionado y enorme…
Eddie en la encarnación del Seventh Son  of a Seventh Son
Mezclando todo ello, el gran Derek Riggs se sacó de la manga algunas de las portadas más increíbles del mundo del Rock. Toda una saga que ha complementado la vida de los Maiden y en la que los detalles, las referencias cruzadas y las alegorías son inacabables. 

Con todo, las más memorables (al menos para mi) coinciden con la época dorada del grupo que abarca desde Killers hasta Seventh Son of a Seventh Son. Con ellas, todas creadas por Derek Riggs, la leyenda de Eddie creció a la par que la de su banda y nosotros, sus seguidores, disfrutamos durante horas descubriendo los detalles que el dibujante iba añadiendo en connivencia con los músicos para deleite de todos. Si la del Killers y The Number of the Beast constituyen el despegue de la creación de Riggs, para Powerslave y Somewhere in Time la cantidad de detalles que descubrir es abrumadora… ¡¡y fascinante!!

La inscripción Indiana Jones was here y Mickey Mouse en la pirámide del Powerslave

Para entrar en la pirámide había que pasar bajo el símbolo de Riggs
Referencias a Two Minutes to Midnight y The Rime of the Ancient Mariner entre los innumerables detalles de la portada de Somewhere in Time, como el abultado marcador a favor del West Ham, y hay mucho más…

Esta tienda ya nos sonaba del Killers, ¿verdad?

El malogrado Flight of Icarus…

A ver dónde queda el número 22… Los detalles de esta portada son inagotables…
Caso aparte son lo singles, algunos de los cuales tienen su historia particular y otros tanta entidad visual como las portadas de sus hermanos mayores. Del primer caso podemos citar los singles de Sanctuary, censurado por mostrar a Eddie apuñalando a Margaret Thatcher, y la venganza que esta se toma más tarde en la portada de Women in Uniform, en la que aparece armada con una ametralladora esperando a Eddie que se acerca flanqueado por dos chicas; una portada que les valió, por cierto, las quejas del movimiento feminista.

El single Sanctuary

Y la portada del Women in Uniform
En cuanto al segundo caso, las portadas de The Trooper o la de Aces High se han convertido en iconos de la banda tan reconocibles como potentes y que millones de seguidores hemos lucido en todo tipo de prendas y accesorios e incluso en tatuajes.

Bruce interpretando al legendario Trooper
A partir de No Prayer for the Dying parece que la banda pierde un poco de fuelle (¡¡sólo un poco!!) y también los Eddies de Riggs comienzan a flaquear, lo que provoca que Iron Maiden dejen que otros diseñadores y dibujantes metan mano a Eddie, abriendo una brecha entre Derek y ellos que terminaría siendo definitiva tras Brave New World, el disco que marcó el regreso de Adrian Smith y Bruce Dickinson (¡¡por fin!!) a la formación. 

Los siguientes Eddies, mejores o peores, han protagonizado sin excepción todas las portadas de Iron Maiden, convirtiéndose probablemente en la relación más longeva entre una ‘mascota’ y una banda de Rock, algo que se confirma en el nuevo disco que verá la luz el próximo 4 de septiembre, un día después del cumpleaños de mi amigo Jorge, con quien tantas escuchas y análisis de portadas compartí allá por los 80’s y a quien me gustaría dedicar esta entrada.

Y para terminarla, qué mejor que un avance de la portada con el nuevo y terrorífico estilo de Eddie en el que será el nuevo disco de Iron Maiden:


Además de una de las nuevas canciones, con un vídeo oficial que también es todo un homenaje a los diferentes Eddies de todos los tiempos:


UP THE IRONS!!!!!!!!!!!!!!!
Si te ha gustado:

2 comments

  1. ¡Qué buena idea que te ocupes de la portadas y de todo lo visual que rodea al rock! En realidad forma parte del estilo de un grupo; una mascota, un dibujante de referencia, unos determinados colores o temáticas ayudan a que el público se comprometa con su banda preferida, es como parte de su vestimenta, de sus señas de identidad tribales. Esto funcionó muy bien en el heavy metal y, después, con todos los estilos musicales muy apegados a determinados movimientos estéticos o de conducta. Además, ayuda (y mucho) a las compañías discográficas, al fin y al cabo el rock es también un producto de consumo. Me ha gustado mucho la historia de Eddie, que no conocía, y también esos curiosos detalles que acompañan a las portadas de Iron Maiden. Saludos, Alex

  2. ¡¡Hola Raúl!! Ya vamos recuperando la normalidad… Desde luego, algunas tribus urbanas tienden a buscar su identidad y estética en el mundo del Rock y el caso del Heavy es palmario, como bien dices. Y mejor aún si solo los iniciados son capaces de descubrir sus señas de identidad, por eso, por ejemplo, los logos de las bandas de Black y Death son casi ilegibles para los profanos; y lo mismo me sirven las portadas de Iron Maiden, con cientos de pequeños detalles que únicamente los seguidores podríamos identificar…
    Me alegra que te guste esta temática, porque pienso dedicarle algunas entradas más.
    Saludos y nos leemos pronto 😉

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