Rock de lujo: Renaissance

Renaissance es otra de esas bandas que todos los aficionados al buen Rock deberíamos conocer, pero que se quedaron perdidas en su tiempo y no han sido objeto del reconocimiento que de verdad se merecen, o al menos eso creo yo.
Nacidos de las cenizas de los Yardbirds en 1969, sus miembros fundadores fueron el guitarrista Keith Relf y el batería Jim McCarty que buscaban una orientación más folk e inspiración clásica para su música, aunque siempre sin apartarse del Rock, lo que los convirtió en unos años en una referencia del Rock Progresivo que en aquellos entonces vivía su mejor momento.
Unieron fuerzas con al pianista clásico John Hawken, el bajista Louis Cennamo y la hermana de Keith, la vocalista Jane Relf, y publicaron su primer álbum homónimo fusionando el Rock con la música clásica, lo que se convertiría en la característica más identificativa de la banda.
Miento, lo que de verdad se convertiría en la marca de la casa Renaissance sería la voz de Annie Haslam, pero para eso aún quedaba otro disco y un par de años, durante los cuales se curtieron en escenarios y cambiaron radicalmente de formación. Cambio que incluyó a Annie y al otro punto fuerte de la banda, el teclista John Tout.
La formación clásica de Renaissance
No voy a entrar en los constantes cambios de formación que sufrió Renaissance a lo largo de los años porque resultaría muy aburrido, pero sí que voy a citar a la formación clásica que de 1973 hasta 1980 fue la que parió los mejores trabajos de la banda:
John Tout – teclados
Annie Haslam – voz
Jon Camp – bajo, voz
Terence Sullivan – batería, percusión
Michael Dunford – guitarras
Y es que es precisamente en 1973 cuando esa formación crea el impresionante Ashes Are Burning, un trabajo con el que Renaissance despegan definitivamente. Como otras obras del Rock Progresivo, este disco (y los que comento a continuación) obliga a una escucha atenta para percibir todo lo que encierra, que va bastante más allá de un estribillo facilón y unos cuantos de acordes bien conjuntados. Sus seis temas se desarrollan en detalles maravillosos, muy influenciados por sonidos pertenecientes al universo de los clásicos y que se plasma en el piano, violines e instrumentos de viento que se utilizan aquí y allá a lo largo del disco, además de delicados toques folk que lo impregnan de una atmósfera muy particular, un tanto oscura a veces y desbordante de optimismo en el tema más popular de este trabajo (Carpet of the Sun), que por otra parte, domina de principio a fin la maravillosa voz de Annie Haslam. Por cierto que un solo de guitarra del último tema, Ashes Are Burning, corre a cargo de Andy Powell de Wishbone Ash.
El siguiente disco sería Turn of the Cards (1974) y significaría un vuelco hacia un Rock más potente, menos Folk. La base rítmica de Jon Camp y Terence Sullivan adquiere mayor protagonismo y la voz de Annie sigue perfectamente arropada por las guitarras acústicas de Michael Dunford y el piano de John Tout. Si el anterior es un discazo este no le va a la zaga ni mucho menos, absolutamente recomendable. Como curiosidades citaré que el tema Cold is Being está sacado entero del Adagio en G Menor de Albinoni y que la canción Mother Russia (¡¡pedazo de tema!!) se la dedicaron al disidente soviético Alexander Solzhenitsyn, basando las letras en su libro Un Día en la Vida de Iván Denisovich.
En 1975 saldría a la luz el que para muchos es el mejor disco de la banda: Scherezade and Other Stories. Y de nuevo se repiten básicamente los mismos esquemas de los discos anteriores: protagonismo de la increíble voz de Annie arropada por un exquisito piano y guitarra y por debajo una sólida y eficaz base rítmica. Eso sí, en esta ocasión se acogen a un esquema muy propio de los grupos progresivos de la época y la segunda cara del vinilo original es una larga suite de unos 20 minutos, que está basada literariamente en las Mil y Una Noches y musicalmente en la Scherezade de Rimsky-Korsakov. Un temazo impresionante por cierto. Otra curiosidad, el tema Ocean Gypsy sería versioneado posteriormente en el primer trabajo de Blackmore’s Night, el experimento “renacentista” de Ritchie, que por cierto a ver si se cansa ya y vuelve a empuñar una Fender coñio ya…
Debido al discreto éxito que la banda estaba consiguiendo en aquellos días, se publica el consabido doble álbum en directo que se llamó Live at Carnegie Hall y que es una maravilla, un directo impresionante que recoge con fidelidad de lo que eran capaces y también una excelente manera de introducirse a la música de Renaissance. A destacar las increíbles jams que se pegan John Tout y Jon Camp en la larga versión que tocan de Ashes are Burning. Como digo quizá uno de los mejores directos del Rock Progresivo de la época. Absolutamente imprescindible. 
Annie Haslam
Y ahora es cuando la cosa empieza a cambiar. Cierto que el siguiente disco, Novella de 1977, sigue los mismos parámetros que los anteriores y que los componentes son los mismos y que los arreglos orquestales siguen acompañando y que la voz de Annie sigue siendo una belleza… Peeero… Ay, la cosa ya no es lo mismo: hay un toque sutil que ha cambiado, la calidad musical sigue ahí, es innegable, pero ha perdido cierta magia o toque o llamadlo como queráis. No sé explicarlo mejor. El caso es que siendo un disco de Renaissance muy bueno, ya no es como los anteriores.
Y desde luego con A Song for All Seasons del 78 y Azure Dd’Or del 79, el bajón es definitivo, y eso que consiguieron su mayor éxito comercial con Northern Lights, pero desde luego la magia ya se ha perdido. Está claro que la proximidad de los 80 empezaba a hacerles efecto y se fueron viniendo abajo de forma más que evidente. Y, ojo, tampoco es que sean discos malos como la carne de pescuezo, pero la incuestionable calidad de los anteriores los supera de tal forma que quedan como enanos en comparación de gigantes.
Tras Azure d’Or, Tout y Sullivan abandonan el barco y Renaissance dan la bienvenida a la nueva década sumergidos en el synthpop de la New Wave con dos discos (Camera Camera del 81 y Time-Line del 83) con los que acaban de naufragar para no volver ya a reflotar.
El caso es que a día de hoy, lo que quedó de Renaissance siguen en activo y, de hecho, han publicado su último trabajo, Grandine il Vento, la primavera pasada. Confieso que no lo he escuchado, pero es que sinceramente no espero que ni siquiera recuerde a sus grandes clásicos.
Si te ha gustado:

2 comments

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.