Rainbow Rising, porque hoy es hoy

No voy a descubrir nada nuevo si digo aquí hoy que el Rising de Rainbow es una obra maestra. Cualquiera que lo conozca ya lo sabe, pero el cuerpo me pide rendirle pleitesía a un disco en el que, en apenas 34 minutos, se condensan algunas de las líneas maestras del Rock de todos los tiempos. Sin ningún motivo en especial, porque hoy es hoy… Recuerdo bien que me hice con el vinilo en 1984, en un viaje a nuestra capital de provincia en el que logré arrancarle a mis padres la promesa de que me traería un disco a casa. Estaba rebuscando en los grandes cajones de la sección de música de unos grandes almacenes, cuando un arco iris me iluminó la cara, fue amor a primera vista…

Y es que esa portada es magnífica. Por supuesto, que fuera de Rainbow, una banda que en aquel momento solo conocía de oídas pero que sabía que era la de Ritchie Blackmore, era el punto definitivo; aún así he de reconocer que la portada (una vez más) fue determinante para que aquel día eligiera el Rising y no otro. Y eso que era una carpeta de lo más simple, nada de abrirse, ni funda con letras o fotos, nada más que la carpeta y el disco, ¡¡pero que disco!!

Quizá también fuera (eso no puedo asegurarlo) mi primer encuentro con el que, poco más tarde, se convertiría en uno de mis cantantes favoritos: Ronnie James Dio, al que acompañaba una formación de ensueño que Blackmore había reclutado nueva por entero para su segundo trabajo con el nombre de Rainbow. En ella militaban Cozy Powell a la batería, Jimmy Bain en el bajo y Tony Carey con los teclados. 


La reunión de Dio y Blackmore fue altamente beneficiosa para los dos. Por un lado, Ronnie le quitaba protagonismo y envaramiento a la gran estrella, dotaba a la banda de una fantasía de la que el Rock purpeliano carecía y afirmaba a Rainbow en un sonido único; del otro lado, Blackmore le proporcionó a Dio el trampolín que necesitaba y lo lanzaba a una bien merecida fama y respeto del que pocos han gozado tan a manos llenas como él en el mundo del Rock. 

Pero vamos a lo que nos ocupa, la música que encierra Rising. En 1975, quizá harto de la grandeza y magnificencia de unos ya enormes y respetadísimos Deep Purple, Ritchie decidió salirse por la tangente y crear una nueva banda en la que él fuera dueño y señor de actuar a sus anchas. Nacía así Rainbow, una banda que Blackmore hizo y deshizo a su conveniencia, cambiando constantemente de formación, pero, eso sí, consiguiendo unos resultados espectaculares.

Rising es el segundo disco de Rainbow, una maravilla que no pierde con los años y que en su momento de salida (1976) debió dejar con la boca abierta a más de uno. La entrada a saco con Tarot Woman y esos teclados creando una atmósfera entre festiva y solemne es un buen avance de lo que nos deparará el resto de la cara A, en la que se suceden Run with the Wolf, Starstruck y Do You Close Your Eyes dejándonos listos para lo que viene al darle la vuelta al disco.


Quizá uno de los mayores aciertos de Ritchie Blackmore fue contratar para la mayoría de sus discos al gran Cozy Powell que, en Rising en concreto, está tremendo, aportando un poder atronador sobre un lecho de roca en el que descansan las melodías densas y atrapantes que se suceden a lo largo de todo el disco. 

Y de las manos de Cozy, con una intro de batería que apabulla a cualquiera, comienza uno de los temas clave de la historia del Hard Rock, Stargazer. Una canción de algo más de ocho minutos en la que Dio nos avanza sus preferencias por los temas esotéricos y de fantasía y canta como un verdadero hechicero, con su característica potencia melódica imposible de imitar. Por su parte, Ritchie se marca un solo de impresión, de aquellos que crean escuela; porque de hecho, Stargazer creó escuela para futuros grupos metaleros de toda índole, pero de la que han bebido hasta saciarse los más épicos y fantasiosos.


En la misma línea y de similar duración es la siguiente canción del disco, A Light in the Black. Otra maravilla, que sin llegar a la altura de Stargazer sirve de broche perfecto para un disco al que de ponerle una pega, sólo se le puede reprochar su corta duración: un tercer tema de otros ocho minutos hubiera entrado a la perfección. 

La producción de Rising, otro acierto de Blackmore, le fue encomendada a Martin Birch, el que era por entonces el productor habitual de Deep Purple y que realizó una gran labor a los mandos de la mesa. 

Rising siempre será un disco muy especial para mi, uno de los que más he escuchado en mi vida y del que no me canso. A veces sucede y la combinación de varios elementos sintonizan como nunca después y nos encontramos con maravillas como esta. La magia de Dio, el poder de Powell y la maestría de Blackmore se dieron cita para Rising, pero destilaron su mejor esencia en Stargazer.
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5 comments

  1. Gran entrada y genial disco, obviamente. Uno de mis favoritos de todos los tiempos. En lo único que discrepo en situar a Stargazer como la mejor canción del álbum. Para mí es A Light In The Black, me pone la piel de calle. El duelo de guitarra + teclado tan espectacular sólo lo he visto con Deep Purple (Blackmore + Lord) y Uriah Heep (Box + Hensley).

    En Junio soy uno de los afortunados que podrá ver a Blackmore revivir a Rainbow en Birmingham… ¡Cuento los días…!

  2. Hola Josué!! También, como podrás deducir por esta entrada, es uno de mis favoritos e imprescindibles, aunque sí, para mi Stargazer es la favorita del disco, es una canción que desde la primera vez me atrapó. Eso sí, A light in the Black sería la segunda para mi, y es que también es un temazo del 15…
    ¡¡¡Que suerte vas a tener!!! Yo me he enterado tarde de esa resurrección, que si no allí me tenías también jejjeje
    Lo malo es que me temo que ha dicho que será esa gira y se vuelve a las acústicas con su Candice…
    En fin, ya contarás!!!
    Un saludo y gracias por comentar

  3. ¡Qué gran disco y qué portada! Blackmore y Dio son los protagonistas pero el resto de músico también están fenomenal, la batería es poderosa y los teclados también están muy presentes, eso sí con otro estilo diferente al del Hammond de Lord. Por cierto, el otro día comentabas de la influencia de Led Zeppelin en Whitesnake, ¿y qué me dices de Stargazer?, la influencia de "Kashmir" a mí me parece también bastante clara, fue grabada apenas un año antes de "Rising" … Otro temazo es "Tarot Woman", canción que, al parecer, nunca llegaron a tocar en directo. Sinceramente, las tres que has puesto me parecen las mejores, aunque no sabría decir cuál me gusta más. Saludos Alex.

  4. Pues ahora que lo dices Raúl, ¿a que vas a llevar razón? Nunca lo había notado hasta ahora, pero es cierto que el riff principal de Stargazer se da un aire al de Kashmir. También es cierto que Blackmore en muchas ocasiones tiene un halo como 'orientalizante' en sus riffs (nosotros siempre decíamos que tocaba la guitarra como un turco jejjeje), así que debió ver un túnel cuando escuchó Kashmir por primera vez…
    En mi caso, escuché antes Stargazer que Kashmir y nunca hasta hoy las había comparado: me has abierto una puerta Raúl jajjaja
    Como siempre, gracias, y un saludo

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