Quien es quien en Pink Floyd: Nick Mason

Las baterías esconden al músico que tienen detrás, les hace el ser más invisible de la banda, aunque algunos de ellos, a lo largo de la historia del Rock, han tenido tanta fuerza y personalidad que destacaron por encima del resto de sus compañeros. No fue el caso de Nick Mason, quien se convertiría en el miembro de Pink Floyd menos controvertido y más callado. Y es que la verdadera pasión de Nick Mason, además de la música, son los coches. Siempre ha sido un auténtico enamorado de las cuatro ruedas y en cuanto se sacó el carné de conducir, como el mismo ha confesado, su amor por la música adolescente pasó a un segundo plano. Contribuyó, cómo no, en composiciones y con su particular sonido y estilo, pero comparadas con los aportes de los otros miembros, su labor puede parecer que queda un tanto en la sombra. 

Nick Mason

En su libro biográfico acerca de Pink Floyd, el muy recomendable Inside Out, Nick afirma que “Rick aportaba texturas y melodías y Roger empuje, disciplina y previsión. Como los baterías son un mundo aparte, afortunadamente nunca tuve que justificar mi existencia de la misma manera”. A David ni lo nombra en esa ocasión, consciente, supongo, de su indiscutible relevancia dentro de la banda, pero su comentario es muy significativo pues parece que busca “justificar” su presencia en Pink Floyd, quizá a sabiendas de que, como Roger le espetó en una ocasión, baterías mejores que él los había a montones ahí fuera, aunque quizá ninguno que entendiera tan bien lo que se traían entre manos…

David y Nick bajo un escenario en Osaka en 1971
Como batería podemos decir que no es una máquina de precisión ni velocidad, tipo Neil Peart o John Bonham, pero su estilo tiene clase y ciertamente supo siempre cómo escribir sus partes para que se adaptaran lo mejor posible al grupo, ejecutándolas con sencillez y sin alardes ostentosos, complementando las creaciones atmosféricas de Pink Floyd con mucho acierto, sobre todo en la era pre-The Dark Side of the Moon, recordemos si no el gran trabajo que realiza con el tom-tom en Set the Controls to the Heart of the Sun. Por otra parte, se le puede atribuir el mérito de ser uno de los primeros bateras que usó el doble bombo, y sin abusar de ellos, pues su estilo ‘menos es más’ también se caracteriza por sus hábiles silencios y las partes que deja de tocar, permitiendo que el resto de la banda desarrolle su música. Y es que el espacio entre las notas es tan importante (o incluso más) que las propias notas, algo que cualquier posible componente de Pink Floyd tendría que entender a la perfección…

Su peso compositivo en Pink Floyd, por llamarlo de algún modo, es el más modesto de todos, pero a cambio es el único miembro de la banda que figura en todos los discos que se han publicado bajo la marca Floyd y también el único que se atrevió a escribir una biografía en toda regla acerca de su banda que deja claros muchos conceptos, derrumba más de un mito y desmonta alguna que otra leyenda rockera. Un libro muy entretenido de leer, imprescindible para quien desee adentrarse en los recovecos de Pink Floyd.

Nick Mason, que provenía de una familia bastante pudiente, nunca fue como él mismo bromeó acerca de su compañero Rick un “compositor frustrado” dentro de Pink Floyd y su compromiso con la banda fluctuó con el tiempo, lo que le permitió encontrar espacio para dedicar a sus coches y carreras e incluso para aventuras musicales fuera de Pink Floyd, algo en lo que fue el más tardón de la banda. En 1981 sacó Nick Mason’s Fictitious Sports, un conglomerado Jazz-Rock experimental donde el verdadero protagonismo corría a cargo de la genial Carla Bley, y también Robert Wyatt de Soft Machine, y en el que Nick se dedicó a tocar la batería, producir (pagar las cuentas, vamos) y poner su nombre al proyecto, lo que garantizaba un sustancioso anticipo que CBS y EMI daban a cualquier álbum solista de un Pink Floyd
Para entender su segundo (o primer) amor, dejaré algunos datos que dan idea de lo que los coches significan para Nick Mason. Ya para 1979 su colección de coches de carrera y antiguos estaba valorada en más de 500.000 libras, pero es que diez años después, su Ferrari GTO 1962 ya valía por si solo más de un millón. Con el tiempo fundó una compañía llamada Ten Tenhts para promover la aparición de sus Ferraris y Bugattis en TV, cine, revistas, etc. También se convirtió en socio del mayor concesionario de Ferrari de Inglaterra y en 1980 ganó en Donnington la primera carrera exclusiva para Bugattis, a bordo de su propio modelo 1972. Y suma y sigue…

En definitiva, podría parecer que Nick era la pieza más sustituible de Pink Floyd, pero yo creo que, lo repito una vez más, es la suma de las partes la que hizo de esta banda algo tan grande y él ha sido tan imprescindible como los demás, incluido Syd. Es más, posiblemente haya sido quien más ha batallado porque Pink Floyd sigan vivos a día de hoy y hayamos tenido la suerte de disfrutar de un nuevo disco hace tan poco. 

Nick en competición

Y con Nick y sus coches termina esta serie dedicada a Pink Floyd. La próxima, que atacaré dentro de unas semanas, la dedicaré a otra grandísima banda, Led Zeppelin, como me pidió un amigo de este blog a través de Twitter. 
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4 comments

  1. Los equipos de ciclismo tienen uno o dos líderes, otros dos o tres que pueden ganar algunas etapas y luego están los gregarios, los que llevan en volandas a los líderes y bajan y suben para llevarles agua si lo necesitan. Sin buenos y sacrificados gregarios un equipo de ciclismo no vale para nada. Nick Mason fue el gregario perfecto, supo estar al servicio de sus líderes e hizo equipo. Es verdad que no era el mejor batería posible pero, lejos de ser un inconveniente, fue una ventaja porque si llegan a tener a otro gallito en el corral probablemente el proyecto Pink Floyd hubiera pecado de inestabilidad. Me gustan estos monográficos sobre los miembros de los grandes músicos, espero las entregas sobre Led Zeppelin. Saludos, Alex.

  2. Me encanta la comparación ciclista que has hecho Raúl, y más siendo yo un gran aficionado y practicante de este deporte. En efecto, es muy probable que con otro "gallito en el corral" el proyecto Pink Floyd hubiera saltado por los aires y, quizá, dejado de existir. Y yo creo además que Nick fue plenamente consciente de su papel conciliador dentro de la banda, para mi que fue el único que no se peleó con Roger de manera ostensible…
    Pues nada, terminada esta serie Pink Floyd, dentro de unas semanas, para no saturar, me meteré con los Zep, a ver qué tal…
    Saludos

  3. Cierras este prisma de luz convertido en una ciudad esmeralda con alguien que sabia alejarse de ese mundo con vehículos donde lo más importante seria escuchar ese rugido que le hacia volver a la realidad fuera de esa rutina en forma de baquetas.
    Te dejo la entrada que me ha servido de inspiración en este viaje y que sin duda a tu hija como a la mía en su día le cautivaron….Me imagino que lo conocerás y que habrás investigado sobre esta leyenda urbana :La sincronía entre El mago de hoz y el mítico The Dark side of the moon.
    https://youtu.be/IlrJtvod3kM

  4. En efecto, en su día estuve muy interesado por la supuesta sincronía de The Dark Side of Oz, pero más allá de ser una curiosa coincidencia (hay partes como la del huracán que son realmente asombrosas), ellos mismos declararon que no hubo intencionalidad ninguna por su parte, lo cual no deja de dar un poco de pena, ¿verdad? Al menos a mi siempre me gusta descubrir aspectos nuevos de mis discos favoritos y ese tipo de leyendas le confieren esa parte mítica.
    Espero que, cuando tenga edad, mi hija descubra las maravillas de Oz que tanto a mi como a su madre nos fascinan todavía…
    Y muchas gracias por tus interesantes comentarios Vidal. ¡¡Es un lujo tenerte por aquí!!
    Saludos

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