Quien es quien en Pink Floyd: David Gilmour

Tras la ‘marcha’ de Syd, Pink Floyd se encontraban en un verdadero brete: habían perdido de una tacada a su líder, al principal compositor de sus temas y a su guitarrista. Tras semejante golpe la recuperación parecía, cuando menos, imposible. Pero Roger Waters se guardaba un as bajo la manga, un as con cara de ángel y manos mágicas llamado David Gilmour, el viejo amigo de Cambridge tanto de Rog como de Syd que fue, a la par, la salvación y el trampolín definitivo para el éxito de Pink Floyd.

David Gilmour

El primer tanteo que le hicieron a David, con Syd todavía en forma, fue tras verle entre el público en un concierto que los Floyd dieron en el Royal College of Art de Cambridge en 1967, para que se uniera a ellos como guitarrista adicional. Y es que, en aquella época, David formaba parte de una banda que tenía una gran reputación en la zona llamada Jokers Wild, algunos de cuyos integrantes, con el tiempo, formarían parte del grupo que tocaba de incógnito en los conciertos de The Wall.

Antes, en 1965, David y Syd, junto a algunos amigos, ya habían tocado por las calles en unas vacaciones en el sur de Francia. La amistad entre ambos venía de lejos. Más tarde, en el 66, David volvería a viajar por Francia y España (como quizá también hizo Syd), de hecho se sabe que en el país galo trabajó de modelo y se rumorea que incluso llegó a tener un affaire con la mismísima Brigitte Bardot, suerte que tienen algunos…
Pero sigamos… David aceptó la propuesta y, por un breve espacio de tiempo, Pink Floyd fueron un quinteto. Syd, la verdad, no se lo tomó demasiado bien pues lo veía como un intruso en su banda, al fin y al cabo, también tocaba la guitarra (muy bien) y cantaba (también muy bien), mientras que el resto ya lo vislumbraba como posible sustituto permanente dadas las circunstancias.

En 1968 ya era casi imposible contar con Syd, y con él fuera de juego, David asumió sus partes con naturalidad y a la perfección, dominando en poco tiempo todo el repertorio. Por otra parte, afortunadamente para el resto, Syd nunca reclamó el nombre de Pink Floyd, y ellos, a la par que molestos y disgustados por dejarle, también sintieron alivio al poder seguir con naturalidad con sus compromisos en directo y en estudio, algo que con Syd era ya imposible.

Los efímeros Pink Floyd como quinteto
Si Roger aportó el Concepto, David sumó una capacidad creciente a la guitarra y una visión musical que acabaría definiendo el Sonido Pink Floyd, además de un indiscutible carisma, con su tono reposado, ¡tan británico!, y su indiscutible atractivo  físico, un tanto desaliñado y atemporal pero sin caer nunca en excesos visuales; lo que lo ha hecho una figura absolutamente reconocible y, como digo, que sigue siendo actual a día de hoy, vamos, un clásico. Además, la combinación de guitarra, voz y físico, lo convertiría en el auténtico frontman de la banda, algo necesario, guste o no, para dar entidad y coherencia al grupo. 

En efecto, David, disco a disco, en estrecha colaboración con Roger y Rick, fue aportando sonido al concepto y la gran banda que hoy conocemos empezó a tomar forma. Para mi, sin duda, el disco en el que ya se escucha a los Pink Floyd más auténticos (con permiso de los más acérrimos barretianos) es Meddle, a mi entender el primer trabajo en el que David está cómodo de verdad y eso se nota en todo el disco. En ese trabajo están todos los mimbres, todos los sonidos, conceptos y motivos que suenan a lo que hoy conocemos. No es casualidad que en aquel momento se grabara el increíble Live at Pompeii, con una banda en estado de gracia, previa a la súper fama, una delicia visual y sonora absolutamente imprescindible para cualquier seguidor de Pink Floyd.

Y, cómo no, ahora toca hablar de la guitarra de David. Toda una institución en el mundo del Rock. Desde luego no es el guitarrista más rápido y virguero del mundo, pero, sinceramente, quién quiere eso cuando lo que sale de las manos de Gilmour hace hablar y llorar a su instrumento. Sus solos y riffs son un alarde de sensibilidad y expresividad que confieren vida a su música, pensemos si no en Shine On You Crazy Diamond. Pero también es capaz de dotar de una enorme fuerza a sus partes como en Dogs… Además, hay algo que quizá muchos seguidores no saben en cuanto a la aportación musical de David en Pink Floyd: según ha declarado él mismo, muchas (pero muchas) de las partes de bajo grabadas en estudio son suyas y no de Roger; según cuenta David, el propio Roger le agradeció en más de una ocasión haber ganado por él las encuestas de mejor bajista…


Y luego está su voz, también suave y delicada, que aunque siempre compartió protagonismo con Roger y, en menor medida, Rick, yo creo que es la mejor de las tres. Con lo cual tenemos que gran parte de la música de Pink Floyd ha salido de sus manos, reforzando la teoría de que su sonido es el sonido Floyd por excelencia. Curiosamente, tanto en sus discos en solitario, como en los de Pink sin Roger, parece que el talento de David baja unos puntos, que sin sus compañeros de siempre, por mucho músico de postín que lleve, no da de sí todo lo que sabemos que puede dar.

En definitiva, David fue siempre el corazón musical de Pink Floyd y sin él no es posible, ni de lejos, entenderlos y admirarlos. Su inconfundible manera de tocar la guitarra, sus maneras tranquilas y su maravillosa voz, confirieron al grupo una entidad musical que completaba a la perfección el concepto que Roger desarrollaba poco a poco. Lástima que se estrellaran contra un muro…
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8 comments

  1. Lo has dibujado perfectamente. Me ha gustado eso de que fue aportando sonido al concepto de la banda y, también, algo que hoy has comentado y que también lo dijiste el otro día, que fue el corazón de Pink Floyd. Sinceramente, yo no podría entender PInk Floyd sin él; es verdad que el progresivo necesita de un concepto, de una idea, pero finalmente la música es música y nos debe estimular y emocionar, algo que Gilmour sabe hacer muy bien. A mi también me parece uno de los guitarristas más sensibles del rock, junto con Andy Latimer, y con mayor personalidad; ¿qué importa que no sea el más virguero? Buen fin de semana, Alex.

  2. Sin duda, Pink Floyd son incompresibles sin el aporte de Gilmour… Y has citado al otro gran creador de 'feeling' del Rock para mi gusto, Raúl, el gran Andy Latimer: David y él son capaces de emocionar gracias a ese sentimiento que le imprimen a sus notas. Desde luego yo prefiero sus maneras a los guitarras tipo Malmsteen y compañía.
    Por cierto, ¿conocías este dato?: http://www.rocktelegram.com/2013/08/quien-estuvo-en-la-cara-oculta-de-la.html
    Saludos Raúl

  3. Gracias Manu. Siempre me acuerdo de esas cuatro notas con las que empieza Shine On You Crazy Diamond para definir la sencillez y la capacidad de tocar de David: cuanto es capaz de sacar con tan poco… Alargando notas y silencios y creando una atmósfera única…

  4. Aunque es muy bueno en ninguna referencia bibliografica, aparece que Syd Barrett estuviera celoso de David, es más este sentimiento no era propio de Syd Barrett.

    Por el resto del post está muy bueno, se nota el amor por la banda.

    Saludos!!!

  5. Hola Leo, que bueno que hayas comentado, me alegra mucho.
    Ante todo, gracias por tus palabras, sí, el amor por Pink Floyd se me tiene que notar!!
    Y en cuanto a tu puntualización, yo creo que no es que tuviera celos, más bien que, en un momento dado, Syd vio amenazada su posición de líder en la banda y, como bien dices que sentirse celoso o a malas no era propio de él, se hizo un poco a un lado para dejar un sitio que, a la postre, ocuparía David, dada su ya manifiesta incapacidad para seguir a la alta presión que empezaba a exigir la banda.
    Saludos y espero leerte otra vez por aquí.

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