Quien es quien en Led Zeppelin: Robert ‘Percy’ Plant

Como decía al comenzar esta serie dedicada a Led Zeppelin, en esta banda se reunieron los arquetipos de lo que deben ser los componentes de una banda de Rock, a mi entender, claro está. Aunque supongo que no habrá mucha gente que me discuta que Robert Plant fue uno de los frontmen que más carisma, poderío y talento aportaron a la escena del Rock. Tanto que el propio Jimmy Page no tuvo más remedio que dejarle el espacio que el gran Robert demandaba y que se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles de Led Zeppelin. Su pose, extremadamente sexualizada a propósito, es el complemento perfecto a una de las mejores voces del Rock de todos los tiempos.

Me puedo imaginar aquella primera reunión del embrión zepeliniano en la tienda de Gerard Street: tanto Bonhan como Plant eran chicos de provincias, militantes en bandas ya pero bandas de pueblo al fin y al cabo, y Page y Jones eran dos monstruos de la instrumentación, curtidos con cientos de horas de estudio en el Swinging London de los 60 que se codeaban con los Who o los Cream… Para los de Birmingham tuvo que ser todo un trago.

Y el caso es que el propio Page vio tanto potencial en ese joven de pelo rubio, con sangree gitana por parte de madre, que al principio no tuvo claro si aceptarlo como parte de su futura banda por miedo a que le hiciera sombra. Por fortuna, el hijo de Mr. Page no era ningún tonto y supo calibrar todo lo bueno que la voz de Robert Plant podía aportar y lo hizo fijo.

Robert Plant apuntaba para contable, como su padre deseaba, y era un aplicado estudiante hasta que a los trece años descubrió a Elvis Presley y a las chicas. Los sensuales movimientos del americano y sus temas Rockcabilly impactaron al joven Plant que trataba de imitarlo en todo y pasaba horas frente al espejo ensayando sus poses, un entrenamiento que más tarde se revelaría muy útil. Lo de las chicas también le sirvió como preparación para las avalanchas que vinieron cuando se hicieron famosos.

No se puede decir que lo de Robert Plant fuera una vocación definitiva por el Rock and Roll, la verdad: cantó para muchas bandas de Blues desde sus inicios, pero también fue Beatnik, Mod después de ver a los Who y los Small Faces, Rocker después de pelearse con ellos como Mod, para volver al Beat y desenmascararse finalmente como Hippy prematuro. Con dieciséis años, y una melena rubia prohibitiva en su casa, abandonó a la familia para dedicarse a la música en cuerpo y alma.



En  una de las formaciones de Blues en las que Robert militó, llamada The Crawling King Snakes, se hizo amigo de un batería que idolatraba a Keith Moon y al que todos llamaban Bonzo. Una amistad que ya sabemos en que fraguó poco después. Pero antes, el bluesman Robert pasaría por varios hogares comunales pues no tenía casa propia desde que abandonara el hogar paterno. Incluso solía merodear por los alrededores de la casa de Bonham ya que no tenía donde cobijarse la mayor parte del tiempo.

Antes de fichar a Robert, Jimmy Page y Peter Grant fueron a verlo actuar como cantante de una banda muy Hippy llamada Hobbstweedle en la que estaba contratado en 1968. Al principio Jimmy no se mostró muy convencido, pero sabía que en esa voz y esas poses en el escenario había potencial. Por fortuna, ambos tenían gustos musicales muy parecidos y Jimmy le mostró a Robert algunas cosas de suave Folk inglés renovado, hablaron del viejo y el nuevo Blues y de como en una banda el cantante y el guitarrista podían remedarse el uno al otro y viceversa… Hablaron de hacer Rock más duro y más suave… Hablaron de Joan Baez y la Incredible String Band… Hablaron de fama y riqueza en Estados Unidos… Hablaron, sin saberlo aún, de Led Zeppelin. Por fin, alguien había encontrado qué hacer con la ilimitada reserva de adrenalina que destilaba Robert Plant.

De hecho, Robert y Jimmy acabarían formando una pareja única en el escenario, complementándose y enriqueciéndose el uno al otro. Una combinación explosiva y excesiva que en sus años de gloria en el escenario cautivó a millones de espectadores. La tremenda voz de Robert Plant, que lo mismo aullaba enloquecida que supuraba tierna sensualidad, era el apoyo y complemento perfecto para la igualmente versátil guitarra de Jimmy Page.

Al poco de entrar en la banda empezaron a llamarle ‘Percy‘, al parecer debido a que un día mientras miraban un programa de jardinería en la tele que presentaba un tal Percy Thrower, Jones señaló que era muy aburrido ver crecer a los vegetales, a lo que Jimmy respondió: “¡Hey, nosotros hacemos los mismo, vemos crecer a Plant!” El apodo de Percy acababa de nacer y con el se quedaría.

Percy también fue conocido, cómo no, por sus excesos y sus numerosas conquistas femeninas. La historia de Led Zeppelin, como ya sabemos, está trufada de sexo, drogas, alcohol y hoteles destrozados que se entremezclan con episodios de ocultismo y magia negra. Y precisamente esa leyenda de la magia negra en la que supuestamente se apoyaron para alcanzar su éxito es la que algunos de sus detractores esgrimen para justificar uno de los capítulos más trágicos de la vida de Robert Plant.

En julio de 1977 su adorado hijo Karac, de seis años, murió de una infección estomacal, causándole un profundo dolor que nunca ha llegado a superar del todo. Hasta dos años después no aparecería el siguiente disco de Led Zeppelin, cuya historia llegó al final justo después, en 1980, con la muerte de Bonzo.

Tras la desaparición de Led Zeppelin, Robert Plant desarrolló una carrera en solitario bastante fructífera, firmando algunos proyectos como solista y otros como participante en diversas bandas, pero sin llegar nunca al nivel que alcanzó en la etapa dorada de Led Zeppelin.

También es verdad que la voz de Robert perdió fuerza y color a mediados de los 70 por motivos que se desconocen, aunque hay quien apunta a la falta de cuidados, las drogas y el uso y  abuso continuado en conciertos como motivos más que sobrados para destrozar incluso la mejor voz del mundo. 

Lo que sí es cierto es que fue un cantante prodigioso que nos dejó algunos de los mejores ejemplos de lo que debe ser la voz de un solista de Rock and Roll. Todo un portento del que, hoy todavía, aprenden desde los más curtidos rockeros hasta los más jóvenes aspirantes. 
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6 comments

  1. Dicen que los mediocres siempre quieren rodearse de gente más gris que ellos, tal vez por eso mismo sean mediocres. Pasa en la música y en otros ámbitos profesionales, por ejemplo en uno que conozco bien: la Universidad y la investigación. Sólo los talentosos y los brillantes quieren rodearse de lo mejor porque saben que la suma de dos genios no suma dos sino mucho más gracias al efecto sinérgico. Plant y Page constituyen la quintaesencia de lo que un aficionado quiere ver en un grupo de rock, un cantante y un guitarrista que se complementan y que están en sintonía, aunque a veces Plant se aburriera con los solos de Page (sobre todo con Stairway to Heaven). Cuando se producen estas simbiosis tan productivas para la música, las carreras en solitario luego ya no son nunca tan brillantes. Ese gusto que tenía Plant por el R&R y el blues es una de las señas de identidad de su estilo y, también, del de Led Zeppelin. Por cierto, él imitaba al principio a Elvis pero luego tuvo también bastantes imitadores, como Coverdale y otros que han reconocido en algún momento su influencia, como Axl Rose, incluso el propio Freddie Mercury. Ya sólo nos queda el jefe … Saludos Alex.

  2. Pues de las cosas que me he enterado haciendo esta serie y que no me había topado hasta ahora es de que Freddie Mercury y Robert Plant fueron muy buenos amigos, tampoco es tan raro, pero me ha parecido curioso. De hecho, Plant cantó en el concierto homenaje a Freddie un par de temas en su honor.
    Yo creo que es raro el músico de Rock de los 70-80 para acá que no cite a cualquiera de los cuatro Zeps como influencia: fueron fundamentales y casi el inicio de todo.
    Tampoco creas que Plant se aburría tanto en los solos de Jimmy, al parecer se escapa y se dedicaba a "otros menesteres" nada desagradables entre bambalinas y, claro, a meterse alguna cosilla…
    El viernes, si todo sale bien, a por el jefe jejjeje
    Saludos Raúl

  3. Por suerte que gran contable se ha perdido el mundo por culpa de Elvis…Me recuerda a la química que existía entre Camaron y Paco, en la que ambos se quedaban extasiados mirándose y diciéndose por lo bajinis : que bien toca este cabrón y el otro : que hijo puta como canta…
    Me pongo en su pellejo y entiendo el golpe que supondría la perdida de su hijo, es cuando uno entiende lo que es querer a alguien como parte de ti mismo…Saludos

  4. ¡¡Qué bueno lo de Paco y Camarón jajajajja!! Seguro que entre Robert y Jimmy pasaba algo parecido: se admiraban y además el uno temía que el otro le robara su parte de atención en el escenario. ¡¡Los dos tremendos!!
    Y en cuanto a la pérdida de su hijo, pues los padres lo podemos imaginar y tiene que ser de lo más terrible que puede suceder.
    Gracias por comentar Vidal. Saludos!!

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