Opeth, ¿metálicos o progresivos?

Durante una época no precisamente corta de mi vida, fui (y digo fui porque ya no lo soy tanto, aunque siga gustándome) acérrimo seguidor del Metal Extremo. Escuchaba casi en exclusiva Black y Death Metal y otros pocos estilos muy relacionados con esos sonidos brutales y casi demenciales, llevados al límite de la velocidad o la disonancia. Las primeras escuchas que hice, allá a principios de los 90, me dejaron bastante frío o incluso me desagradaron, pero un buen día mi cerebro hizo click y decidió que sí, que esos matraqueos infernales, esos aullidos guturales y esa temática pagana e infernal, sonaba a gloria…

Mis primeros coqueteos con el Metal Extremo vinieron de la mano de Venom: sigo conservando At War With Satan, un vinilo de 1983 que aprendí a disfrutar tras más de cuatro y cinco escuchas, pues al principio no me atrajo demasiado. Quizá acabé entrando en el Metal Extremo acostumbrando el oído a través del Thrash y el Speed y también a causa de las temáticas satánico-paganas que tanto me atraían.

Como decía, con los años acabé disfrutando de las bandas más bestias y, por encima de todas, de una en concreto cuyos sonidos entroncaban con mis bases más sinfónico-progresivas, creando una mezcolanza que me atrapó sin remedio y cuya trayectoria he seguido casi desde sus principios y hasta hoy: Opeth, la creación del genial guitarrista y cantante Mikael Åkerfeldt.

Como Anathema, los suecos Opeth empezaron practicando sonidos muy oscuros y densos, aunque siempre con ciertos toques acústicos y cuasi-progresivos, provistos por Mikael cuyas influencias, como él siempre ha reconocido, beben del Rock Progresivo de los setenta de bandas como Camel, King Crimson o Goblin, entre otras muchas. No en vano es un reconocido coleccionista de vinilos clásicos de esa época.

Mikael con camiseta de Magma y su impresionante colección
Orchid, Morningrise y My Arms, Your Hearse son los tres primeros discos de Opeth: como digo puro Metal Extremo, composiciones densas y melancólicas, acompañadas de voces guturales al más puro estilo Death. Eso sí, ya apuntando una de las características más definitorias de Opeth con unas composiciones largas y con intrincados pasajes instrumentales.

Con Still Life, el estilo de Opeth se suaviza un tanto y se puede escuchar la voz limpia de Mikael en temas completos como The Face of Melinda. Un gran disco de Metal que cuenta con una alineación que dio varios trabajos magistrales: Mikael se acompaña de la guitarra de Peter Lindgren y del tándem rítmico formado por los chilenos-suecos Martín López y Martín Méndez a la batería y al bajo respectivamente.

Blackwater Park, el siguiente trabajo de la banda, cuenta por primera vez con la colaboración de Steven Wilson, con quien Mikael Åkerfeldt ha trabajado en numerosas ocasiones y proyectos y a quienes une una afinidad común por el Progresivo más clásico.

Deliverance y Damnation (los dos grabados simultáneamente) son una muestra muy clara de la doble vertiente de la música de Opeth y de lo que ha rondado siempre por la mente de Mikael Åkerfeldt. Por un lado, Deliverance es una de las obras de Opeth que más elementos pesados tiene; y por el otro, Damnation es un genial trabajo de Rock Progresivo setentero en el que el Metal luce por su ausencia; como curiosidad destaco que uno de los temas de Damnation se utilizó en un capítulo de C.S.I.

El siguiente disco de la banda se llamó Ghost Reveries y en el se nota un punto más la fusión de elementos y texturas que Mikael Åkerfeldt concede a su música. Se trata de un álbum conceptual en el que se narra el descenso a la locura de un hombre atormentado por los remordimientos tras haber asesinado a su madre. De nuevo nos encontramos con complejas e intrincadas composiciones que lo mismo nos ametrallan a guitarrazos metaleros sin compasión, como que nos acunan con suaves y dulces melodías. Marca Opeth sin duda.

Quizá Watershed sea, en mi opinión, el disco menos disfrutable de los suecos. Y puede que lo sea porque navega demasiado entre dos aguas, mostrando ya lo que se estaba cociendo en la mente de Mikael, pero sin definirse por completo. Los guturales, símbolo de los Opeth más metaleros, empiezan a dejar paso cada vez más en este trabajo a las voces limpias. Para muchos seguidores de la banda surgió la duda; ¿perdíamos a una de las mejores bandas de Metal de todos los tiempos o ganábamos un excelente grupo de Rock Progresivo

Y con el siguiente y décimo disco de la banda, Heritage, se resolvió la duda: definitivamente atrás quedaron los característicos “growls” del Death para dar paso a un Hard Rock inspirado en los setenta y el Progresivo, algo que nunca dejó de lado Åkerfeldt, pero que tampoco fue tan evidente hasta este trabajo. Por entonces mi sentimiento era que habíamos perdido a unos imprescindibles del Metal y por eso, este Heritage, no es de mis favoritos, y lo cierto es que no es una obra tan inspirada como Still life o Damnation por ejemplo, aunque sea un buen disco, algo en lo que Opeth no han fallado nunca.

Por si quedara alguna duda de la orientación que Opeth han tomado, su último trabajo llamado Pale Communion, es un decálogo de lo que hubiera hecho una banda de Rock Progresivo en los años 70. De principio a fin. Ni rastro de Metal, algo que ya ha dejado bien claro el señor Åkerfeldt: no volveremos a escuchar a los Opeth de los “growls”.

Para mi gusto, Pale Communion, es un discazo. Me ha costado acostumbrarme a los nuevos Opeth, pues eran de las pocas bandas de Metal Extremo que todavía escucho a menudo, pero gustándome como me gusta el Prog, no puede dejar de gustarme este gran trabajo de los suecos.
Opeth, en definitiva, son una de las mejores bandas de Rock del panorama actual, con una carrera que los avala y una producción repleta de buenos trabajos en los que la originalidad, el saber hacer y la versatilidad crean maravillas sonoras de alta calidad. 
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4 comments

  1. Precisamente el otro día comenzaba a preparar una entrada sobre este grupo. A mi me pasa lo contrario que a los amantes del metal extremo, conmigo han ganado un seguidor fiel desde que se pasaron al progresivo; tienen tres discos fantásticos, de los mejores de este género desde la época dorada de los grandes grupos de los setenta. En concreto "Pale Communion" es el trabajo que más me gusta, por eso creo que estamos ante una banda que, lejos de haber dado lo mejor de ellos, están en lo más alto de su actividad creativa. Retocaré un poco mi borrador para dar cabida a esta interesante entrada. Saludos Alex.

  2. Pues me encanta que hayas tenido una trayectoria a la inversa que la mía con Opeth Raúl, aunque a mi también me tienen pillado por el lado progresivo, vamos que me gustan si o si jejjeje. Espero tu entrada de Opeth con impaciencia a ver que cuentas y comparamos. Saludos Raúl.

  3. siempre me gusto Opeth por su forma de tocar ( aunque no me gusta el metal extremo ). Pero ahora que han cambiado su sonido a ser mas progresivo me gustan aun mas.

  4. Es verdad que, guste el Metal o no, Opeth siempre han destacado por contar en sus filas con músicos muy buenos a los que es una gozada escuchar tocar.
    Yo creo que los seguidores metaleros que pierden al hacerse más progs, los gana por otro lado… El caso es que sigan haciendo buena música, ¿no?
    Gracias por comentar y un saludo.

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