Ñu, pinzas flojas y micros gordos

Este acontecido lo escribí para el foro de Sinfomusic. Sucedió hace muchos, muchos años… A ver si os gusta…
De momento tenemos que retroceder hasta 1984, cuando un joven de 15 años (servidor de ustedes), enterado de que en la recién abierta emisora de radio local están reclutando a colaboradores, decide proponer un programa en el que se aúnan sus dos grandes pasiones: la literatura fantástica y de ciencia ficción y el Hard Rock y el Heavy Metal. Así nació 2010 Odisea Rock, mi programa.



En aquellos lejanos tiempos las regulaciones del espacio radiofónico eran aún muy vagas e imprecisas, lo cual permitía a Radio Azuaga (mi pueblo y el de ustedes, si lo desean) emitir prácticamente con la potencia que le daba gana. De este modo, cubríamos un territorio con el que ahora ni se sueña: nos escuchaban, por ejemplo, en Sevilla capital, a 150 kilómetros, y en algunas ocasiones recibimos alguna llamada desde la distante provincia de Cádiz. Pronto, 2010 Odisea Rock cubrió un nicho que los jóvenes de los alrededores necesitaban y el programa, al poco de empezar, se hizo bastante popular. 

Al principio éramos cuatro en el equipo de 2010: Jorge, David (DEP), Juan Carlos y yo. Uno de ellos, mi gran amigo Juan Carlos, con el tiempo se convertiría en el alma de 2010 y sigue a día de hoy con el programa, lo que lo convierte en una de las emisiones de Rock con más solera de la radio española.


Azuaga, vista parcial desde el Castillo


Usábamos nuestros propios discos en los programas y, la verdad, disfrutábamos como enanos haciendo esas tres ediciones semanales del único programa de Rock y Metal (la música se impuso al poco tiempo de empezar) en muchos (pero muchos) kilómetros a la redonda.


Unos dos años después, esta “fuerza” nos llevó a pedirle al alcalde del momento que nos dejara organizar un festival de Hard Rock – Heavy Metal y, mira tú por donde, nos dieron vía libre, con lo cual me atrevería decir que también fuimos de los pioneros en promover este tipo de eventos, al menos, por aquí. 


Buscábamos, cómo no, una banda de tirón, no muy cara, que avalara a unas cuantas bandas extremeñas para completar el cartel. Y dimos con una da nuestras bandas favoritas: ÑU y, por supuesto, José Carlos Molina… 

Tras mucha pega de carteles, promoción de pueblo en pueblo en coche con megafonía, fiestas previas y un par de entrevistas radiofónicas con Mr. Molina en las que se cabreó con mi menda las dos veces por, primero, compararlo con Ian Anderson y, segundo, mencionarle El Señor de los Anillos, llegó el gran día…


¡¡ÑU EN CONCIERTO!!

Estamos hablando de un pueblo de unos 10.000 habitantes en el sur de Extremadura a mediados de los 80. Los únicos heavies que se veían por aquí éramos mis amigos y yo y algunos pocos más y eso de un festival de Rock era toda una novedad, así que para consternación nuestra, a las puertas del recinto donde se celebraba el concierto (a la sazón la caseta municipal de feria) se presentó medio pueblo a cotillear con el consiguiente mosqueo de los asistentes llegados de media Extremadura y Andalucía, todos ellos luciendo sus mejores galas heavies para la ocasión, por supuesto.

Todo salió mal. Para empezar la entrada era libre, con lo cual, recuerdo que entre el maremágnum de melenas al viento, camisetas negras, muñequeras de pinchos, cinturones de balas, cuernos alzados y demás parafernalia, te podías encontrar perfectamente con una pareja de abuelas cogidas del brazo ojipláticas perdidas.



Allí se dio cita toda la “oficialidad” del pueblo: el alcalde, concejales, hijas del alcalde, policías municipales, la mujer del alcalde, el cura, la suegra del alcalde… Una pesadilla, en fin, para nosotros que veíamos como la cosa se iba descontrolando poco a poco.

El primer fallo gordo fue el enorme retraso con el que comenzó todo, y el segundo que se estropearan los grifos de cerveza. Miles de heavies en un concierto en pleno verano sin cerveza… La desbandada fue general y para cuando ÑU hicieron su aparición, tardísimo, allí quedaba casi exclusivamente la gente del pueblo y 50 ó 60 melenudos; el resto había salido a por cerveza…


A todo esto, los fallos en los equipos de sonido, back line, mesas, etc., se sucedían casi sin solución: nada funcionaba bien cinco minutos seguidos…


José Carlos Molina subió al escenario con un cabreo de tres pares de narices (con razón, todo sea dicho) y de muy mala gana. De hecho, se dudó hasta el final si saldrían, pero tenían un contrato que cumplir y eran profesionales

Total, que tras un par de temas sin alma ninguna más quieto que un poste frente al micro, Molina comienza a ver que el recinto se va llenando y que la gente empieza a corear y a moverse y el hombre, en un alarde de profesionalidad, arranca el micro de la pinza y da un par de saltos y tal… Vaya, que la cosa parecía mejorar… Pero en esto que se acerca a colocar el micro en su sitio para coger la flauta (o lo que fuera) y se le cae al intentar pillarlo con la pinza… Más cabreado que un mono, hace gestos a la banda para que paren, suenan los consabidos pitidos y ruidos de acople, recoge el micro del suelo y, en medio de un silencio de esos en los que suenan grillos, va y suelta:


 – Claro, joder, es que intentar agarrar este micro con esta pinza es como tratar de meterle una polla así (haciendo ostensibles gestos para señalar un grosor imposible) a una niña de cinco años…


¡¡Halaaaas!! ¡¡Oooooohs!! ¡¡S’a pasaoooo!! ¡¡Eeeeeaaaas!! ¡¡Tiiiiooooos!! Era lo único que se escuchó durante unos segundos. Mientras, en el escenario, los ÑU decidían si seguían o no y abajo el alcalde nos buscaba, con mirada asesina, por todo el recinto… 


Todo un shock.


Bueno, resumiendo, el concierto, mal que bien, terminó. Los ÑU cobraron y se fueron con viento fresco. El Heavy Metal en Azuaga tuvo mala reputación durante años y no se volvió a organizar un festival de Rock hasta que mi amigo Juan Carlos, mucho después, fue
teniente de alcalde y promovió la celebración de varias ediciones del gran ViriatoRock: eso sí, todo mucho mejor organizado y con unos carteles de lujo.

BOLA EXTRA

Hará cinco o seis años, Juan Carlos y yo y nuestras respectivas fuimos al Atarfe Vega Rock, un macro festival metalero en Granada. Entre las bandas del cartel de aquel año (se han celebrado ya varias ediciones) se encontraba Saratoga, grupo en el que tocaba Jero, guitarrista que fuera de ÑU, y dio la casualidad de que se alojaban en el mismo hotel que nosotros.

La mañana después del concierto, nos acercamos a saludarlos para felicitarles por lo bien que lo hicieron y tal, y le preguntamos a Jero, con cierto temor, si nos recordaba y si se acordaba de Azuaga… Fue mencionarle el pueblo y poner cara de horror: ¡¡¿¿Qué si me acuerdo!!?? ¡¡Coño, después de aquel concierto, justo al salir de Azuaga, casi nos matamos todos al salirse de la carretera la camioneta en la que viajábamos!! Anda que no perdimos equipo… Juan Carlos y yo, al principio, no sabíamos dónde meternos, pero Jero, que es un gran tipo, nos tranquilizó y acabamos riéndonos todos de aquel terrible concierto.

Como colofón diré que el círculo se cerró y Saratoga, con Jero la guitarra, tocaron en una de las ediciones del ViriatoRock de Azuaga de los últimos años y todo salió a pedir de boca. 


Eso sí, que yo sepa, José Carlos Molina no ha vuelto por aquí…

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9 comments

  1. Siiii, fue de traca jajajja Ahora nos reímos pero en su momento no nos parecía tan gracioso…
    Cada vez que me acuerdo de las broncas que me echó el sr. Molina en directo me pongo colorado, y eso que yo pensaba que le hacía un halago al compararlo con Ian Anderson jajjaja!!!

  2. Joder Alex, menudo entradón, jajaja. ¿Sabes que yo también he entrevistado a Molina y también se me enfadó? jajajajaja…menudo tipo. Pero se lo perdono todo, le sigo desde los 15 años y mira, es un genio loco. No sabía de tu trayectoria y me agrada mucho. Un fuerte abrazo 🙂

    1. ¡¡No me jodas!! jajjjajaja Este Molina es de lo que no hay jajjaja Pero sí, yo también se lo perdono, no por nada sigo escuchando sus discos, sobre todo el directo No Hay Ningún Loco, y el nombre de mi hija aparece en una de sus canciones (aunque la letra sea de una cantiga del Arcipreste de Hita). El típico genio loco y malhumorado… ya se sabe: hasta la sepultura!!
      Nos leemos Fran. Un saludo!!

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