Nazareth: pasión escocesa, Hard Rock universal

A pesar de haber vendido millones de discos en todo el mundo y de llevar más de 40 tacazos al pie del cañón, mucha gente todavía no conoce a Nazareth… Por cierto que son la banda al que este blog debe su nombre, en concreto por la canción, claro, Telegram.
Nazareth son otra de esas bandas que a muchos se les escapa pese a que es muy posible que conozcan más de uno de sus temas, grandes éxitos muchos, e incluso los tarareen de cuando en cuando.

Provienen de una las tierras que más me gustan de este mundo, Escocia, y comenzaron a poner en pie a las masas en los años 70 con un estilo muy particular de Hard Rock puro y duro, herencia de los grandes clásicos a los que, con el tiempo, no tuvieron demasido que envidiar.
Nazareth se definen por su elección por el Rock de alto octanaje, sus oportunos “temazos” de cada disco, sus trabajos muy logrados en general, por los potentes riffs y guitarrazos espectaculares de Manny Charlton, por la batería y el bajo rotundos y firmes de Darrell Sweet y Pete Agnew, por las melodías hermosas, por los suaves teclados… Yo, por la desgarrada voz de  Dan McCafferty y por la rotundidad rockera de sus canciones, los he equiparado siempre a una especie de AC/DC que hubieran evolucionado hacia posiciones más versátiles y melódicas en vez del Rock and Roll a machete de los australianos, maravilloso por cierto, sobre todo durante la insuperable era Bonn Scott

Los conocí,  a partir de uno de sus discos que me compré en Discoplay únicamente guiado por lo que me inspiraba su portada, como ya conté en otra entrada, y desde el principio surgió el romance. Ese disco es No Mean City y si bien los tienen mejores, yo a este le tengo un cariño especial. 

 
Nazareth lograron el reconocimiento a partir del tercer disco, el clasicazo imprescindible Razamanaz de 1973, producido por el Purple Roger Glover, quien les volvió a producir en los dos siguientes, Loud N’ Proud y Rampant, ambos editados en 1974. Y de ahí hasta 1979 con Hair of the Dog, Close enough for Rock’n’Roll, Play’n the Game y Expect No Mercy de por medio la discografía de Nazareth no tiene desperdicio, todos son discos altamente disfrutables para cualquier escuchador de Rock avezado.
La historia cambia, precisamente, con el No Mean City de 1979, que es cuando la estrella de la banda, sin apagarse, comienza a oscurecer. Como a tantas otras bandas de Rock, los 80 no le sientan bien a Nazareth, que tratan de seguir a lo suyo mientras el mundo los desprecia precisamente por eso.

Y hasta hoy, sin haber dejado nunca de hacer discos ni bajarse de los escenarios, han seguido haciendo buen Hard Rock, si bien no al nivel de los discos de los 70, si que son obras que se dejan escuchar más que de sobra con momentos excelentes y un buen hacer envidiable.

Muy recomendables, ya digo, los discos de los 70, para mi gusto sobre todo por destacar un par de ellos: Hair of the Dog y Close enough for Rock’n’Roll.

Y aquí el tema que da nombre a este blog:

Long live Nazareth!!!!!

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