Mis imprescindibles del Power Metal

El Power Metal. ¡¡Cuántas críticas hemos tenido que sufrir sus seguidores a lo largo de los años!! Que si música para frikis granujientos adolescentes, que si mucho gritito y cosa de nenazas, que si mucha mierda sobre magia, dragones y caballeros medievales… Y además, por lo general, eran (o son) críticas vertidas por otros seguidores metaleros que han visto amenazada su ‘dureza’ y ‘autenticidad’ por un sub-género que manejaba melodías y temáticas más asequibles que los otros estilos más rudos y sombríos. También es cierto que acabó por cansar a muchos de sus incondicionales a base de repeticiones de clichés demasiado recurrentes.

Pero de vuelta a mediados de los 90, el Power estaba en todo su apogeo y yo había caído felizmente en sus garras sin que mi afición por otras variedades musicales supusiera ningún problema. Y además, la temática de las canciones me atrapaba del todo: fantasía épica, ciencia ficción, mitología… Música y letra acertaban en el centro de la diana de mis aficiones; eso sí, si entonces me encantaba, diez años antes me hubiera vuelto loco de placer con esas mismas propuestas. Y de hecho, sin saberlo, ya entonces (a mediados de los 80) me había empezado a aficionar al Power Metal con sus discos seminales, a saber, el primero que traigo para esta selección y también el siguiente…

Rising – Rainbow

Vale, mucha gente dirá que esta maravilla no es Power Metal, que estamos hablando de Hard Rock, pero yo creo (y no soy el único) que con este trabajo, Dio (con la ayuda inestimable de un tipo llamado Ritchie Blackmore) abrió el melón para lo que vendría después. De hecho la insuperable Stargazer es la Biblia del Power: melodía, rapidez, imaginería épica marca Dio… Pienso que ese tema en concreto fue el inicio de lo que unos años después retomarían unos chicos alemanes guiados por el talento de un tal Kai Hansen

Keeper of the Seven Keys I & II – Helloween

En una época en la que el Heavy Metal se ensombrecía cada vez más con guitarras cuanto más sucias mejor y especulando con temáticas deprimentes y tenebrosas, llegaron estos chavales iluminando la escena con melodías divertidas y aceleradas, letras cachondas y una actitud optimista que contrastaba con las poses malencaradas de los Trashers y Heavys del momento, más preocupados por la denuncia social, el satanismo y las progresiones duras y oscuras en sus composiciones.

Los Keepers (me cuesta separar uno del otro, para mí son como un disco doble) representaron cuando aparecieron, en 1987 y 88, una bocanada de aire fresco y sorprendente que sacudió el mundo del Metal y pusieron las bases sobre las que se desarrolló el Power Metal europeo, creando una escuela en la que, a día de hoy, siguen aprendiendo músicos de todo el mundo.

Somewhere Far Beyond – Blind Guardian

Ellos fueron la banda que hubiera deseado en mi adolescencia granujienta y friki: ¡¡lo tenían todo!! Potencia, melodía, literatura, ciencia ficción y… ¡¡El Señor de los Anillos!! Si hubieran nacido antes como banda y hubiera podido escucharlos a mediados de los 80, de verdad que no sé hasta que punto habría crecido mi pasión por ellos. Pero los descubrí bastante más tarde y aún así se convirtieron en una de mis bandas imprescindibles. Anda que no escuché veces este Somewhere y mi otro gran favorito de ellos, Imaginations from the Other Side, de camino al trabajo en Madrid en mi discman (en aquella época no había tanta gente como hoy con auriculares por las calles). Para mí es un trabajo que no ha perdido ni un ápice de interés y que me sigue emocionando, si no tanto como entonces, si lo suficiente como para que me lo trague de un tirón cada vez que lo pincho, quedándome con ganas de más.

Land of the Free – Gamma Ray

Sin Kai Hansen no hubieran nacido Helloween y sin ellos el Power estaría huérfano; gran parte de la culpa de que hoy hablemos de este sub-género, la tiene este guitarrista alemán que ha llenado de espectaculares riffs las cabezas de millones de metaleros de medio mundo. Y si con su banda original creó los pilares del Power con los Keepers, justo después de que estos vieran la luz se fue de Helloween, fundó Gamma Ray llevándose consigo su inimitable estilo y personalidad.

Todos los discos de Gamma Ray me gustan, pero Land of the Free lo disfruto especialmente sobre todo por las tres primeras canciones del disco: Rebellion in Dreamland, Man on a Mission y Fairytale, que constituyen una especie de mini suite que me parece absolutamente genial.

Episode – Stratovarius

En realidad en este último apartado me hubiera gustado incluir a bandas como Edguy, Sonata Arctica, Rhapsody, Hammerfall, Kamelot o Symphony X, entre mucha otras, pero me había propuesto parar en cinco para no hacer esto muy pesado y, al final, me he decidido por Stratovarius por el peso específico que han tenido siempre dentro del Power Metal, al ser una de las primeras bandas que tomaron el testigo de Helloween.

Pasaron de un Heavy Metal bastante clasicote en sus primeros discos a un estilo más powermetalero cuando, en 1995 en plena explosión del género, entró en la banda el vocalista Timo Kotipelto y se convirtieron en punta de lanza del estilo pariendo obras realmente buenas como este Episode. Por cierto, que fueron de las bandas que más fama obtuvieron en su Finlandia natal que, como todos sabemos, es tierra abonada para el Metal.

Y hasta aquí llego para no hacer demasiado largo este pequeño homenaje al Power Metal. Si ya sois aficionados al género, no vais a descubrir nada nuevo más que mis gustos personales al respecto, pero a los que se acerquen con la curiosidad del iniciado igual les abro alguna puerta que hasta ahora no habían traspasado.

Si te ha gustado:

8 comments

  1. Tu primer párrafo me ha resultado revelador, creo que a mí me gusta este género justo por las mismas razones que los a blackmetaleros no les gusta nada. Me parece que ya te he comentado alguna vez que, a pesar de que no soy ningún especialista en el power metal, es el sub-género del heavy que más me gusta; hace tiempo, en una entrada dedicada a Stratovarius comentaba las que a mí me parecen principales señas de identidad de este estilo y que, si te parece bien, dejo aquí por si promueve un poco el debate:
    1.- Ejecución musical muy veloz (speed metal) en la mayor parte de las canciones, pero con nitidez y sin distorsiones notables.
    2.- Tono épico, tanto en las letras (fantasía, mitología, historias medievaloides, etc.) como en la ejecución musical, con veloces crescendos que posibilitan este efecto.
    3.- Voces poderosas y normalmente en tonos agudos.
    4.- Virtuosismo y riqueza instrumental; al contrario de lo que opinan buena parte de los metaleros, para mí los teclados son importantes.
    5.- Uso de elementos barrocos, neoclásicos y, en general, procedentes de la música culta y, también, del rock progresivo.
    6.- Gran protagonismo de la melodía y de las construcciones melódicas con gancho y pegadizas.

    ¡Ah! Y estoy de acuerdo contigo, “Rising” no es un disco de power metal, normal … , aún no existía el género, es como el episodio cero de este estilo.
    Un abrazo, Alex.

    1. Raúl, como dice mi buen amigo Alberto en el comentario que sigue al tuyo, hay blackmetaleros a los que nos han gustado los más estilos más extremos y también mucho el Power, como al propio Alberto o a mí, aunque lo escuchemos escondidos no sea que nos pillen los True y nos denuncien a las autoridades del Averno Metalero Extremo jajjaja
      No, en serio, me ha gustado mucho la descripción que haces del estilo, me parece muy correcta y totalmente acertada… En cuanto a lo de los teclados, he de admitir que tuve una especie de atranque en los años ochenta (cuando empezaba con esto del Metal) que hacía que los grupos heavies que los usaban a las claras me dieran que pensar: eran sospechosos de ser blandengues jajjaja!!! Eso sí, no tenía queja cuando eran, por ejemplo, Pink Floyd quienes los usaban… Bah, tonterías de crío!!! Y bueno, hay metaleros muy extremos que no tienen problemas para usarlos.
      Un abrazo!!!!

  2. Hermano! Me ha encantado lo de los Rudos Metaleros que veían amenazada su hombría! jajajajaja! No he de confesar, pues no me avergüenzo, las veces que canté en mi habitación el Keeper II enterito. El resto de discos que has planteado son magistrales. El Episode de Symphony X tiene uno de los temas introductorios más bestiales del género y el duelo de solos entre guitarra y teclado es una auténtica montaña rusa… toda de bajada!!! Sólo he de apuntar que odio a Kai Hansen! El muy baboso intentó llevarse a mi novia del momento al backstage ante mis narices! Unos segundos más y acabo con su virtuosismo a la par que con los dedos de su mano!

    Hago un llamamiento a Raul! Soy Black Metalero, bueno, y Death Metalero, y todo lo contundentero que haya dentro del metal, pero a mí me gustaba mucho ese género y sigo escuchando mis discos del género con alegría, eso si… bien dentro de la cueva in the northern mountains of Norway, no sea que me vean! jajajaja! Somos los más possers de todos! Es curioso… Todos los Blackmetaleros admiten admirar ciegamente a Kiss… y ahí no ven su hombría amenazada! A esos si que les tengo tirria!

    1. Hermano es que los metaleros somos muy machotes jajjaja!!! Vaya con Kai!!! Si es que con aquella melenita rubia y los ojos azules se las llevaba de calle y creyó que todo el monte era orégano, vaya tela!!! Hombre, yo tengo que decir que siempre me ha gustado mucho su voz y en los Keeper estaba que se salía, pero también es verdad que nunca intentó quitarme la novia, así que no le guardo rencor…
      Y coincido contigo una vez más, no me van nada Kiss y juro que lo he intentado en más de una ocasión no sea que me estuviera perdiendo algo: me pongo sus discos y nada, que no me gustan…
      Un abrazo!!!

  3. Pues yo no acabo de ver ‘Rising’ como semilla del power, jeje. Creo que este estilo bebió más de los grupos progresivos de los setenta, pero vamos… es una opinión como otra cualquiera. Lo que no pongo en duda es el pedazo de disco que es ‘Rising’, y la gran influencia que supuso para Black Sabbath, os lo contaba en Metal Pesado hace un año más menos: http://blogs.larioja.com/metalpesado/rainbow-rising-1976/

    Gran entrada, Alex. Me ha encantado recordar aquella época a finales de los noventa, donde todo eran camisetas de Rhapsody y cia, jeje. Un abrazote gordo!

    1. Lo de Rhapsody fue todo un fenómeno (bueno, un fenómeno dentro del Metal) que a mí personalmente me pilló de lleno: me encantaban los italianos!! Pero me bajó un poco la fiebre cuando fui a verlos en directo y el Luca Turilli se pasó todo el concierto poniendo poses imposibles y jugando con la guitarra de manera evidentemente incompatible con lo que se escuchaba por los altavoces jajjaja!!! Me sentí bastante defraudado en aquel momento y los dejé de lado por un tiempo.
      Estoy de acuerdo que Rising es mucho más que la semilla del Power, pero si creo que, en concreto Stargazer, pudo servir de inspiración para, sobre todo, la temática de este estilo… Estoy seguro de que podríamos tener una conversación cojonuda con este tema y un par de cañas delante jajajja
      Un abrazo Fran!!!

    1. Pues me alegra mucho que te haya gustado y, sobre todo, que seas una posesa del Power jejjeje Yo ahora no tanto, pero hubo una época que todo me parecía poco!!!
      Un saludo!!!

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