Me entraron por los ojos…

A veces, y no pocas veces, he comprado discos movido sólo por lo que me provocaba la portada. Creo recordar, además, que en todos los casos me ha salido bien, no sé, quizá tenga un sexto sentido para eso o simplemente suerte. Recuerdo tres casos con especial cariño, pues a resultas de ese primer disco comprado por impulso, descubrí unos trabajos enormes y, de rebote, las geniales bandas que había detrás.

El primer y más rotundo caso de éxito fue el No Mean City de Nazareth. Siendo un crío y con la única ventana al mundo musical de aquellos entrañables BID, la portada de ese disco me atraía profundamente: esa criatura violenta y mal encarada en un mundo azulado me prometía en secreto grandes sensaciones… Y así fue. Pero lo mejor no fue el disco, al que le he dedicado decenas y decenas de escuchas a lo largo de los años, si no la gran banda que lo tocaba: Nazareth. Ya hablaré de ellos…
Otro discazo al que me guió misteriosamente la portada fue el Lord of the Ages de Magna Carta. Mismo caso: tras verlo un montón de veces en los BID y sin tener ninguna referencia previa, lo pedí y lo que descubrí me fascinó y me abrió la puerta a un conmovedor mundo folk. También me gustaría hablar de ellos más extensamente.
Y por fin el disco al que hoy le quiero dedicar unas líneas y que compré así porque sí, en uno de esos placenteros vagabundeos por el mítico y añorado Madrid Rock: el acojonante Argus de Wishbone Ash, con ese aire místico en la portada que me cautivó.
Mis amigos todavía recordaran como, tiempo después de esa compra impulsiva, no dejé de darles la barrila para que lo escucharan y creo que todos me lo agradecen aún. Claro, sin saberlo me había metido en el bolsillo una de las obras maestras del Rock.
Mi amigo Fer me dijo un día que siempre le diera tres escuchas a un disco antes de desecharlo, pues bien Argus es uno de esos discos que ya a la primera escucha sabes que es algo grande. A mí me entró directamente al corazón sin pasar por la cabeza.
 Wishbone Ash nacieron a finales de los sesenta y, tras dos discos bastante buenos, el primero homónimo y luego Pilgrimage, apareció este trallazo al que bautizaron como Argus en 1972.  Y es que todo lo que se diga es poco: en este disco, pionero en muchos elementos luego usados hasta la saciedad en el Hard Rock, se mezclan de manera magistral melodía, caña, sensibilidad y destreza. Las labores vocales son increíbles, pero lo realmente acojonante de este disco son las guitarras de Andy Powell Ted Turner. De hecho fueron ellos (y no Thin Lizzy) los inventores de algo que han practicado y practican bandas a lo largo y ancho de este mundo: el arte de doblar las guitarras, ¡¡y si no que se lo digan a los Maiden!! De verdad que impresionan las guitarras en este disco.


A los Ash les ha pasado lo que a tantas otras bandas sin fama, que tienen trabajos que para sí los quisieran algunas que están en la cumbre. Sin ir más lejos, Argus ha influido a montones de músicos que crecieron absorbiendo esos solos a dos guitarras y esas cabalgadas épicas y melodiosas como las de The King Will Come. Pero es que también el bajo se sale y, en vez de seguir a las guitarras, crea su propia dimensión extra, lo que le confiere al conjunto una solidez armónica que es absolutamente mágica.


Los solos de Throw Down the Sword, deberían estar incluidos en cualquier clase de guitarra que se precie: es impresionante escuchar ambas guitarras, cada una tocando diferentes líneas en perfecta armonía, convergiendo y divergiendo continuamente. Magistral.

Todas, toditas, las canciones de este disco son sobresalientes, ninguna baja el nivel o pierde fuerza. Sin duda un disco recomendable para cualquier aficionado al Rock, y más si lo que se buscan son guitarras espectaculares. Ya quisieran muchos…
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7 comments

  1. Yo a eso lo llamo comprar a ojo. Era la única forma, la falta de información hacía que se creasen portadas más impactantes. En mi caso fue el If you want blood de ACDC. Me quedaba embelesado mirando su portada en la tienda. La de Nazareth es clásica aunque nunca me hicieron tilin. Otras increibles eran las de Molly Hatchet, a su creador le dediqué una entrada y al ilustrador de Nazareth le tengo ganas, pero poco a poco.

  2. De acuerdo, las de Molly Hatchet eran muy guapas también, pero recuerdo que en la radio donde hacía mi programa apareció un día un disco de ellos y no me hicieron demasiada gracia, cierto es que no los he vuelto a escuchar y que voy a poner remedio a eso a ver qué tal ahora…
    A mi la portada de AC/DC que me tiene flipado desde que lo tuve en cinta es la del Higway to Hell, de hecho hoy la tengo en un póster enmarcado en casa.

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