Lugares Míticos del Rock IV: UFO club, London

En 2015, en medio de un atronador silencio mediático tan solo roto por algunas publicaciones británicas, murió John Hoppy Hopkins, uno de los personajes más carismáticos de aquel Swinging London que en los 60/70 movilizó y aglutinó a músicos y artistas de todo pelo. Hoppy fue un físico nuclear frustrado que cambió la bata blanca por una cámara de fotos y se sumergió en el activismo psicodélico-hippy del Swinging London para retratarlo con carácter y agitarlo con pasión: un componente esencial al que, en aquellos días, rendían tributo la crème de la crème del momento: Lennon & McCartney, Jagger, Jones, Faithfull, Ginsberg… Y se dejaban capturar por el certero objetivo de Hoppy.

También fue fundador, junto al mítico productor Joe Boyd, del club al que Todos y Todas iban si eras alguien en el underground londinense del momento, el UFO, en un salón de baile irlandés llamado “Blarney Club” en el sótano del 31 Tottenham Court Road. Abrió sus puertas en diciembre del 66 y, desde un principio, acogió como banda residente a una formación que empezaba a despuntar aquel año, nada más y nada menos que Pink Floyd. Pero no sólo los de Syd Barret fueron invitados a tocar en su escenario, también pasaron por allí Jimi Hendrix, The Pretty Things, Fairport Convention, Ten Years After, Eric Burdon, Soft Machine, Jeff Beck, Procol Harum o The Incredible String Band, entre otros muchos grupos.

He citado a Pink Floyd como banda residente por ser los más conocidos, pero de hecho, compartieron brevemente ese status en el UFO con Soft Machine, que en aquellos años eran incluso más conocidos que los propios Floyd. Pero la creciente fama de Pink Floyd y su consecuente subida de precio por las actuaciones y la falta de espacio para acoger al también creciente número de asistentes a sus shows (el UFO era un sótano más bien pequeño), acabaron siendo un problema y Pink Floyd se decidieron por lugares con más espacio y renombre; aunque siempre se puede decir que los cimientos de su enorme fama posterior están en ese oscuro sótano de Londres. Allí se fraguaron sus primeros espectáculos en los que se combinaban música en directo, experimentos lumínicos y proyección de películas: algo que sólo varió en tamaño y efectismo en sus shows a lo largo de los años.

Además de un local de conciertos, también se recitaba poesía, se ofrecían menús macrobióticos, se consumía LSD por litros y, por supuesto, podías relacionarte con personajes que luego se convirtieron en mitos de la cultura popular. El club estaba abierto todas las semanas de “22:30 hasta el amanecer”. Podías hacerte socio por un año al precio de 15 chelines, pero “los visitantes extranjeros no necesitan ser miembros para entrar” (según un anuncio del UFO para un espectáculo de Procol Harum).

Un aspecto que me gustaría destacar son los maravillosos y lisérgicos pósters que se crearon para anunciar conciertos y happenings en el UFO. Hoppy y Boyd eligieron a los artistas pop Michael English y Nigel Waymouth, también conocidos como Hapshash & the Colored Coat, para diseñar aquellos increíbles carteles promocionales para el Club UFO, cuyas reproducciones se siguen vendiendo a día de hoy como decoración.

El UFO se cerró en octubre de 1967 después de haber estado abierto menos de un año. No tuvo éxito financiero y, además, Hoppy fue arrestado en julio por posesión de cannabis y tuvo que enfrentarse a un proceso legal. Pero el underground no terminó con el UFO, acabó desviándose a otros clubes y locales de ideas afines como el Happening 44, el Roundhouse o el Middle Earth Club en Covent Garden, por citar otros lugares que definieron una de las épocas más creativas y fascinantes que ha vivido la cultura popular.

Si te ha gustado:

2 comments

  1. Es apasionante todo lo relacionado con los clubes londinenses en tiempos de hipismo y psicodelia, con menús macrobióticos y LSD para que no se hiciera “bola” la comida, jajaja. Decían que los Pink Floyd, sobre todos los primeros, los de Syd Barrett, eran lisérgicos, pues ni te cuento Soft Machine, una banda con una propuesta musical muy adecuada para locales como el UFO. Los carteles son una pasada, deberían exponerlos en algún sitio … Un abrazo, Alex.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.