LUGARES MÍTICOS DEL ROCK II: Clarksdale crossroads, donde todo empezó…

Si lo hubiera pensado un poco mejor, esta serie debería haber empezado justo aquí: en la intersección de las carreteras 49 y 61 de Clarksdale, en Mississippi, el cruce (crossroads) donde, según la leyenda, Robert Johnson vendió su alma al diablo a cambio de dominar el Blues. El lugar y la canción donde una piedra echó a rodar hasta convertirse en lo que hoy conocemos como Rock&Roll.

Nos trasladamos a la década de 1930 y al sur profundo de Estados Unidos. La historia cuenta que Robert Johnson, el Rey de los Delta Blues y la primera estrella de Rock, lograron tal status a cambio de vender su alma al diablo. Era un joven de Mississippi, que aspiraba a ser el mejor guitarrista de la humanidad y desesperado porque no sentía que ese deseo estuviera cerca, Johnson se encontró con Satanás en una encrucijada donde ofreció su alma a cambio de un talento extraordinario y, en última instancia, escapar de una vida lamentable.

Robert Johnson nació en el seno de una familia numerosa: fue uno más entre once hermanos y ya desde muy pequeño sintió una fascinación especial por la música, en la que, además, veía una posible salida para un adolescente solitario y afroamericano que vivía en el sur de los Estados Unidos en medio de la Gran Depresión. Todo un reto que debía combatir con un pobre legado musical, una armónica y una vieja guitarra. Pero tuvo un encuentro afortunado en un cruce de caminos alrededor de 1936 del que renació como un competente guitarrista y compositor…

A partir de aquel encuentro en ese ‘crossroads‘ que le inspiraría su más conocida canción, la vida del joven Robert empieza a cobrar los tintes propios de lo que, en efecto, más tarde conoceríamos como ‘Rock Star’. Para empezar, en poco más de un año compone y graba un total de 29 canciones que le encumbran como uno de los pioneros del Blues y el Rock, ganándose la admiración póstuma de músicos como Eric Clapton, Muddy Watters, Bob Dylan o Keith Richards, entre muchos otros, y convirtiéndose en un icono durante décadas. Además, actuó en numerosas ciudades de todo el país, y en cada una de ellas, según cuentan, le calentaba la cama una amante diferente.

Para colmo, murió muy joven, con 27 años, supuestamente envenenado por el marido de una de sus amantes; así que se puede decir que fue él quien inauguró el infame Club de los 27, dando comienzo a otra leyenda del Rock & Roll. Y, por supuesto, fue también el primero que vendió su alma a Su Majestad a cambio de fascinar al público con una guitarra en las manos.

Poco más se sabe de su vida y su obra se reduce a esas 29 canciones, un legado no demasiado generoso pero que, sin duda, cambio el mundo: quizá cambió su alma por aparecer en los libros de Historia en vez de por algo más de sexo, drogas y… bueno, ya sabéis…

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4 comments

  1. Son sólo 29 canciones, pero casi todas muy versionadas y reconocidas por todos los grandes del blues y el rock, de hecho Robert Johnson bien podría ser algo así como el abuelo o el bisabuelo del rock. En la entrada que dediqué al tema “Cross Road Blues” (https://laguitarradelasmusas.com/2016/04/18/robert-johnson-cross-road-blues/) comentaba que esta canción “no es más que el lamento de quien está en un lugar desconocido, probablemente lejos de su hogar, y con miedo ante la llegada de la noche, más aún siendo negro”. “Otras teorías defienden que esta diabólica transacción se llevó a cabo en un cementerio, sentados sobre varias tumbas y tocando la guitarra; incluso hay autores que atribuyen a otro bluesman (Tommy Johnson) esta famosa leyenda”, en lugar de a Robert Johnson. No se sabe casi nada de su vida, todo es como una especie de leyenda, ni de su muerte (sífilis, asesinado por un marido celoso …) Sea como fuere, todos los grandes se ponen firmes ante su obra; dejó una herencia musical más bien pequeña, pero de enorme trascendencia. Un abrazo, Alex.

    1. Que buen comentario Raúl. Complementa y amplía la información perfectamente; perdona por no haber contestado antes, pero como ya te había comentado, he tenido unas semanas un tanto intensas…
      Como bien dices, Johnson fue un personaje de gran trascendencia para el Rock, aunque su legado fuera pequeño en cantidad.
      Abrazos!!!

  2. Sí su vida fue un misterio, no se puede diferenciar entre leyenda y realidad. También es curiosa la historia de la investigación de su vida. Se localizó a una hermanastra de Robert Johnson y el periodista que lo hizo la convenció para reclamar los derechos de autor de sus canciones, el dinero que ingresaron llegaba a las siete cifras.
    Entonces apareció rápidamente un hija que también quería parte del pastel. Al final creo que hubo para todos.

    1. Coño, como si les hubiera tocado la lotería… Supongo que a estas alturas habrá todo un clan familiar alrededor de esas dos descendientes jajjaja
      Muchas gracias por esta interesante aportación Lrotula, que, como la de Raúl, hace más interesante la entrada.
      Un abrazo!!!

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