LOS HABITANTES DE LAS CANCIONES VI: Crime of Passion – Mike Oldfield

A veces ni los propios compositores de una canción saben explicar con exactitud lo que quisieron expresar con la letra de alguna de sus creaciones. He leído más de una declaración de músicos famosos explicando que, en el momento de escribir la letra de tal o cual tema, iba tan colocado que, con el tiempo, ni se acuerda qué quiso decir, ni qué o quién le inspiró o qué sucedió en su mente para parir esas letras… En cualquier caso, muchas canciones tienen letras tan imprecisas o ‘abiertas’ que nos dejan a los oyentes libertad suficiente para imaginar o crear conceptos alrededor de una canción que su creador ni siquiera hubiera imaginado; extremo que ha llevado a alguna banda incluso a tener problemas con la justicia, como les pasó a Judas Priest, acusados de inducir al suicidio a un chaval ‘bajo la influencia’ de una de sus canciones.

Bueno, tampoco me lío más con esto, el caso es que el tema del que hoy entresaco a un habitante, Crime of Passion, me tuvo de cabeza durante mucho tiempo porque no lograba encajarlo en ningún disco de su creador, el insigne Mike Oldfield; y es que, de hecho, salió como single en 1984 entre los discos Crises y Discovery, y sin la ayuda de Google o la Wikipedia, me costó unos añitos descubrir que esa canción tan guapa era un single a la vieja usanza, de esos que luego no se incluían en ningún disco y había que comprar en ese formato. Se trata de un tema de Pop Rock melódico que encajaba muy bien en el estilo que practicaba por entonces el gran Mike y que le reportó varios mega hits que, supongo, le llenarían los bolsillos.  La letra, un tanto oscura, me dio siempre qué pensar y yo me imagino una historia al estilo de esta…

Elizabeth Jane

Tan solo tenía diecinueve años cuando el Señor quiso llevársela. Era hermosa y joven y también alocada y risueña. Él pronunciaba su nombre cada medianoche ante la ventana escarchada, viéndola desvanecerse en el aire, como el rocío en una mañana de primavera.

Elizabeth Jane quería a su marido, Duarte, el portugués maduro  y sombrío que su familia le impuso, pero también deseaba divertirse y coquetear con otros muchachos más jóvenes y apuestos. Duarte la amaba profundamente y tuvo paciencia, supo comprender y aún consintió algunos escarceos demasiado llamativos, pero los constantes devaneos de Elizabeth Jane terminaron por colmar su aguante y desafió  en duelo a uno de los más atrevidos y constantes seguidores de su joven esposa.

En una mañana brillante y fría, Elizabeth Jane se interpuso entre el cuerpo del joven y la bala que salió, certera, del arma de Duarte. Cayó inerte y Duarte trató de reanimarla, pero no pudo retener su aliento que se escapó al gélido aire matinal para no volver a su pecho. Comprendió que se iba sin remedio, le arrebató la vida en un crimen de pasión y derramó lágrimas amargas sobre su pálido rostro.

Desde entonces, cada noche Duarte se asomaba a la ventana de su cuarto y la veía a la luz de la luna y las estrellas, merodeando por los jardines, pálida como la muerte pero aparentemente viva, atormentándolo, recordándole su crimen y la joven vida que segó con tan sólo diecinueve años.

Tres años después, le empezaron a conocer como el portugués borracho, un oscuro y sombrío recuerdo del hombre que fue, que gritaba a la luna el nombre de su amada Elizabeth Jane, que le pedía que se la devolviera…, pero que tan solo recuperaba un fantasma vaporoso formado por las brumas del licor que se desvanecía cuando casi lo había atrapado.

Utilizó la misma pistola que acabó con la vida de Elizabeth Jane para finalizar la suya. También en una fría mañana, luminosa y clara, se acercó por última vez la tumba de su esposa y allí mismo se disparo sin temor ni esperanza. Alcanzó la libertad, sabiendo que quizá tampoco una segunda vida le depararía una reparación de su crimen de pasión.

 

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2 comments

  1. El ritmo de la canción, aparentemente desenfadado, es bien diferente a la letra, más bien pasional y trágica. Creo que has construido muy bien la historia, con ese portugués celoso y atormentado, como en las coplas, los boleros o las canciones mexicanas. Por cierto, el tema (que recordaba vagamente) se parece bastante a “Moonlight Shadow”, más o menos de la misma época, que estaba cantado por la escocesa Maggie Reilly. Un abrazo.

  2. Recientemente utilice ese vídeo en mi ya finiquitada página, porque me gustaba mucho y como tú estuve buscando el disco al que pertenecía ya que no lo colocaba en ningúno y también leí que la foto que utilizaba en el single era de su madre, la cual le marco mucho por su muerte reciente y su ingreso en un psiquiátrico cuando eran niño que hizo que se refugiara en la guitarra…
    Buen relato muy Becqueriano
    Saludos

    https://goo.gl/images/jspFA8

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