Los habitantes de las canciones IX: Soldier of Fortune – Deep Purple

Hoy os traigo un habitante que puebla una de las mejores rock ballads de todos los tiempos: la maravillosa Soldier of Fortune de Deep Purple. Triste como ella sola, desesperadamente hermosa y llena de pasión estremecedora. Un tema que cierra un disco, Stormbinger, y una época, la de Ritchie Blackmore, para Deep Purple, finiquitando de un golpe los MK II y III. Este fue el segundo disco de los tres que David Coverdale grabaría con Deep Purple y su interpretación en esta canción es maravillosa: pocos cantantes pueden decir que han grabado un baladón de este calibre con su banda. Una canción que se reivindicó por sí misma a lo largo de los años sin necesidad de aparecer en single y cuya única pega quizá sea su corta duración.

Existen dos versiones especialmente guapas de este tema, una de Opeth y otra de los modernos Whitesnake, que os enlazo y os recomiendo que escuchéis porque ambas son impresionantes, aunque yo he decidido dar protagonismo a la original que, bueno, es la que me arrebató los sentidos por primera vez y a la que le tengo más cariño. Para terminar, os confieso que en mi particular ranking de Rock Ballads, Soldier of Fortune comparte podio con la inevitable Stairway to Heaven de los Zep y con Try Me de UFO.

El Soldado de Fortuna

Muchas veces he contado historias de cuando viví como un vagabundo. Tuve siempre la vaga esperanza de que al final del camino estarías esperando, tal y como yo te recordaba, que tomarías mi mano mientras te cantaba al oído las canciones que compuse para ti y me susurrarías: “quédate esta noche y ámame”.

Una vez me dijo un compañero del camino que éramos como soldados de fortuna de la vida, siempre buscando algo que estaba, inevitablemente, más allá del siguiente recodo del camino, cobrando el último botín que nos dejaran los despojos de los que veíamos al pasar en nuestra perpetua travesía.

Al principio fui un viajero, disfrutaba del trayecto y tenía la esperanza de que algún día volvería y te encontraría esperándome. Ese pensamiento me daba fuerza y me mantenía en pie. Pero no supe ver lo largo que se haría el viaje. Lo lejos que deseaba huir.

Con los años me convertí en un vagabundo, todavía buscaba algo nuevo, algo que me hiciese merecedor de tu cariño. En las noches frías en las que no podía dormir, echado bajo las estrellas, me parecía verte cerca de mí, pero me engañaban el sueño y el cansancio: tan solo eras una ilusión que quedaba tan lejos como esas mismas estrellas que me contemplaban desde el cielo infinito. Al final lo comprendí.

Me hice viejo en la carretera y de aquellas canciones que te quise cantar, solo quedan ya olvidados ecos que suenan como lo haría la piedra rodante de un viejo molino. Supongo que ya para siempre seré un soldado de fortuna y me quedaré con lo que me ofrezca el camino… y sin ti.

Si te ha gustado:

7 comments

  1. La canción es una pasada, espero que también salga algún día en mi blog. Creo que es una de las interpretaciones más sensibles y comunicativas de Ritchie, a lo mejor no la más brillante ni la más virguera, pero sí profundamente sentida. Has recreado muy bien la letra, dándole el valor que merece. Las versiones que comentas son también muy buenas, por cierto que también la ha hecho Jon Lord, al menos en directo y con orquesta, y Ritchie con Blackmore’s Night. Un abrazo.

    https://www.youtube.com/watch?v=DPIXOSTPXKo

    1. Es verdad Raúl, tanto Ritchie como David están especialmente inspirados en esta canción, quizá por eso transmite tanto… ¡¡Qué pena que, en aquellos momentos, Ritchie no estuviera por la labor y no se sacase un pedazo de solo que la hubiera alargado un minuto o dos!!
      No conocía la versión de Lord, muy guapa también: ¡¡gracias por dejarla por aquí!!
      Un abrazo!!

  2. Y qué fue del otro clavo… Espero fielmente a que alguien desclavara a su clava,…. Las canciones sencillas aveces se quedan clavadas ya para siempre… Muy buen relato, y buena canción…. Clavito clavo un clavito…. Y no sigo dandole al martillo…. Saludos

    1. A veces, es verdad Vidal, un tema sencillo y corto, dice más que una suite de 20 minutos o un doble disco conceptual.
      Me alegra que te haya gustado esta ‘traducción ampliada’ del Soldier of Fortune: ¡¡gracias por decirlo!!
      Salute you!!

  3. ¡¡Me alegra que te hayas pasado por mi ‘casa’ Sookeeper!! Y también que te haya gustado el primer contacto con mi blog gracias a esta gran canción.
    Un saludo!!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.