Los Habitantes de las Canciones I: Letter to Dana – Sonata Arctica

Hace meses que me rondaba por la cabeza esta idea. No sabía cómo darle forma exactamente y no dejaba de rumiar las diferentes posibilidades, incluso había barajado la opción de crear otro blog paralelo, pero no acababa de decidirme… Así que para no caer en una parálisis por análisis, no le voy a dar más vueltas y ya veremos cómo evoluciona la cosa, si es que evoluciona.

Se trata de crear un pequeño relato (en principio no más de 500 ó 600 palabras) alrededor de la historia que nos cuenta una canción, de ahí la referencia del título a los “habitantes de las canciones”: la idea es ilustrar la música con una interpretación (eso sí, bastante libre) de lo que nos cuenta la letra, una especie de meta-traducción ampliada en forma de cuento corto o relato. Espero que no resulte demasiado pretencioso…

Como experimento piloto he escogido una canción preciosa, perteneciente al impresionante debut de la banda finlandesa Sonata Arctica, Ecliptica, una ‘power-ballad’ que se llama Letter to Dana y que cuenta una historia bastante triste pero que siempre me pareció muy sugestiva.

Carta a Dana

Hacía tiempo que no releía mis viejos diarios. Y si lo hago en este momento es porque tengo la penosa misión de volver a escribir, de ponerles punto y final, ahora que te has marchado de mi vida, Dana.

Las dos entradas anteriores de mi diario, como todas las demás, están dedicadas a ti, mi amor. Las dos para dejar constancia de la muerte de tus padres. Tu padre se fue un bonito día de primavera y yo me enteré porque alguien del pueblo me lo contó algo después. Te escribí, pero no hubo respuesta, como siempre.

Siempre te amé Dana. Desde que te vi por primera vez en el pueblo aquel verano luminoso. Venías de la ciudad y parecías inalcanzable con tu sonrisa pícara enmarcada por unos largos rizos castaños, con tus ojos almendrados plenos de curiosidad, ávidos de sensaciones.

Sé que tú también me quisiste, a tu manera esquiva y fugaz; quizá fui para ti lo más parecido a un amigo, por mucho que eso me doliera. Y aprendí a vivir con ello, siempre esperando que volvieras, siempre deseando que tu vida, cualquiera que fuera, te devolviera a mis brazos.

A decir verdad, nunca superé tu marcha. Creciste deprisa y te convertiste pronto en una adolescente con ansias por vivirlo todo cuanto antes. En aquellos días, tus besos sabían a tabaco y caramelos. De niña supiste ponerme en mi sitio, como si intuyeras que yo no podría seguirte en tu camino.

Tu madre murió un lluvioso día de marzo y también lo reflejé en mi diario. Me contaron que tenía la esperanza de que visitases la tumba de tu padre, así podría volver a verte y, de algún modo, perdonarte en su nombre. Ella no tenía nada que perdonarte.

La última vez que te vi, qué casualidad, fue en una discoteca de la gran ciudad. Al principio, casi no me reconociste, tu mirada estaba turbia y tu voz se arrastraba con la dificultad característica de quien se ha chutado algo fuerte. Disfrutamos recordando nuestra niñez y ambos creímos por un momento que todo podría salir bien. Me prometiste que volverías. Por la mañana habías desaparecido de mi hotel. Con el tiempo me convencí de que el glamour de tu vida te hacía feliz y que no te ibas a condenar a pasar la vida con un aburrido y anónimo personaje como yo. Aún así te seguía amando.

Lo años siguientes fueron los de mi éxito. Pero ni todo el dinero del mundo me permitió encontrarte. Hasta aquel día en Munich, en aquella librería… Nunca superaré el mazazo de ver tus ojos vacíos mirándome desde la portada de una revista de mala muerte, insinuándote medio desnuda, prometiéndolo todo en las páginas interiores. Al menos tenía una pista para encontrarte…

En la dirección de la revista para adultos me hablaron de ti con la indiferencia propia de quien maneja carne de ganado, me dijeron algo de una sobredosis, de un chute imposible para alguien experimentado, de un apartamento sucio y maloliente, de que cuando te encontraron sostenías en la mano una fotografía de un pueblo blanco y soleado…

Aquel día por la noche me emborraché como pocas veces lo he logrado en mi vida y lloré. Lloré por ti, Dana, por tu vida y tu muerte y por mí, por mi soledad y mi larga espera que, por fin, terminaba.

Te enterraron un día de verano. Volviste a casa…

Y ahora, mientras el sol se pone tras tu tumba, te dejo esta carta, Dana, y mis diarios. Lo justo es lo justo. Tampoco hay mucho que leer en ellos, en casi todas las páginas, de un modo u otro, dice lo mismo: amo a Dana.

Si te ha gustado:

12 comments

  1. Muy buena iniciativa, Alex. Espero que cuaje la idea y continúes la serie. ¡Me ha encantado el relato, bravo!. Por cierto, estuve muy enganchado a los Sonata en 2001 con ese discazo que parieron llamado ‘Silence’, su segunda obra. Copón, cómo pasa el tiempo…. ¡Un fuerte abrazo, crack!.

    1. Es cierto que hace ya años de este debut, yo los seguí bastante hasta Reckoning Night, incluso los vi en directo de teloneros de Nightwish recién sacado el Ecliptica creo recordar, pero ya los tengo un poco abandonados; Silence es muy bueno también, coincido contigo.
      Me alegra que te guste esta iniciativa, a ver si soy capaz de continuarla jejjeje
      Un abrazo amigo!!!

    1. Gracias Salva!!! A ver si soy capaz, porque entre otras cosas, esto de publicar relatos o cuentos me da un poco de vergüenza, la verdad…
      Saludos!!!

  2. ¡Qué gran idea, Alex! Además me parece muy original; he visitado algunas webs donde se habla de las letras de las canciones, incluso se interpretan, pero hacerlo en modo relato no es habitual verlo. Excelente tema y grupo con el que empiezas, espero que esta sección se consolide y que nos deleites con nuevas historias basadas en canciones. Un abrazo.

    1. Muchas gracias Raúl!!! Como le decía a Salva me cuesta mostrar ese tipo de escritos por timidez y porque, como soy como soy, me pasará como con este y lo hago a golpe de impulso y en el momento, casi sin trabajarlo, así que me pueden salir verdaderas macanas… Lo que sí es cierto es que la idea (aunque esté mal que yo lo diga), me parece buena… si lo hiciera un buen escritor, claro jajjaja!!
      Un abrazo!!!

  3. Una gran idea Alex, y un gran título para ella, espero que sigas con la sección, no lo dejes.
    Me ha encantado el rollo que le has dado, todo lo que le has añadido, como ejemplo lo de la discoteca y motel de Munich, la consulta con la dirección de la revista. Has sabido mostrar perfectamente la vida de condena y felicidad artificial de Dana. Cojonudo, de verdad.

    En lo musical aunque el segundo también está muy bien, este primer Ecliptica es la hostia, una joya, adoro este trabajo. Además cuando salió mi inglés ya daba para traducir al escucharlas, fue relativamente fácil para mí, lo disfruté muchísimo en aquel momento, al igual que el Successor y aquellos dos impresionantes covers.

    Abrazo

    1. Hombre Jake!!! Me alegra un montón que te pases por ‘mi casa’, que es la tuya por supuesto 😉 Y todavía me alegra más que te haya gustado la iniciativa, a ver si logro darle continuidad y no hago demasiado el ridículo con los relatos jejjeje
      A mi me encanta Ecliptica, me parece uno de los mejores discos del género de principio a fin, y no debemos ser los únicos cuando hasta hicieron una versión revisited en el 15 aniversario, aunque la verdad es que no creo que aporte demasiado, pero bueno, da idea de la repercusión que ha tenido el disco. El Succesor fue un disquito muy guapo también, aparte de los fantásticos covers, me encanta San Sebastian…
      Un abrazo!!!

  4. La historia me ha gustado, José cuánto hay tuyo de creación, pero el relato te atrapa y no puedes dejarlo, eso es buena señal….esta es una historia que todos reconocemos en esos primeros amores que siempre nos dejan huella….esa imagen de tu chica mirándote desde la revista es brutal…sensacional

    1. Muchas gracias Vidal!!! Me alegra mucho que te haya gustado la historia, aunque tengo que dejar claro que está inspirada directamente en la letra de la canción, así que la mayoría del mérito es de los Sonata Arctica, pero me anima mucho que te haya parecido bien como la he desarrollado.
      Un abrazo!!!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.