‘La Historia del Heavy Metal’ (Andrew O’Neill), el libro que todo jeviata debe leer

Hace algunos días empecé a leer La Historia del Heavy Metal (Blackie Books), un libro escrito por un tal Andrew O’Neill y que me llamó la atención por la reseña que vi en YouTube. Además le dedicaron un repor en el mejor informativo de la televisión: La 2 Noticias. Me pareció que podía estar bien y como soy un voraz lector de literatura relacionada con el Rock (bueno, y con casi todo) me hice con el rápidamente. Todavía no lo he terminado, pero me lo estoy pasando tan bien y me estoy riendo tanto leyéndolo que, aún sin acabarlo, os lo voy a recomendar para que no lo dejéis pasar.

Andrew O’Neill es un comediante, músico, presentador y escritor inglés de 39 años que lleva desde los 16 actuando en clubs de comedia, teatros y conciertos y festivales musicales por medio mundo. Se auto describe como un travesti heterosexual y está casado (con una mujer: lo señalo por si no ha quedado claro lo de ‘travesti heterosexual’); además forma parte de un grupo de Punk-Rock llamado The Men That Will Not Be Blamed For Nothing que no tiene, por cierto, ninguna relevancia.

De entrada tengo que afirmar que La Historia del Heavy Metal está muy bien escrito, y eso se nota, todo hay que decirlo, gracias a una buena traducción; me hubiera gustado tener el suficiente nivel de inglés para leer el original, pero seguro que me perdería muchos buenos chistes, así que, al menos, es una suerte que la traducción sea buena.

Este libro está especialmente escrito para iniciados y seguidores del estilo, pero es perfectamente comprensible y disfrutable para legos y detractores que igualmente se reirán con las salidas de O’Neill. También hay espacio para reflexiones significativas como la que hace cuando habla de un chaval que lucía una camiseta de Ozzy y que le dijo al autor que la llevaba, básicamente, porque está de moda usar ese tipo de prendas, O’Neill dice al respecto algo que me gustó bastante:

Nos parece muy raro que “ellos” se apropien de algo que no nos ha dado credibilidad ni relevancia cultural y que a veces nos cuesta alguna que otra paliza. El Heavy se protege frente a lo no Heavy porque siempre hemos sido nosotros los rechazados. Rara vez es nuestra elección. El Heavy disfruta de su condición de ser el caballo perdedor. Y por eso nos divierte (y a veces nos ofende) que el poder cultural dominante intente apropiárselo. Porque -y esto es clave- no nos vestimos así para ser distintos a los demás. Lo hacemos para ser iguales que nuestros héroes y amigos heavies. Es tanto un símbolo de pertenencia como un acto de rechazo. Es una expresión de lo que somos, más que una afirmación de lo que no somos.

Esta otra ‘reflexión’ también me pareció muy buena:

Los idiotas suelen confundir la clasificación de algo como heavy con una especie de validación. Hay muchos grupos de Heavy malísimos y otros muchos grupos geniales que no lo son.

En fin, que el libro no se limita a soltar datos de cuándo tal o cual banda sacó ese disco fundamental para el Metal (que también), es más bien una introspección histórica cargada de humor que trata de darle entidad cronológica a una serie de despropósitos y casualidades que terminaron por crear un estilo musical reconocible mundialmente.

A O’Neill se le nota su afición por el Heavy, sí, y mucho: este libro no es una aproximación desapasionada a la historia de un género musical; pero también sabe reírse de sí mismo y de los excesos, las chorradas y gilipolleces varias que en numerosas ocasiones veces acompañan a esta música.

Sin duda, si eres aficionado al Metal, este libro te va gustar: te vas a sentir identificado con muchas opiniones y, decididamente, no secundarás otras (sobre todo las referidas a si incluimos tal o cual banda como heavy o no o los gustos personales del autor), y por descontado te vas a reír. Te parecerá que estás asistiendo a un largo monólogo acerca de la música que más te gusta y que el tipo que lo cuenta te cae simpático. Lo mismo digo para aficionados al Rock en general, será una lectura agradable y, sin duda, descubrirás anécdotas, bandas y curiosidades que quizá no conozcas.

Si te ha gustado:

6 comments

  1. Lo vi hace unas semanas y me fijé en él. La verdad es que pensé que sería el típico libro que enumeraba Grupo/Discografía en bucle pero gracias a tu reseña me lo apunte para cuando acabe con el aluvión de libros que tuve la fortuna de recibir por Sant Jordi. Me permito recomendarte 2: Señores del Caos (sobre la historia del Black Noruego y derivaciones) y Back to the Front, una verdadera joya sobre la época de composición/grabación/gira del Master of Puppets hasta la muerte de Burton. Un abrazo! Wassail!

    1. Apuntados esos dos que me recomiendas, de hecho anteayer estuve buscando el de Metallica en la feria del libro de Córdoba, pero no lo encontré; a cambio me traje la autobiografía de Pete Townshend, que tiene muy buena pinta también.
      A medida que he ido avanzando en la lectura de Historia del HM (por cierto, lo terminé ayer y el final es un descojone totaaaal), más me he ido acordando de ti porque el tío es un fanático del Metal extremo y, primero, su banda favorita es Metallica (los tres primeros, por supuesto) y, segundo, su disco favorito es el Reign in Blood… Todo lo demás son coincidencias una tras otra: odia el Glam Metal, que la peña lleve camisetas sin siquiera conocer la banda… Y un puntazo tras otro de humor: no te lo pierdas!!!
      Un abrazo!!!

  2. El otro día me pareció verlo en algún sitio. Un 10 a los de La2 por hablar de este libro que, en cuanto pueda, por supuesto que voy a leer. Totalmente de acuerdo con la reflexión en torno a las camisetas, ver a alguien que escucha a Alejandro Sanz o reggaeton o, sencillamente, que no escucha música con una camiseta de los Ramones o de Iron Maiden es un despropósito. La apropiación de los símbolos es algo que no soporto. Gracias por la recomendación, Alex. Un abrazo.

    1. Pues este tío, Raúl, se refiere un montón de veces (todas con mucho humor) al tema de la apropiación de lo símbolos y, yo al menos, me doy cuenta de que no es algo que me de coraje sólo a mí (ya veo que a ti también), pero parece ser que somos unos cuantos…
      Por lo mismo que le recomendaba encarecidamente la lectura de este libro a Alberto, no es que te la desaconseje a ti, pero que sepas que hay mucho Metal extremo en ese libro; aunque, lo vuelvo a repetir, es como estar leyendo un largo monólogo de humor y su lectura se hace muy amena.
      Y, por supuesto, un 10 a la 2 por ese informativo tan bueno que tienen con Mara Torres al frente: nunca faltan los temas culturales bien tratados; lo malo la hora a la que lo emiten…
      Un abrazo!!!

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