Kansas is Koming

Los seguidores del Rock Progresivo y el Rock Clásico a menudo decimos que los 80 les sentaron muy mal a las grandes bandas de los 70, cuando el Rock vivió (para muchos) sus mejores momentos. En la década de los 80 se impusieron nuevos estilos comerciales y de producción y muchos grupos que quisieron adaptarse a los nuevos sonidos acabaron cagándola estrepitosamente. Algo así como cuando eres joven y tu maduro padre aparece en mitad de una fiesta con tus colegas queriendo hacerse el chavalín… Numerosas bandas que hasta 1979 habían hecho grandísimos discos cayeron en un absurdo sonoro de comercialidad facilona que, en algunos casos les reportó hits millonarios, pero que en la mayoría acabó aburriendo a las ostras. Son palmarios los casos de Yes o ELP o King Crimson, aunque estos últimos nos acabarían cayendo en ese afán comercial que dominó a otros grandes músicos. Otro cantar fue el del Heavy Metal, que durante los 80 vio nacer algunas de los sub-estilos más interesantes del género, como el Trash, el Death o el Black.

Uno de los mejores ejemplos de lo que os cuento lo tenemos con una de las bandas de Rock más interesantes de los años 70: Kansas. Formados en Topeka en 1970, los miembros fundadores del grupo  fueron el guitarrista Kerry Livgren, el bajista Dave Hope y el batería Phil Ehart, que ya tocaban juntos en la escuela secundaria; con la incorporación en 1971 del violinista de formación clásica Robbie Steinhardt, cambiaron su nombre a White Clover, tomando el definitivo Kansas con la llegada en 1972 del vocalista y teclista Steve Walsh y el guitarrista Richard Williams. La formación clásica de la banda estaba completa y se pusieron a girar como posesos con su mezcla de Prog de inspiración británica mezclado con un Rock de profundas raíces norteamericanas, como su nuevo nombre indicaba, más ese maravilloso violín de Steinhardt, marca de la casa. Un estilo que, en principio, no convenció demasiado, pero que a base de directos acabó cuajando y gustando a público y promotores.

El álbum debut homónimo de Kansas apareció en 1974; aunque no gozó de demasiado éxito, el grupo viajó sin descanso, y su base de seguidores creció hasta el punto de que su tercer trabajo, Masque, de 1975, vendió un cuarto de millón de copias. En estos trabajos se nota mucho la influencia del sonido Prog, instrumentalmente complejo, en que Kansas se inspiraba y, sin duda, son discos más que recomendables, de una calidad inmensa.

En 1976, Leftoverture, un disco sobrebio, catapultó a Kansas al estrellato. Con la fuerza del éxito de Carry on Wayward Son, el álbum llegó al Top Five y vendió más de tres millones de copias. Más allá del éxito de ventas, estamos ante uno de los mejores discos de Rock que se han hecho a lo largo de la historia. Cheyenne Anthem (más americano no se puede ser) o Magnum Opus son dos de los mejores temas sinfónicos que he oído en mi vida.

No os perdáis este trabajo, sin excusas…

Pero todavía no habían llegado a la cima del éxito, que alcanzarían en 1977 con su disco Point Of No Return, que incluía, como todos sabéis, una de las canciones más exitosas, no ya de la banda, si no del Rock de todos los tiempos: Dust in the Wind, un número uno en todo el mundo que convirtió a Kansas en una de las bandas más famosas del planeta, reclamados en directo en todas partes. Después de tamaño éxito se convertía en misión casi imposible superarse, aunque todavía sacaron dos discos bastante meritorios: Monolith (1979) y Audio-Visions (1981).

Y sí, como habéis averiguado, llegaron los 80 y las cosas en Kansas empezaron a desquiciarse un poco… Hope y Livgren se convierten al cristianismo y trataron de imponer esta nueva filosofía a la banda, lo que causó lógicas divisiones y Walsh acabó renunciando para formar su propia banda, Streets, que no tuvo demasiado éxito, por no decir ninguno, ¿o tú has escuchado algo de ellos?

Con la publicación de 1982, Vynyl Confessions, el violinista del grupo, Robby Steinhardt, abandona por las mismas razones que Steve Walsh y el golpe al sonido original de Kansas es ya definitivo. Sin Walsh y sus composiciones en la banda, Kansas abrazó los sonidos más comerciales del AOR y pasó a ser un clon de grupos como Foreigner o Journey, algo muy respetable por supuesto (me encanta el AOR, que conste), pero que los alejaba de aquella mezcla de Prog británico y Hard americano con raíces bluseras que había definido y distinguido su sonido.

En 1983, tras publicar Drastic Measures, Kansas se disuelven temporalmente, ya que en 1986 se reorganizaron alrededor de Ehart, Williams y Walsh, contando además con el famoso guitarrista Steve Morse (también muy cristiano él), y el bajista Billy Greer; la banda restaurada debutó con el álbum Power, logrando colocar en el Top 20 el tema All I Wanted.

El siguiente trabajo, In the Spirit of Things, de 1988, fue un fracaso entre público y crítica, por lo que tuvieron que pasar siete años antes del lanzamiento de su siguiente disco, Freaks of Nature, tampoco muy destacable. Always Never the Same de 1998 contó con la asistencia de la London Symphony Orchestra, y en 2000 Kansas publicó Somewhere to Elsewhere, su decimocuarto álbum de estudio, que tiene como atractivo fundamental el regreso del cantante y compositor fundador, Kerry Livgren.

Durante la siguiente década Kansas continuaron girando y lanzando compilaciones y álbumes en vivo, que culminaron con su entrada al Hall of Fame de Kansas y al Hall of Fame de la Música de Georgia, que coincidió con el 40 aniversario del grupo, pero realmente la época de grandeza de Kansas fueron los 70, con los grandes discos que os he comentado y que son absolutamente maravillosos: Kansas son algo más que Dust in the Wind.

Si te ha gustado:

4 comments

  1. El progresivo lo pasó muy mal en los ochenta (ya desde finales de los setenta), en realidad lo pasaron muy mal las grandes bandas, quizás la excepción fue Genesis que, independientemente de que la etapa de Collins pueda gustar más o menos, lo cierto es que encontraron un nuevo estilo y supieron llegar a la gente, quizás también Rush. Es curioso lo que pasó con el resto de bandas importantes: PInk Floyd sacó “The Wall” y eso les permitió ir a contracorriente; el resto lo intentaron, y como bien dices, no consiguieron buenos resultados (al menos para sus habituales seguidores progresivos), pero lo volvieron a intentar otra vez con una nueva banda y les fue bastante mejor, me estoy refiriendo a Asia, donde estaban músicos que habían formado parte de Yes, ELP y King Crimson, precisamente las tres bandas que mencionas en tu entrada. En cuanto a Kansas, yo prefiero los discos de su primera etapa, sobre todo “Leftoverture” y “Point of Know Return”, pero entiendo que puede pasar como en Genesis y que haya mucha gente que prefiera sus discos AOR. En mi opinión, el rock progresivo clásico murió a finales de los setenta pero, cuando ya nadie daba un duro por este estilo, apareció el rock neoprogresivo con bandas como Marillion, IQ, Pendragon o Arena; y más tarde el metal progresivo de Dream Theather y otros. Abrazos, Alex.

    1. Es verdad que Rush y Genesis son caso aparte, los primeros haciéndolo bien y lo segundos, ya sabes mi opinión, no tanto jejjeje Asia es el ejemplo perfecto de lo que podían hacer los grandes músicos de la pasada década enfrentados a los nuevos tiempos y, lo cierto, es que sacaron varios discos bastante buenos: a mi el primero me encanta, lo compré recién salido porque me encantaba (y me sigue encantando) The Heat of the Moment. Es verdad que el Neo Prog y el Prog Metal revitalizaron el género, pero también es cierto que no llegó a lo que fue en los 70; ahora tenemos a Opeth y a Steven Wilson como abanderados del género, que lo están haciendo realmente bien y salen buenas bandas continuamente… Parece que tendremos Prog para rato…
      Un abrazo!!!

  2. Descanse en paz el rock progresivo!
    Como todo en esta vida tiene su época y fecha de caducidad, todo evoluciona. aquella experimentación vivió su esplendor en los setenta, se mantuvo agonizante en los ochenta, resurgió a malas penas en los noventa con sucedáneos de prefijo como neo, metal… pero ya nada fue lo mismo, aunque algunas bandas como Marillion, Leprous o Anathema merezcan la pena o los mismísimos Dream Theater.
    Pero se siguen escuchando los viejos discos de siempre de las antiguas bandas, algunas de ellas arrastrándose cuando hubiese sido mejor, y por la puerta grande, haberse retirado hace tiempo.
    Para mí Yes es lo más sangrante, sin olvidar a King Crimson.
    Abrazo

    1. Pues te digo lo mismo que a Raúl: estoy de acuerdo contigo en que los 70 vieron lo mejor del género y que después ya nada volvió a ser lo mismo, pero tanto Mikael Akerfeldt como Steven Wilson le están dando una nueva vuelta de tuerca y están sacando cosas muy interesantes; hablando de gente de fama, luego hay infinidad de proyectos que suenan muy bien pero que carecen del tirón necesario para arraigar y crear carreras interesantes: es el precio que estamos pagando por la globalización y el hazlo-tu-mismo en el Rock, a mi modo de ver…
      De nuevo coincido contigo: con lo grandes que fueron Yes y como acabaron, bueno no, que siguen en activo se supone: deberían haberlo dejado hace tiempo.
      Un abrazo!!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.