Groupies famosas I: Marianne Faithfull

Hablar de groupies es hablar de otra de las esencias del Rock. No me gusta decir que el Rock, sobre todo en sus inicios y salvo honrosas excepciones, fue un territorio casi exclusivamente masculino, pero lo cierto es que fue así. Costó un par de décadas que las mujeres se incorporarán con normalidad a este mundillo y, aún así, hoy por hoy, las bandas integradas en su totalidad por chicas siguen siendo muy escasas en comparación con las compuestas por hombres. Y en medio de todo este barullo en el que los chicos se lanzaban a tocar guitarras y baterías, muchas veces para conseguir sexo, drogas y fiestas, aparecieron las llamadas groupies:  chicas que, sobre todo en los años 60 y 70, se convirtieron en incansables seguidoras de las bandas, buscando la ‘intimidad emocional y sexual’ (Wikipedia dixit) con los músicos a los que admiraban… Y muchas de ellas lo consiguieron:  ¡¡cuántas canciones, e incluso discos enteros, se habrán grabado en honor de esas musas que inspiraron a los artistas sentimientos de lo más variopinto!!

Mi propósito con esta serie de entradas es honrar y ceder protagonismo a esas mujeres, compañeras de fatigas, excesos y adicciones de los músicos famosos, que pocas veces alcanzaron algo de fama o dinero y que, en muchos casos, fueron olvidadas e incluso denostadas por ex-parejas y fans, por pura envidia o celos.

Y me gustaría empezar con Marianne Faithfull. Sin duda algo más que una simple seguidora/amante de unos cuantos músicos, pues su carrera musical y artística tiene entidad propia, pero para mí, es la que dio comienzo, junto con su amiga/enemiga Anita Pallenberg (las salvajes chicas Stones), el fenómeno ‘groupie‘. Durante los sesenta, una vez admitidas en el círculo de los Stones, no podía haber fiesta VIP sin contar con ellas.

Marianne, no nos engañemos, era una niña pija: hija de una muy buena familia londinense, heredera de un título nobiliario y descendiente directa del escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch, autor de La Venús de las Pieles y cuyo apellido ‘Masoch’ fue origen del término ‘masoquismo’. Desde muy joven quiso dedicarse al cine y a la canción y lo consiguió, y además, en el camino conoció a casi cualquier músico famoso que se preciara de serlo en los años 60 y 70, además, claro, de productores, directores, actores, políticos… Fue una chica excesiva, con padrinos y amantes muy poderosos, capaz de ventilarse varios miles de libras en tres cuartos de hora en las boutiques de moda de Londres, mientras se ponía hasta arriba de porros, todo ello mientras se dirigía a la casa de Anita Pallenberg y Brian Jones a hacerles una visita o quizá a dejar que la adoptaran por una temporada, compartiendo drogas y juergas con lo más granado del rollo londinense de 1966.

Eso podría haber sucedido perfectamente un par de años después de que Andrew Loog Oldham, manager de los Rolling Stones, la descubriera en una fiesta cuando sólo tenía 16 años y la introdujera en el torbellino vital que arrastraba a los Stones en aquellos días. Y lo cierto es que más de 50 años después, Marianne es todavía una figura musical respetada y admirada, pero que siempre estará a la sombra, alargada y espesa, que sólo unos Rolling Stones pueden proyectar. Su primera canción de éxito, As Tears Go By, fue también la primera canción que escribieron juntos (y para ella) unos jovencísimos Keith Richards y Mick Jagger, espoleados (aunque más exacto sería decir obligados) por Andrew Loog Oldham; una colaboración que con el tiempo, como todos sabemos, ha tenido ‘cierto’ éxito…

Durante los sesenta su estrella brilló a la altura de la de los grandes del momento y compartió éxito y cama con Jagger (fueron la pareja del momento), Richards, Jones o Bob Dylanla cortejaron Jimi Hendrix y David Bowie ; y fue capaz de inspirar y proponer canciones míticas como Let’s Spend the Night TogetherRuby TuesdayWild Horses; también fue la Marianne de So Long Marianne de Leonard Cohen

Asimismo compartió escándalos por consumo y posesión de drogas junto a su novio Mick y sus colegas Richards y Jones: especialmente jugoso es el episodio de una redada de la policía en casa de Keith Richards en la que encontraron, eso dijeron, a Mick Jagger degustando una barrita de chocolatina Mars directamente de la vagina de Marianne.

Pero hacia principios de la siguiente década, su ruptura con Mick la llevó por el camino de la perdición. En el 68 perdió el bebé que ella y Mick iban a tener y escribió Sister Morphine. Al poco intentó suicidarse y después protagonizó un escándalo en un restaurante de  Londres al enterarse de que Jagger se casaba con Bianca Pérez. La droga y el alcohol hicieron presa en ella y la condujeron a un infierno. Acabó, literalmente, viviendo en la calle durante un par de años, enferma y chutándose heroína en plan salvaje. Estuvo en coma en dos ocasiones debido a sobredosis. Jagger la despreció y no podía cobrar los royalties que le correspondían. Fue un decenio maldito para ella del que logró remontar a duras penas y con su dulce y angelical voz, definitivamente rota. 

En 1979 se casó con Ben Brierley, rehízo su vida y grabó el disco Broken English, con su ya definitoria voz cascada, un trabajo que la llevó de vuelta al circuito musical y que inspiró a nuevas generaciones de chicos y chicas inmersos en el fenómeno Punk. Y fue a partir de ahí cuando su carrera despega de nuevo y Marianne graba varios discos que, si bien nunca llegaron a reconocerse masivamente, si que obtuvieron su parcela de prestigio en el mundillo musical.

También no hace tanto supimos que, por motivo de un trauma de la infancia (en concreto la violación de su madre Eva y de su abuela Flora en Viena a finales de la Segunda Guerra Mundial por el ejército rojo invasor), la tan envidiada novia de Mick Jagger durante los sesenta y amante de grandes estrellas, nunca pudo disfrutar del sexo y tenía que recurrir al alcohol y las drogas para poder tener relaciones.

Sin dejar de cantar y componer sus propios temas y publicando discos cada cierto tiempo, ya cerca del nuevo milenio volvió a rescatar algo de la fama perdida para otra nueva generación colaborando con gente como Roger Waters, Metallica, Jarvis Cocker, Nick Cave o Damon Albarn, entre otros.

Marianne, parta mí la primera e inimitable groupie, sigue cantando y escribiendo y viviendo. Superó las drogas, el alcohol, la enfermedad y a los Rolling Stones, y puede dar fe de una época y de unas vivencias que pocas personas hubieran podido soportar y gozar. Como dice en la contraportada de su muy recomendable autobiografía (Celeste Ediciones, 1995): “lejos del popular cliché si te acuerdas de los años sesenta es que no estuviste allí, Marianne demuestra con sus recuerdos que no sólo estuvo espectacularmente allí, si no que no ha olvidado donde están enterrados los cadáveres”.

 

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4 comments

  1. Buena serie ésta de las groupies que nos has preparado, Alex. En la entrada que dediqué a “As Tears Go By” contaba algunos chismes en torno a Jagger, Richards y Marianne; me copio a mí mismo: “Marianne y Mick mantuvieron una relación sentimental entre 1966 y 1970, aunque ella ha manifestado en alguna ocasión que la noche que le fue infiel con Keith Richards resultó la mejor de su vida; según he podido leer en el diario El Mundo, el encontronazo entre Faithfull y Richards no fue casual y quizás estuvo propiciado por el guitarrista, al querer vengarse de su compañero por antes haberse acostado con Anita Pallenberg, novia de Richards entre 1967 y 1980. A punto estuvo de sorprenderlos Jagger, aunque Richards logró escapar perdiendo sus calcetines, una anécdota que siempre ha estado presente entre Marianne y Keith. Por si esto fuera poco para Jagger, Keith Richards llegó a insinuar, en su autobiografía publicada en 2010, que Marianne no se divertía en la cama con Mick porque tenía el pene pequeño, circunstancia que, al parecer, ha sido posteriormente corroborada por alguna de sus ex-parejas, para enojo y desesperación del cantante”. La de cotilleos que tiene que haber en torno a estos tres … En el año 2007 protagonizó una película que está bastante bien, “Irina Palm”, sobre una mujer normal que, por necesidades de la vida, entra en el negocio de los “favores sexuales”. Un abrazo.

    1. Es curioso que Marianne y Keith siguieran siendo amigos muchos años después de aquellos affaires sesenteros y que con Jagger la relación fuera especialmente mala… De hecho, a nada que investigas un poco en la historia de los Stones, el que suele salir ganando por simpático y buen tipo es Richards, mientras que Mick suele quedar como un arrogante y un codicioso… Lo que es indiscutible, por muy mal que se hayan llevado también entre ellos, es que musicalmente funcionaban como auténticos dioses del Rock. ¡¡Menos mal que se supieron aguantar el uno al otro!!
      Abrazos!!!

  2. Llego algo tarde a comentar pero, leyendo tu gran entrada he recordado a una película que a mi me gusta mucho y que auna Rock Primigenio, Giras de grandes estadios y Groupies: Casi Famosos. Si no la conoces dale una oportunidad!

    Un abrazo! Wassail!

  3. Muy curiosa, original y amena la publicación, te felicito.
    Intentaré seguirla, me sacas de Pattie Boyd y poco más y me pierdo.
    Yoko Ono no por favor 😉
    Abrazo

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