El trío mágico de Dio con Black Sabbath

Corría el año 1979 y Black Sabbath, después de encadenar seis discos maravillosos y descender a partir del sexto con dos trabajos manifiestamente mejorables, se deshacía en alcohol, drogas y rencillas internas. Era hora de cambiar algo y ese algo era, ni más ni menos, que Ozzy Osbourne, el carismático y turbulento vocalista que, si bien todos en la banda se metían de todo, era el que más abusos cometía. Él era el elemento desestabilizador que la banda, en manos de Toni Iommi, decidió despedir.

Ironías de la vida, fue la hija del productor de Black Sabbath, Sharon Arden, y futura esposa de Ozzy Osbourne, quien sugeriría a Ronnie James Dio para sustituirle. Y con que éxito.

Tres de mis vinilos más preciados. Conmigo desde mediados de los 80.

Muchas cosas cambiaron con la llegada de Dio. De entrada, el pequeño vocalista cantaba de manera muy diferente a Ozzy: este último entonaba encima del riff, como en Iron Man, pero Dio lo hacía a través, por encima y por debajo de los riffs de Iommi… De hecho, la voz de Dio, era más versátil y rica en matices y tonos que la de Ozzy, quien con su estilo característico había imprimido una personalidad muy particular a la banda, eso es innegable. El estilo de Dio hizo que Black Sabbath cambiaran su forma de componer y eso se nota en esas dos maravillas que son Heaven and Hell y Mob Rules.

En esos días entró un miembro fantasma en la banda: Geezer Butler dejó la banda y Geoff Nicholls llegó para sustituirle al bajo, pero poco después de entrar en el estudio para empezar las grabaciones de Heaven and Hell, Butler decidió volver y Nicholls se quedó con los teclados, puesto que no abandonaría hasta 2004, pese a no ser miembro de la banda de facto, de hecho casi nunca se le veía en el escenario en los conciertos, ya que tocaba semi oculto en un costado, aunque siempre apareció en los créditos.

Heaven and Hell vio la luz en 1980, convirtiéndose de inmediato en un pilar imprescindible de la NWOBHM y creando una leyenda que dura hasta hoy, que es considerado una pieza fundamental del Heavy Metal.

El solo final de Iommi en Lonely is the Word, la canción que cierra Heaven and Hell, es de lo mejor que ha hecho en su vida, y eso es mucho decir…

La gira de presentación de Heaven and Hell duró hasta 1981 y, en Estados Unidos, llevaron de acompañantes a Blue Öyster Cult (una banda de esa importancia no podían ser ‘teloneros’) y la gira se denominó Black and Blue. De esos conciertos existe una grabación oficial que os dejo aquí mismo.

Después de la gira, la nueva formación entró de nuevo en estudio para conformar lo que sería el segundo disco de estudio de Dio con Black Sabbath en los 80’s, el también imprescindible Mob Rules, que vería la luz en 1981 y también como el batería Bill Ward dejaba las baquetas por sus diferencias con Dio y porque “no  toleraba el hecho de subir al escenario sin Ozzy” según declaró él mismo. Su puesto lo ocupó Vinnie Appice.

Para mi ambos discos conforman una especie de disco doble maravilloso, pues me los regalaron a la vez en 1983 u 84 y, muchas (pero muchas, muchas) veces los escuchaba uno seguido del otro. Son de los discos que más veces he escuchado en mi vida y, ayer mismo, le di una escucha muy grata al Heaven and Hell; por supuesto, el cuerpo me pide ya el Mob Rules y esta tarde sonará en mi equipo a buen volumen.

Pero la historia de Dio con Sabbath en los 80 no acabó con la publicación de Mob Rules, faltaba el broche de oro. La banda no sacaba un directo desde Live at Last y, con Dio al frente, se decidieron a publicar un discazo en vivo llamado Live Evil que sería la fruta de la discordia que acabaría (por el momento) con la carrera de Dio en Black Sabbath: Iommi y Butler no se plegaron a las decisiones en las mezclas del disco que quería tomar Dio (cuenta la leyenda que Iommi acusó a Dio de retocar a escondidas en el estudio las pistas a fin de que su voz sobresaliera por encima de los demás instrumentos) y ahí terminó todo. También sirvió para comparar como encajaban los clásicos de la era Ozzy en la voz de Dio. En cualquier caso una maravilla (ya la portada lo augura), que merece estar entre los mejores discos en vivo de la historia del Rock, aunque haya sido acusado de ser ‘demasiado’ retocado en el estudio para la mezcla final. Yo, en cualquier caso, lo adoro como a los otros dos y soy de los que, qué le voy a hacer, prefiere el Live Evil al Speak of the Devil.

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4 comments

  1. Me da la impresión que Dio es uno de los vocalistas más queridos en el entorno del heavy metal, creo que nunca he escuchado a nadie hablar mal de él, al menos en el ámbito de los aficionados al metal. Por lo que veo, algunos de sus compañeros no pensaban lo mismo … En cualquier caso, a mí también me gustan estos tres discos, especialmente “Heaven and Hell”. Espero que sigas disfrutando de tus vinilos, Alex. Un abrazo.

    1. Los vinilos ya no los escucho porque no tengo plato y, sinceramente, me resulta más cómodo el formato CD, pero de vez en cuando los saco y les doy un vistazo: algunos llevan muchísimos años conmigo y son viejos compañeros, como estos tres…
      Y llevas razón: Dio es un dios en el entorno metalero, el cantante por excelencia, tanto por aptitud como por actitud.
      Abrazos!!

  2. Son todos discazos. He tenido estos debates con amigos fanáticos y ni ellos que saben mucho más que yo de heavy metal se pueden poner de acuerdo. Mi visión con un pie adentro y otro afuera del metal, es que estos cambios de Sabbath y el haberse podido adaptar la hacen una banda tan particular

    Abrazo!

    1. Desde luego, el debate Ozzy-Dio es una de las grandes ‘batallas’ del Metal jajjaja Para mí es casi como si fueran dos bandas diferentes… Y el caso es que ambas etapas me encantan. De hecho Black Sabbath han estado siempre entre mis cinco bandas favoritas.
      Abrazos!!

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