El sueño húmedo de Richard Wright

Richard Wright - Wet DreamEs un auténtico placer descubrir un buen disco. Y hoy me gustaría compartir uno de esos que están ahí escondidos entre lo visible, como camuflado por la maleza musical que le rodea, y que puede y no debe pasar desapercibido. Como me sucedió a mi durante muchos años con el protagonista de este artículo…



Se trata del primer disco en solitario de Richard Wright, Wet Dream de 1978, una auténtica joya ‘perdida’ que bien podría haber formado parte del repertorio de Pink Floyd de antes de los 80 y que está repleto de las inconfundibles atmósferas que el gran teclista sabía crear y manejar como nadie y que definieron el sonido más característico de Pink Floyd.
Este trabajo de Wright, además, deja claro de manera patente el enorme error que cometió en su día Roger Waters al ningunear las contribuciones del músico a Pink Floyd. Mucho se ha escrito acerca de las aportaciones de cada uno de los componentes de la banda y de sus pesos específicos a la hora de determinar el sonido Pink Floyd; pues bien, Wet Dream muestra claramente cual era la aportación de Wright y lo retrata sin ninguna duda como el creador de ese particular fondo atmosférico de teclados tan característico de los Floyd, además de acreditar su calidad como compositor de melodías absolutamente fascinantes.

Richard Wright en Pompeii

Wet Dream se concibió después de las sesiones y gira de Animals, cuando la banda empezaba a dar muestras de cansancio, la convivencia se estaba volviendo difícil y Waters comenzaba a autoerigirse en dictador absoluto de lo que, hasta entonces, había sido una democracia participativa. En definitiva, ya asomaban los principales factores que terminarían acabando con la banda tras The Wall y The Final Cut; ya, ya lo se, luego están A Momentary Lapse of Reason y The Division Bell, pero eso es otra historia…
El caso es que en pleno apogeo de Pink Floyd y tras la exitosa gira de Animals, Richard decide seguir los pasos de su colega David Gilmour y se desmarca con un trabajo que compone, produce, edita y canta él solito, con las inestimables ayudas, eso sí, del que había sido guitarrista de apoyo de Pink Floyd durante su última gira, Snowy White, y del saxofonista por excelencia del Rock Progresivo, el siempre genial Mel Collins

Richard y David en el estudio

A ver, tampoco es que estemos hablando de una obra maestra del Rock o de un clásico imprescindible, pero si que es un disco muy bien terminado y agradable, con unas melodías en tono melancólico muy bien creadas y sinfónico hasta la médula. Los que tenemos el oído avezado en Pink Floyd, reconocemos en Wet Dream sonidos inconfundibles y, vuelvo a repetirlo a riesgo de ser pesado, las imprescindibles atmósferas y colchones de teclados tan característicos de ellos, indefectiblemente creadas por el gran Rick. Si bien la voz no es lo más destacable, cierto es que nos retrotrae a temas como Echoes o, el ya lejano, Remember a Day, dando una vuelta más en los parecidos con la banda madre, como se puede apreciar en el tema Against the Odds:


Pero lo realmente bueno de este disco se aprecia en las partes instrumentales que, como ya indicaba, además de los teclados, cuenta con la impecable guitarra de Snowy White, y con los vientos de Mel Collins, que por entonces militaba en Camel, cosa que también se deja entrever en el sabor progresivo-sinfónico de sus aportaciones, sobre todo con el saxo, y para muestra el que quizá sea el tema más redondo de este húmedo disco, en el que el agua es un tema recurrente en muchos sentidos, Waves


Terminando: Wet Dream es un disco paralelo, al que el propio Richard Wright no dio demasiada importancia en su momento y que con el tiempo se ha convertido en una especie de joya de coleccionista floydiano (de hecho está descatalogado hace años) y que, al margen de parecidos y relaciones, es muy agradable de escuchar. Además, deja bien claro lo que Wright aportaba a su banda; es curioso porque entre este trabajo, el primero en solitario de David Gilmour y el Amused to Death de Waters, saldría un discazo de Pink Floyd que está escondido entre esos tres. Lo de Nick Mason, como pasa con todos los baterías, es caso aparte ;-))


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3 comments

  1. Otro músico en la sombra. No conocía este trabajo. Hace poco disfruté mucho con el disco Island de Gilmour. Me haré con este. Las atmósferas en los discos de Floyd son impresionantes. En una reseña que le dediqué a Roger Waters escribí esto
    "Los discos de Pink Floyd son ese tipo de trabajos que hacen que ames la música y la veas desde otro punto de vista, Cuando descubrí “Wish You Were Here” me dejaba transportar por las notas de “Shine On Your Crazy Diamond” a oscuras en mi habitación, tumbado en el suelo y con el piloto rojo del ampli de mi equipo de música como único testigo de esa especie de viaje astral. Algo similar a lo que hacía escuchando la banda sonora de “Killing Fileds” de Mike Oldfield solo que esta me producía sensaciones más opresivas. Siendo adolescente me encantaba torturarme con ese tipo de situaciones cuando mi cabeza era un hervidero de dudas y contradicciones.
    Pero con la canción de Pink Floyd, la sensación era como si me saliera de mi propio cuerpo y sin fumar nada que conste. Y ahora que no nos oye nadie, lo sigo haciendo, pero tengo que aguantar a mi hija que me dice “papá, tu estas mal”."

  2. Lo mío con Shine On You Crazy Diamond también es caso aparte, es, sin dudarlo, mi canción favorita y la he escuchado tantas veces y en tantas situaciones a lo largo de mi vida, que cada momento concreto tiene su particular evocación o recuerdo. La sensación de "viaje" que me produce es también bastante real de algún modo.
    En cuanto al disco de Rick, encontrarás momentos que te recuerden al Shine, ya verás, no te arrepentirás de escucharlo…

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