El regreso del Ganso de las Nieves

Todavía con algunas libras sin cambiar en la cartera, me dispongo a relatar lo que ha sido mi primera experiencia viajera y musical a una de las mecas, iconos y referencias del Rock de todos los tiempos: la ciudad de Londres. Una experiencia motivada por el regreso de Camel a los escenarios, que no hubiera sido tan grata y completa sin la compañía de tres de mis mejores amigos y en la que me ha tocado vivir un par de casualidades de esas que persisten en la memoria y se cuentan como anécdota una y otra vez hasta aburrir a las ostras.
Camel en vivo
Londres es grande. Que obviedad, ¿no? Pues sí, pero hasta que no estás allí y pisas sus calles para moverte de un sitio a otro, no te das cuenta de verdad de lo jodidamente grande que es. En bus y en metro se llega a cualquier parte, pero no es nada sencillo orientarse y aprender los entresijos del funcionamiento de ambos transportes, con lo que, incluso ya conociendo la ciudad como era el caso de mis amigos, no resulta sencillo averiguar cómo ir adonde quieres llegar.
Pero bueno, gracias al buen hacer de mis colegas y su intensivo estudio de las líneas de buses en mapas de papel, logramos estar en todos los lugares que nos propusimos cuando quisimos.
La primera de las casualidades de las que hablaba al principio nos la encontramos nada más llegar, cuando a pocos metros del hotel donde nos quedábamos, me topé con una calle que me había provocado curiosidad desde que supe que allí se grabó el Animals de Pink Floyd: Britannia Row, lugar donde se montaron los estudios del mismo nombre y en los que también grabaron muchos otros músicos de fama. Hombre, no es Abbey Road, pero para mi (floydiano hasta la médula) fue una grata sorpresa poder estar allí. Incluso se convirtió en el improvisado escenario para dar cuenta de una cena tardía a base de enormes kebabs que casi nos atoran los intestinos.
Aquí se grabó el Animals de Pink Floyd
Por supuesto, no pude dejar de visitar la enorme Battersea Power Station, lugar de peregrinaje floydiano por excelencia en Londres desde que Pink Floyd decidieron adoptar el edificio como ilustración de la portada de, otra vez, el Animals. Impresionante construcción que tiene una hermana “pequeña” en la Modern Tate Gallery, al borde del río.
Battersea Power Station
Otra casualidad que comentaba fue encontrarme en pleno centro de Londres, entre millares de turistas y londinenses, al mismísimo Colin Bass, que unas horas más tarde iba a estar en el escenario junto a su banda, Camel, tocando el bajo. Lo abordé con cautela, charlamos un rato y, muy amablemente, permitió que me sacara la consabida foto junto a él. Un tipo muy agradable.
Servidor de ustedes junto a Colin Bass
Como decía, el plato fuerte de este viaje relámpago era la vuelta de Camel a los escenarios tras casi una década, un intervalo en el que todos temimos por la salud de Andy Latimer y durante el cual no hemos podido disfrutar de nuevo material de la banda. Algo, por cierto, que al parecer si podremos hacer el próximo 2014 según se recogía en el programa que se repartió a los asistentes al evento, entre los cuales se encontraban algunos amigos de Sinfomusic con los que tuve el placer de charlar un ratillo.
Lo primero a destacar es el lugar de celebración del concierto, el Barbican Hall, un espectacular espacio con numerosas salas especializadas para escuchar eventos musicales que yo personalmente no he visto, ni parecido, en ningún sitio en España.
Mi asiento, en primera fila, me permitió estar tan cerca de los músicos como en ningún otro concierto al que haya asistido jamás, así que disfruté enormemente de la situación y, cómo no, de la música. Además pude sacar alguna foto medio decente sin usar flash, claro.
 Antes de atacar el Snow Goose entero, algo que Camel no hacían en vivo desde mediados de los 70, tengo que resaltar la espectacular, larga y sentida ovación que todos proporcionamos a Andy Latimer cuando este salió al escenario. Incluso se escuchó más de un ¡¡We love you Andy!! entre el público. Y es que es un tipo que se ha hecho querer mucho por su humildad, su talento y su dedicación a la música, sin dejarse llevar en ningún momento por la pose de Rock star.
La primera parte del concierto, el Snow Goose completo, se me hizo cortísima, lo pasé en grande disfrutando del buen momento por el que pasa Andy y escuchando esa guitarra suya que saca sentimientos hasta de las piedras. Magistral como siempre y en muy buena forma, su guitarra suena como hace 40 años y se mueve con soltura en el escenario, guiando a su banda y conformando un combo muy bien engrasado y con mucha complicidad. No en vano, tanto Colin Bass como Guy Leblanc (teclista) y Denis Clement (batería) son viejos conocidos de Andy y Camel.
La segunda parte del concierto, y tras una pinta de cerveza de descanso, asistimos a un repaso variado a diferentes épocas de la banda con temas como Never Let Go, Song Within a Song, Tell Me, Echoes, Watching the Bobbins, Fox Hill o For Today, con especial mención a The Hour Candle, un tema durante el cual Andy no pudo evitar soltar unas lágrimas (cosa que pude apreciar por lo cerca que lo tenía) ya que lo compuso pensando en su padre poco después de su muerte.
De nuevo pudimos disfrutar de un set list mágico con algunos de mis temas favoritos y con una banda entregada y un Latimer que sigue destacando por imprimir un feeling a las seis cuerdas que pocos pueden igualar. Su voz, si bien ha conocido mejores épocas, tampoco dejó mucho que desear y nos deleitó con esos tonos suaves y melódicos marca de la casa, además estuvo en todo momento apoyado por el gran Colin Bass, solista en varios temas, y siempre segundo de a bordo en labores vocales.
Tras ese set list, vino el bis que, como no podía ser de otra forma, nos transportó de nuevo a los años 70 de la mano de Lady Fantasy, un broche que no suele faltar en los conciertos de Camel y que deja un sabor de boca estupendo de manos de ese clásico atemporal que, según pude ver por la juventud de algunos asistentes, sigue cosechando adeptos a la marcha del camello.
En definitiva, un viaje para el recuerdo, decenas de litros de rica cerveza inglesa ingeridos, un kebab en Britannia Row y un concierto de esos que recordaremos para siempre.
No parece mal plan, ¿verdad?
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13 comments

  1. Desde luego un concierto envidiable… Es posible que por primavera se dejen caer por España, que lo sepassss…
    Al pobre Colin lo asalté por sorpresa: no creo que sea la típica Rock Star que tiene que ir de incógnito por la vida, así que iba tan tranquilo de paseo con su chica jejejejjeje

  2. Grandes momentos, mis hermanos. Solo las pintas permitieron digerir el kebab de a kilo…
    Del concierto, fue como un sueño. Me faltó mi white rider . Era difícil lo sé. Gran andy . Hay que quererlo.

  3. Uff!! Buenísima crónica! Me lo imagine todo como si lo hubiera vivido yo! Amo a Camel, me emocionan hasta las lagrimas Espero algún día vengan a mi país. Saludos desde Peru, esta genial tu blog!

  4. ¡¡¡Muchísimas gracias por tus comentarios Lugreeech!!! No sabes cuánto me alegra que, a través de esta humilde crónica, te hayas sentido aunque sea un poquito cerca de ese gran concierto de Camel. Ojalá puedas verlos en directo algún día porque Andy te emocionará seguro… Y si no siempre nos quedarán sus enormes discos, ya sabes, puede que este año tengamos nuevo material!!!
    Espero verte por aquí. Saludos!!!

  5. Ya le dije al amigo Raul que yo de joven tenia preferencia por el camel ya que me recordaba al grupo aunque no lo hubiese escuchado, espero tener oportunidad de poder verlos algún dia de momento me conformare con verte en directo en ese mítico concierto….que pasada de viaje…algún día lo haré con mi hija y mi mujer. y me haré esas fotos …por cierto muy buenas y de gran calidad se nota que te gusta la fotografía yo últimamente también acostumbro a hacer fotos de mis conciertos con la reflex….es otra de mis pasiones
    saludos

  6. Gracias por los halagos de las fotos Vidal, me gusta la fotografía, pero mucho me temo que la calidad de estas viene más bien dada por la casualidad que por mi 'maestría' como fotógrafo jejeje
    Pues sí, si tienes la oportunidad no dejes de ver a Camel en vivo porque son realmente estupendos y si los puedes disfrutar con tu familia, mejor que mejor.
    Un saludo

  7. Hace ya unos 13 o 14 años un buen amigo hizo una apuesta arriesgada. Regalarme el The Snow Goose, a mí, metalero hasta la médula, con sangre de mercurio y con más horas de forja que una katana de las buenas! El cd venía acompañado de un texto explicativo e incluso de un enlace en el cual un fan de la banda hacía su propia (y genial) interpretación de la melodía del álbum y su correslondencia con el libro que lo inspira. Y aquí estoy ahora mismo, 13 o 14 años después, ataviado con una camiseta de Suffocation, reponiéndome de haber reescuchado Rhayader por enésima vez. The Snow Goose es el disco más especial que he conocido junto con Crimson de Edge of Sanity y con Vi Sonus Veris Nigrae Malitiaes de Abruptum, y hablo de ESPECIAL como bueno, al menos en el caso de Crimson, que el otro es realmente de enfermos!

    Menudo regalo me hiciste, amigo!

  8. ¡¡¡Pues te puedes imaginar la enorme satisfacción que me produce saber que tanto tiempo después mi querido Snow Goose se ha convertido en un disco tan importante para ti!!! Es un disco maravilloso, yo creo que hay que que tener el corazón de piedra (aunque la sangre sea de mercurio y los músculos de acero templado japonés jejjeje), para que no te conmueva la música de ese disco. Y si en su día fue un regalo que me hizo mucha ilusión hacerte, el retorno es aún mejor.
    También yo recuerdo una crítica que leí hace un montón de años de ese Crimson de Edge of Sanity que hacía un tal Grumantor y que me caló tanto que no tuve más remedio que escucharlo, quedánsedome grabado a fuego en las neuronas… ¡¡¡Menudo disco!!!
    Another sky is young…

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