El enigma de la K, homenaje a Richard Wright

Se cumplen hoy, 15 de septiembre de 2017, nueve años de la muerte de Richard Wright, el que fuera miembro imprescindible (por mucho que Roger Waters se empeñara en que no en ciertos momentos) de mi banda favorita, de Pink Floyd. Como teclista y compositor contribuyó a dotar a su banda de un sonido único y característico, con unas bases instrumentales atmosféricas que creaban unas texturas inconfundibles, maravillosas, sobre las que el resto de la banda cabalgaba y la guitarra de David se fundía en unas armonías irrepetibles.

También su voz, sobre todo en los primeros años, contribuyó a formar la ‘imagen sonora’ que el mundo reconoce ya como parte de una leyenda del Rock. Si tuviera que destacar algunos de sus mejores momentos, los títulos que se me vienen a la cabeza son cimientos de la gran obra que construyeron Pink Floyd: Echoes, Shine On You Crazy Diamond, The Great Gig in the Sky, Atom Heart Mother, Us and Them, Sheep… En fin, como decía al principio, no se puede entender la música de Pink Floyd sin su fundamental e imprescindible trabajo.

Ya le dediqué una entrada al completo en mi Quien es Quien de Pink Floyd y también escribí acerca de su primer trabajo en solitario, Wet Dream  (que me parece magnífico), hace un tiempo; de modo que hoy que deseo rendirle un merecido, aunque humilde, homenaje, me he acordado de una pequeña anécdota que hace tiempo que deseaba contar aquí en Rock Telegram y que hace referencia a una de las mejores portadas del mundo del Rock y que es, sin duda, mi preferida tanto de Pink Floyd como del resto de discos que he visto a lo largo de mi vida: esa portada es la de Ummagumma. No por nada tengo enmarcado el póster que venía de regalo en la edición en CD de 1994 , adornando la pared que hay frente a mi escritorio, de manera que si levanto la vista del ordenador me encuentro con David Gilmour sentado en una silla, un poco por delante de Roger Waters, que reposa en el suelo mientras Nick Mason mira, de pie, hacia el cielo y Rick hace un poco de gimnasia tumbado en el césped cerrando la composición…

Como todos sabemos, dicha composición se va repitiendo en sucesivos cuadros en los que se intercambian los papeles de cada miembro de la banda en una suerte de “ordenamiento anidado progresivo” que pretende, además de crear un efecto visual atractivo, reflejar el espíritu que sus creadores desearon insuflar al disco: un doble LP en el que el ‘todo’ lo representa un disco en directo como muestra del ejercicio común de la banda o suma de las partes y, por otro lado, un disco en estudio en el que cada miembro aporta una composición propia, muestra de su individualidad creativa. Sin duda, una idea muy original, tanto como formato de disco como para una portada. Por cierto, que sería la última de Pink Floyd en la que aparecieron los componentes de la banda.

Siempre me gustó la portada, pero no precisamente por todas esas explicaciones o por el hecho de que la portada de la banda sonora de Gigi desaparezca en la versión americana del disco por problemas de derechos de autor (bueno, que también), si no sencillamente porque me transmite paz.  Esa puerta que se abre a ese inmenso jardín, verde y fresco, con esos árboles maravillosos al fondo, tienen la virtud de serenarme e inducirme una sensación de relax muy placentera. El rostro tranquilo de Gilmour y las actitudes estáticas de los demás, refuerzan ese sentimiento de relajación, incluso el confortable suelo de desgastada moqueta contribuye a hacerme sentir bien cada vez que la miro.

Por eso siempre tuve curiosidad por saber dónde se encuentra ese escenario que a mí se me antoja tan idílico y, vaya por Dios, no he podido enterarme todavía. Y mira que he rebuscado… Desde antes de la época Internet anduve leyendo y buscando cada vez que algo relacionado con Ummagumma caía en mis manos, pero nada, todavía no sé dónde se haya esa maravillosa casa de campo que utilizaron los chicos de Hipgnosis como escenario para esta portada. Eso sí, mi búsqueda no resultó en vano y logré enterarme de un detalle que normalmente pasa desapercibido, pero que es bastante curioso y, de algún modo, chapucero, una muestra de que aún no eran conscientes de la importancia que iban a adquirir no muchos años después y de que todo lo que hay a su alrededor iba a ser observado con lupa… ¡¡Y nunca mejor dicho!!

Quizá sea yo el que le esté dando a esto demasiada importancia cuando no deja de ser un detalle nimio, pero el hecho de que no haya nada entre los habituales listados de curiosidades de la banda (al menos que yo sepa) en Internet acerca del mismo, me anima a contarlo: andaba yo, hace ya unos cuantos de años, en una sesión maratoniana buscando información acerca de Ummagumma cuando, no recuerdo bien cómo ya que iba saltando de búsqueda en búsqueda, me topé con un tipo que decía haber estado ayudando en la composición de la portada y las sesiones fotográficas para este disco. Contaba que él mismo había dispuesto las letras de cartón en relieve que se habían confeccionado en Londres, en los estudios de Hipgnosis:

Pero que a la hora de hacer la primera tanda de fotos con David al frente, este, que andaba un tanto ‘despistado’, al colocar la silla destrozó la K de Pink de tal manera y con tan mala suerte que no iba a poder usarse. Las horas de alquiler del sitio corrían, no había demasiado dinero y la idea de volver a Londres para confeccionar otra K quedaba descartada. Quedaba la opción de no poner el nombre de la banda en la portada (quizá de ahí derivó el joven Storm Thorgerson hacia las siguientes carátulas), pero eso en 1969 era aún demasiado rompedor;  de modo que nuestro misterioso roadie fotográfico se puso manos a la obra y confeccionó una nueva K con poliespán o corcho blanco que había por allí:

En efecto, una vez que lo ves ya no puedes dejar de verlo: la K es claramente diferente, resalta como un documental en Tele 5, como Chewbacca en una peluquería, para mí es algo que ahora destaca casi a simple vista, pero en lo que nunca me había fijado antes de que este misterioso (y lo califico como misterioso porque he sido incapaz de volver a dar con él) colaborador me lo hiciera ver.

Y ya está, no hay más, tan solo una pequeña anécdota que, de tratarse de otra banda, hubiera pasado desapercibida pero que tratándose de Pink Floyd y de Ummagumma, para mí cobra un significado más especial, como si hubiera penetrado un poco más adentro en las intimidades de ese enorme entramado musical y de vivencias de millones de personas que son, hoy por hoy, Pink Floyd.

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6 comments

  1. Que bueno, una K de corcho pan, yo me hubiese cargado la vasija de vino decorativa que está al lado….mi mujer no me perdona que le rompiese una descargandola del coche….
    Sin duda una gran portada y un gran teclista al que siempre veneraremos….. saludos

    1. Después de leer tu entrada y comentar me quedé dormido, y volví a soñar con la maldita vasija de vino que encontraba rota en un rastrillo, del que me llevaba un montón de pequeños objetos….

    2. Desde luego que manazas Vidal jajjaja ¡¡Con lo chulas que son esas vasijas antiguas!! No me extraña que se enfadara tu mujer, aunque sí que te lo habrá perdonado hombre, siempre (o casi) acaban perdonándonos nuestras torpezas…
      Grande Rick, shine on!!!
      Saludos!!

  2. ¡Pues es verdad, la K es diferente, es genial! Una anécdota buenísima y, como bien dices, nada conocida. Ahora no dejo de enfocar a la dichosa k, jajaja. Como creo que ya te comenté en la entrada que dedicaste a este músico, era el “currito” del grupo, imprescindible para construir la base musical sobre la que se edificó Pink Floyd. Abrazos.

    1. ¿¿A que ahora ya no puedes dejar de darte cuenta?? Jajjaja Es de esas cosas que, una vez que la has visto, ya no puedes dejar de verla… ¡¡Y es que salta a la vista!!
      En cuanto a Rick, sin duda, sin su base de teclados no hubiera existido el sonido Pink Floyd.
      Un abrazo!!!

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