El curso del ’74-’75, una inspirada evocación de The Connells

Una canción suele tener éxito porque su melodía es pegadiza y sencilla de ‘entender musicalmente’ y, en ocasiones, la acompaña una letra más o menos acertada. En cualquier caso, no es fácil determinar cuáles son los factores de ese éxito: es algo esquivo y fugaz que no todos los músicos logran captar y, aún menos, darle forma concreta.

Hoy me voy a permitir, una vez más, emular a mi amigo Raúl de La Guitarra de las Musas y hablaros de una canción en concreto, algo que no suelo hacer porque, entre otras cosas, ya lo hace Raúl muy bien hecho cada semana en su Guitarra y también porque el formato de mis disquisiciones suele ser otro, como ya sabéis.

Ese tema del que me gustaría hablaros hoy se llama ’74-’75, lo grabaron The Connells en 1993 para su álbum Ring y llegó a las listas de éxitos en el 95, dos años después. Quizá la recordéis: una melancólica canción que se convirtió en un one hit wonder y catapultó brevemente a la fama a esta modesta banda estadounidense de Raleigh, Carolina del Norte.

The Connells no tuvieron, ni antes ni después, el reconocimiento que les brindaría este tema que, aparte de su indudable valor musical, contó con un poderoso aliado emocional para su difusión: un sencillo, brillante y emotivo video que completa y redondea a la perfección esa canción. En él, haciendo alusión al título del tema, que se refiere a la promoción del curso de los años ’74-’75 y al paso del tiempo, aparecen alumnos reales del instituto Needham Broughton de la ciudad de Raleigh, ya sabéis, de donde son originarios los Connells. En el video se comparan las fotos de aquellos jóvenes estudiantes de los años 70 con imágenes actuales (en aquel momento) de esos mismos hombres y mujeres adultos: todo un acierto del director Mark Pellington, que logró, con un video muy simple, transmitir una poderosa sensación de nostalgia y del irremediable paso de los años que, a día de hoy, no ha perdido ni un ápice de su tremendo valor emotivo.

Por cierto, si os fijáis en la cantidad de reproducciones que tiene el video, os daréis cuenta del gran éxito que tuvo y tiene: va para los 15 millones de visualizaciones… Está claro que cuando se logra transmitir algo con acierto, ese ‘algo’ se convierte en un clásico.

Por si fuera poco, el otro día me topé con una versión del mismo video, revisitada 20 años después, con imágenes añadidas de los mismos protagonistas con otros tantos años más: la sensación de paso del tiempo es aún más fuerte porque los personajes y los músicos son mucho mayores, claro… Para llorar un poquito más…

The Connells grabaron un total de nueve discos y, según su página web, hasta el año pasado seguían tocando en directo. Yo tan solo he escuchado completo el disco de mi canción protagonista de hoy y, puedo deciros, que no está nada mal, aunque lo cierto es que ningún tema llega a la altura de ’74-’75. Pop noventero que le debe mucho al Jangle británico, sonido aterciopelado con más melodías dulces que guitarrazos, armonías vocales bastante agradables en un formato apto para todos los públicos.

En cualquier caso, me gustaría acabar esta entrada con una sencilla y sabia (eso puedo decirlo porque no es mía) recomendación que les valió a los Connells hace ya casi 25 años y me vale hoy a mi también: ¡¡carpe diem!!

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One comment

  1. Creo que es la única canción que conozco de esta banda, y me he llevado una gran sorpresa cuando la he empezado a oír porque ya no me acordaba de ella. Tiene un sonido muy típico de aquella época, suave, melódico, pop para todos los gustos, bien trabajado y agradable de escuchar. El vídeo es buenísimo, y más aún el segundo donde se ve mejor el paso del tiempo; creo que el de la silla de ruedas ya había fallecido en ese segundo vídeo, otros en cambio han encajado muy bien los años, me ha dado un poco de envidia porque cuando me miro en mis fotos de hace treinta años me da una pena que no veas … Aunque lo importante es llegar y cumplir años, aunque el deterioro sea notable, jajaja. Me ha gustado mucho que te hayas centrado en una canción; a veces los grupos desaparecen, dejan de ser conocidos o caen en desgracia pero las canciones pueden llegar a tener una vida independiente de sus autores o intérpretes, incluso trascender su propio recuerdo, ya sea a través de las versiones, de las películas, los anuncios o las manifestaciones deportivas. Muchísimas gracias por poner en valor a La Guitarra de las Musas, y más aún por las palabras que me has dedicado. Un fuerte abrazo.

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