Desastres en el escenario

Los conciertos. La esencia del Rock and Roll. El disfrute máximo al que un rockero de pro puede aspirar, tanto encima del escenario como entre el público. Todos hemos asistido a conciertos maravillosos, increíbles, perfectos, inolvidables… Pero, ¡ay amigos!, también existen los negros hados que convierten una celebración musical en un desastre en directo, como los que vamos a recordar en este post.

The Who


Los Who quizá sean una de las bandas que más escenarios se hayan pateado a lo largo y ancho de este cochino mundo, son una fuente inagotable de anécdotas en concierto. Por ejemplo, en 1969, Pete Townshend fue detenido en el Fillmore East de Nueva York cuando un policía de paisano trató de quitarle el micro a Roger Daltrey para avisar de que el edificio contiguo estaba en llamas: Pete le arreó un patadón en los mismísimos, mientras que John Entwistle le marcaba las cuerdas de su bajo en la espalda al agente. Luego explicaron que pensaban que se trataba de un fan drogado o borracho.

Pero quizá la mejor anécdota de los Who en concierto sea aquella que sucedía en San Francisco en el 73, cuando Keith Moon, seguramente hasta el culo de todo, se venía abajo y Pete pedía la colaboración de alguien del publico para terminar el concierto: un chaval de 19 años llamado Scott Halpin se ofreció voluntario y se puso al mando de las baquetas para tocar las tres últimas canciones del concierto sustituyendo al gran Keith. Todo un honor y una anécdota para contar a los nietos, además de ganarse una entrada en la Wikipedia.

El que debió pasarlo mal en diciembre del 71 fue el bueno de Frank Zappa al ver como ardía su equipo en el escenario del casino de Montreux y se le esfumaban  50.000 dólares. Mucho más que eso ha sido lo que a lo largo de los años han ganado los teloneros de aquel concierto con la canción que narra el incidente sobre uno de los riffs más famosos del mundo del Rock: no descubro nada nuevo diciendo que fueron los Deep Purple y su archiconocida Smoke on the Water.

El Journal de Montreux dedicó seis páginas al incidente


Pero no se acabaron las desgracias para el genio de la guitarra Zappa durante ese año, ni durante ese mes: siete días después del incendio de Montreux, un novio resentido de una fan de Frank llamado Trevor Charles Howell, lo tiró al foso del Rainbow Theatre de Londres y no contento con  eso le pateó a conciencia mientras el músico permanecía inconsciente a causa de la caída, provocándole varias roturas en una pierna y fractura de cráneo. El revuelo fue enorme entre el público que incluso llegó a pensar que Zappa había sido asesinado.

Momento en el que socorren a Zappa en el foso del Rainbow
Desde luego, uno de los mayores líos montados sobre un escenario fue el que organizó Ritchie Blackmore en el festival California Jam de 1974. Se suponía que Deep Purple, que estrenaban formación en aquella gira incorporando a David Coverdale y Glenn Hughes, tocarían los últimos aquella noche, pero los organizadores tomaron una decisión de último momento y colocaron a Emerson, Lake and Palmer como postre lo que irritó a Blackmore sobremanera que, en primera instancia, llegó a encerrarse en su camerino decidido a no tocar. Y es que eso no se le hace al Sr. Blackmore, cuyo carácter (mal carácter) es legendario en el mundo del Rock. Finalmente, para no decepcionar a sus miles de seguidores, los Purple salieron al escenario, sí, pero con un Ritchie con un cabreo de tres pares de cojones y que antes había ordenado a sus roadies que rociaran con gasolina los amplis y bafles. Ofrecieron un concierto impresionante y, al final, el guitarrista arremetió contra una de las cámaras que filmaban el evento, prendió fuego a los equipos de sonido y tiró al foso varias guitarras y amplis… A todo esto la banda seguía tocando entre explosiones y Ritchie saltaba por el escenario como un troll enfurecido causando todos los destrozos que podía… Al parecer la banda tuvo que escapar en helicóptero para evitar que los arrestaran  o que los organizadores los desmembraran. Antológico. Pongo el video del concierto completo, que merece la pena verlo, pero para los interesados en el follón os podéis ir al momento 1 hora y 10 minutos más o menos que es cuando comienza la gresca.

Y es que de este tipo de incidentes no se libra nadie y, casi siempre, quien la paga es el sufrido público que tenemos que aguantar las excentricidades y caprichos de nuestros consentidos ídolos. Y si no que se lo digan a las 19.000 personas que estaban deseando escuchar la genialidad de Jimi Hendrix en el Madison Square Garden el 28 de enero de 1970, cuando este, durante la segunda canción interrumpe el concierto y exclama: “Lo siento, no nos aguantamos”, refiriéndose a su recién estrenada Band of Gypsys. Y sin concierto se quedaron. 

Jimi Hendrix y su efímera Band of Gypsys

Aunque también está el caso contrario, como lo que le pasó a Ian Anderson de Jethro Tull, que casi se queda sin un ojo debido a que se le clavó la espina de una rosa lanzada por un fan… O aquella vez en 1971 cuando durante un concierto de los propios Tull en Denver, la policía gaseó al público para evitar que saltaran las vallas de acceso y los gases lacrimógenos alcanzaron el escenario provocando molestas reacciones a los músicos que siguieron tocando con un par.

En fin, las anécdotas y acontecidos de conciertos se cuentan por millares, cuando reúna otras cuantas daré cuenta de ellas en una continuación de este post. Y si alguien recuerda alguna, que la cuente…
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2 comments

  1. Gracias a ti como siempre Manu por ser mi "comentador oficial" jejjeje…
    Y espero no pasarme de prolífico, que ya se sabe que lo mucho aburre.
    Tengo que buscar ese video del quinto Who, la historia la conocía hace tiempo, pero nunca vi un documento del caso.

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