Camisetas de los Ramones: ¡¡paremos la plaga!!

Hacía años que se veía venir. Yo lo sabía. Sabía que iba a suceder, se palpaba en el ambiente, se respiraba en la sección de Metal de la Fnac, pero aún así, cuando por fin estalló el fenómeno, no pude evitar entristecerme profundamente…
Ocurrió un día cualquiera, de compras en el Corte Inglés, cuando de pronto vi una camiseta de Iron Maiden entre la mercancía habitual de la famosa tienda. Para más inri, para hacérmelo más duro, era la del Number of the Beast, una de mi primeras camisetas heavies. Ya está, pensé, ya se ha dado el salto de la tienda de discos pequeña y oscura a los grandes almacenes. Estamos perdidos…

Los Maiden en la epoca del Number

No mucho después, una de mis hermanas (a la que el Rock nunca le ha importado demasiado, por no decir nada) me pidió una de “mis camisetas negras”. Horror, me dije, la cosa es grave. Sonsacándole un poco averigüé que, al parecer, se había puesto de moda entre las celebrities más in, el lucir camisetas de grupos heavies o de rock clásicos. La cagamos, esto es el fin, supuse. Huelga decir que no le di ninguna.

 Y para muestra un botón que cito de revistaweb.es: “Como todo vuelve… llevar camisetas rockeras, de los grupos míticos de toda la vida del heavy metal o rock n’ roll, como ACDC, Guns n’ Roses, Metallica, Iron Maiden, Los Rolling o Nirvana está de súper actualidad y es tendencia absoluta si lo combinas con unos shorts o mini falda y taconazos, buscando un look rockero femenino, dulcificado con toques de fantasía, en tus uñas decoradas o maquillaje flúor”.

Monísimas todas
Otro poco después, en Madrid por la calle, me topé con un súper-moderno-gafapasta con una t-shirt (luciéndola él eso no era ya una vulgar ‘camiseta’) de, ¡¡ay dioses del Averno!!, los mismísimos Motörhead. La cosa es realmente grave, tuve que reconocer, no hay remedio ya, me temo.
Pero, he de admitirlo, no me esperaba la Invasión, el absoluto asalto que se iba a producir a costa de los pobres y queridos Ramones. Empezó tímidamente, con cierto sigilo, pero hoy día es ya una plaga de proporciones bíblicas. Ojo, yo mismo en los primeros 90 -tras asistir a un brutal concierto de ellos-, fui el orgulloso portador de una camiseta de los Ramones que, en aquellos momentos de feliz ignorancia por parte del paisanaje, pasaba desapercibida o incluso era objeto de alguna mirada maliciosilla: eso de Ramones sonaba como de cachondeo aquí en España, ¿no? Y conste además que creo que cada uno tiene el derecho a vestirse como mejor le parezca, faltaría más. Pero coño, igual que a mi no se me ocurriría llevar una leyenda en mi ropa que dijera, qué se yo, Dios te Ama o el careto de Alejandro Sanz en una sudadera, no acabo de entender como la peña se pone lo que sea por tal de ir a la moda.

Arreglá pero informal
Y es que ciertas cosas dan coraje y lo de la camiseta con el logo de los Ramones ya huele: a base de repeticiones se ha difuminado por completo lo que pudiera haber significado en términos de Rock and Roll; y si muchos habrán visto la oportunidad perfecta para lucir la camiseta de sus héroes e ir a la última, otros tantos no tienen ni puta idea de lo que llevan puesto.
Síntomas que apoyan lo que digo:
– Señora de mediana edad en el Mercadona con pinta de haber escuchado, como mucho, el Himno a la Alegría de Miguel Ríos, y canturreando algo parecido a si tu a mi no me quieres te quiero yo luciendo el escudo ramoniano sobre un discreto fondo color rosa palo.
– Conversación escuchada por mi menda en plena calle: una adolescente le dice a otra que se va a comprar una camiseta, atención,  MARCA RAMONES, a raíz de lo cual oigo sendos golpes húmedos entre mis pies: son mis cojones que se me han caído al suelo.
– Con anterioridad y antes de que esto tomara las proporciones de plaga, una noche en un pub de mi pueblo, se me ocurre comentarle al camarero que se ponga algo de Joey, Johnny, Tommy y Dee Dee, y el chaval me mira con ojos de no saber de qué carajo le estaba hablando, cosa un poco extraña porque llevaba puesta una camiseta con esos mismos nombres circundando un águila calva…
– El otro día en el escaparate de una tienda de Mango se veía un maniquí femenino luciendo la consabida prenda, pero customizada (creo que es la palabra al uso para eso), es decir, con algunas roturas, gastada y desgarrada, como para hacer ver que quien la lleva ha estado en montones de concierto bailando el pogo y, de paso, cobrar 40 ó 50 euros en vez de los 20, como mucho, que cuesta una camiseta normal y corriente.
– Por otra parte, el Señor de la Tela -en por lo menos dos acepciones del término-, Amancio Ortega debe ser un rockero de lo más acérrimo, pues sus tiendas están llenitas de camisetas de bandas: AC/DC, The Who, RHCP, The Doors… ¡¡Todo sea por llevar el Rock al mundo de la moda actual!!

The end of the century
Bueno, en definitiva, lo de las camisetas es una tontuna pero un indicio de la grave dolencia que me temo aqueja al Rock y que tiene otro gran síntoma en la enorme proliferación de bandas tributo. Y no es que tenga nada en contra de ellas, de hecho he disfrutado algunos conciertos estupendos, pero me da la sensación de que ese incremento pudiera obedecer a una falta de ideas o de creatividad y, sobre todo, de actitud y rebeldía que daría la puntilla a nuestra música favorita. Del tema de las bandas tributo me gustaría hablar más largamente en otra ocasión.
También es posible que todo esto sólo sean elucubraciones de una mente calenturienta dispuesta a ver monstruos en cada esquina, ojalá, porque espero que el Rock no esté agonizando… ¡¡Otra vez!!
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8 comments

  1. Magnifico artículo y es muy loable tu declaración de intenciones que reza en su titulo, "paremos la plaga", pero macho creo que contra la moda no puedes hacer nada…..jaja……en fin, ya sabes, éstas son pasajeras y quizás lo próximo vintage que se ponga sean camisetas de los "Modern Talking", "Rick Ashley" o "C.C.Cach" (espero……mmmmm)…. y todos volveremos a respirar tranquilos….

  2. Llevas razón Manu: nada puedo hacer contra el imperio de la moda, sólo me queda patalear un poco jejeje!!! Como bien dices, seguro que de aquí a un tiempo los que lleven camisetas de los Ramones porque de verdad les gustan seremos unos desfasados fuera de onda… Menos mal!!!

  3. A este tema aporto, que la semana pasada presencié algo comparable a tus anécdotas. Chica en el metro con auriculares, tacones de aguja, minifalda con cinturón de Dolce & Gabbana, imagino que importado del chino del barrio, y camiseta azul claro con Eddy observado de lejos por la parca, mientras camina sobre cadáveres sosteniendo la Union Jack en la izquierda y una sable ensangrentado en la derecha. En un momento dado saca el móvil, enciende la pantalla, desbloquea, abre el reproductor de música y selecciona…."El aprendiz" de Malú.
    Lo peor fue aguantar las miradas de los 30 o 40 que iban en el vagón después de que se me escapara un ¡ole ahí tus huevos!

  4. ¡¡¡¡JAJAJAJAJAJJAJA!!!! ¡¡¡Que bueno coño!!! El mismísimo Trooper te inspiró y te guío para decirlo, seguro… Deberíamos seguir tu ejemplo jejejjeje…

  5. Y que me dices de la Hello Kity con la cara pintada como Paul Stanley. Ayer mismo en el centro comercial una tipa con una camiseta que rezaba This is my life con la tpografía de Kiss. Podíamos aplicar l famosa canción de La Polla Records "Punky de postal. punk de escaparate, moda punky en galerías".
    Por cierto, me ha encantado lo de "a raíz de lo cual oigo sendos golpes húmedos entre mis pies: son mis cojones que se me han caído al suelo"
    Me estoy pensando en utilizar algo parecido en alguno de mis post, es buenísimo. Un saludo.

  6. ¡¡Precisamente estaba pensando en esa canción de La Polla cuando escribía este post!! Joder, Hello Kity a lo KISS, y lo que nos quede por ver jjejjejeje
    Me alegra que te haya gustado lo de los "golpes húmedos", cosas que se le ocurren a uno…

  7. Y que me dices de los cuarentones que ahora han sustituido esas colecciones de camisetas de celebres conciertos, por ajustadas camisetas y mallots fosforescentes para ir a todos los maratones del mundo, a lo sumo se les ocurre ir a algún concierto de esos que tu llamas tributos o acompañando a sus hijas a ver a Melendi , pero nunca les veras en ninguna sala alternativa .
    Muy bueno Saludos

  8. ¡¡Qué le vamos a hacer!! Así es la vida… Por mi parte, espero que mi hija no me salga por Melendis o lo que sea que le toque en su momento y quiera disfrutar con su viejo padre de algún buen concierto de Rock de la vieja escuela jejejjejje

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