Black Metal, corpsepaint y algunas fotos

Suelo afirmar que el aspecto visual del Rock es casi (pero solo casi) tan importante como la música. Hay muchas bandas que no han sabido (muchas otras no han querido) explotar ese aspecto de su ‘indumentaria mediática’, dejando de lado una importante baza en cuanto a promoción e impacto se refiere. Estoy bastante seguro de que algún grupo que tengo en mente pudiera haberse sacado mucho más partido si, en vez de aparecer en un escenario vestidos como para andar por casa, hubieran hecho algo vistoso y espectacular: su popularidad se habría incrementado en muchos puntos y, por ende, las escuchas de su trabajo. Y también es verdad que hay quienes no necesitaron nunca hacerse notar de manera visual para conseguir sus objetivos, pues les bastó con su buen hacer. Ejemplos de ambos extremos los hay a montones, sin ir más lejos, de Kiss a Camel hay todo un mundo musical y estético que los separa no tanto en lo sonoro, pues el Rock es Rock al fin y al cabo, como en lo puramente visual.

Uno de los estilos que más ha recurrido a lo estético para hacerse notar ha sido, desde sus comienzos, el Black Metal; de hecho, el compromiso de este estilo con esos ornamentos tan particulares ha ido más allá de lo meramente visual para convertirse en una identidad con un trasfondo de mucho calado por detrás: político, religioso, e incluso, criminal. Si bien es verdad que no todas las bandas que tocan Black Metal son de una determinada ideología y han adoptado la estética como mera pose, muchas son acusadas precisamente de eso, de ‘posers’: de adoptar una estética sin asumir sus presupuestos ideológicos, de hecho, sin saber muy bien lo que están representando con esa imagen. Esto último es algo que no suele estar bien mirado por los seguidores más extremos, pero que ha calado en los menos preocupados por los principios que inspiraron esa particular moda y que enfada a los más ‘auténticos’, los ‘true’, los verdaderos…

Más allá de posicionarme en una u otra corriente, que no es el caso, a mí me atrae bastante ese aspecto visual del Black Metal que tiene en el ‘corpsepaint’ y la imaginería satánica una de sus características más reconocibles por sus ‘militantes’ y seguidores. El corpsepaint es un estilo de maquillaje con pinturas blanca y negra que suele circunscribirse al rostro y que se usa para resaltar el carácter ‘maligno’ de quien va maquillado, recordemos que, literalmente, corpsepaint significa pintura-cadáver, es decir, que quien se pinta así trata de asemejarse a un cadáver, de aterrorizar a sus enemigos con su terrible aspecto. Y cierto es, algunos pueden llegar a dar miedo realmente, como Gaahl de Gorgoroth, quien fue condenado a 14 meses en prisión por torturar a un hombre y beberse parte de su sangre en 2002, además de estar acusado de quema de iglesias a principios de los 90 y varios delitos más:

El amigo Ghaal de Gorgoroth

Mientras que otros, más bien dan risa…

Hay que tomarse las cosas con humor, pero sin pasarse, pues puedes arriesgarte a arruinar el espíritu de grupo.

El fotógrafo norteamericano Peter Beste quizá sea quien mejor y con más fidelidad ha logrado transmitir el espíritu del Black Metal nórdico a través de espectaculares imágenes y, como él mismo explica en su web, sin tratar de confraternizar con determinadas ideologías o conceptos: “Mi trabajo como fotógrafo documental abarca una variedad de subculturas que a veces se consideran controvertidas. No tengo ningún interés político o una agenda que promover, más bien estoy interesado en documentar fotográficamente grupos de personas únicas y visualmente interesantes. Como cualquier documentalista, puedo estar en desacuerdo con mis protagonistas sobre diversos temas, pero como se puede ver en mi trabajo, no tengo miedo de explorar fotográficamente lo que la sociedad podría considerar políticamente incorrecto. Como alguien que valora mucho la libertad de discurso y expresión, busco retratar los diversos grupos documentados a medida que se expresan, sin referencia a opiniones o ideologías externas”. Os muestro a continuación algunas muestras del gran trabajo de Peter Beste, que además de demostrar lo buen fotógrafo que es, saca a la luz aspectos bastante reveladores de la ‘autenticidad blackmetalera’ de sus modelos:

Ghaal, otra vez, caminando hacia la cabaña de sus abuelos en Noruega. Más true imposible…
Imagen del backstage de algún concierto de Black.
Nattefrost cubierto por su propia mierda… ¡¡Apestosamente true!!
Concierto-Misa Negra de Gorgoroth en Polonia.
Kvitrafn de Wardruna, ‘arreglao pero informá’, por las calles de Bergen.

Estas imágenes de Peter Beste muestran, o al menos a mí así me lo parece, las dos caras de un movimiento que ha pretendido defender a ultranza la autenticidad de su estilo musical y sus particulares creencias (cosa que está muy bien siempre que no incluya cargarte a nadie), pero que en muchas ocasiones, por sus propias contradicciones, ha caído incluso en el ridículo; aunque eso, claro está, sea culpa de los ‘no trues’ y de los ‘posers’…

En cualquier caso, lo mejor es tener la cintura necesaria para saber reírse de uno mismo y disfrutar de la música, vistiendo y haciendo lo que a cada cual le apetezca, siempre que eso no incluya  (lo vuelvo a repetir) matar a alguien o destrozar bienes culturales de tu país (aunque aquí tengo que confesar que en alguna ocasión me entran ganas de destrozar algo). Y eso también lo demuestran otra vez Peter Beste y sus colegas de Immortal:

Tampoco son tan malos estos chicos…

Si queréis visualizar el trabajo completo de este fotógrafo, en su página web encontraréis un montón de imágenes muy chulas: Peter Beste.

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7 comments

  1. No puedo dejar de sentir una extraña sensación cuando leo/veo cosas así! Me traslado al 93 y al asesinato de Euronymous, de todo el revuelo que se causó entonces y el morbo que despertó todo el nacimiento del Black Metal auténtico. Un nacimiento con muerte por parto de la madre… La información llegaba con cuentagotas y ya me veías visitando los primeros cibercafés consiguiendo, tal vez, abrir un par de páginas en una hora, páginas que me grababa en un disco de 3 1/2 y me imprimía en casa, para leer una y otra vez! Menudo morbo!!! jajaja! Me encanta!

    Ya sabes que los Immortal me parecen unos payasos de cuidado y aun sabes mejor porqué, pero aun así, cuando he visto su foto no he podido pensar que eran algunos “mataos” haciendo el panoplias, y luego caigo en que son ellos! jajaja! Superándose a si mismos! Tal vez me equivoco pero creo que la obra de Peter Beste fue expuesta en un museo noruego y parte aparece en un gran documental: Until the light take us. Si no lo conoces resérvale un rato.

    La imaginería Black Metal tiene la misma dualidad que su música: Apasionante y magnética por otra y ridícula por otra! Otra gran entrada, Hermano!!!

    1. No sé si recuerdas que yo mismo tuve una página dedicada al Black creada en el 98 y que, en su libro de visitas, recogió los comentarios de peña cercana al Inner Circle desde la misma Noruega, por ahí los conocí yo…
      Esa dualidad que mencionas es casi la que hace más auténtica la parte más ‘true’ y ridícula la otra y quizá por eso me atrae tanto… Que se llegara a matar (y en más de una ocasión) por un estilo musical es, cuanto menos, inquietante. Es algo parecido al interés por los asesinos en serie… Una locura…
      Me anoto ese documental de Beste, tiene que estar muy guapo!!!
      Un abrazo Hermano!!!

  2. El heavy metal, desde sus orígenes, siempre ha tenido mucho de tribal; y para pertenecer a la tribu no bastaba con escuchar la música, también tenías de vestirte, pensar y vivir como un metalero. Los compromisos siempre tienen cosas positivas y negativas; en cuanto a las positivas, la pasión por la música y la defensa del rock cuando, en los ochenta, vivía horas bajas, algo que siempre he valorado y defendido ante todos los que se metían con este estilo; pero, también he de decir, que ese compromiso obligaba a ser fiel al estilo y a la tribu: escuchar otros tipos de música era casi una traición al heavy y, ni te cuento, ir vestido de pijo o llevar el pelo corto. Es curioso ver cómo los jóvenes heavy de estas últimas décadas han acentuado, aún más, ese sentimiento tribal; el caso del black metal, que tan bien nos has ilustrado, es un buen ejemplo. Me ha parecido una entrada muy sugerente. A mí también me parece que algunos dan miedo y otros risa; en este último caso, debe ser la misma sensación que se tiene cuando se ve una película de terror mala, que te dan ganas de reír. Un abrazo, Alex.

    1. Totalmente de acuerdo contigo Raúl, el sentimiento tribal es muy fuerte en el Heavy (no por nada se la considera una ‘tribu’ urbana) y, siempre se ha dicho y según mi experiencia es cierto, que el público metalero es el más fiel del universo musical: sus compañeros y sus músicos son intocables y reciben una lealtad casi religiosa a cambio. Hay un caso que yo creo que es muy ilustrativo en España: Dover. Mientras se dedicaron al Hard-Heavy fueron bendecidos por ese público que les siguió y les encumbró, pero cuando cambiaron de estilo tan radicalmente, bastaron un par de éxitos para que el público se olvidara de ellos…
      Se lo comentaba a Alberto, cuando se mata por un estilo musical, hay algo que no va muy bien, pero que inevitablemente causa cierto morbo, eso es parte del problema y del atractivo del Black Metal.
      Un abrazo Raúl!!

  3. Lo siento pero todos estos tipos con sus caretas siempre me hacen desconfiar de la música que llevan detrás. Siempre digo la misma tontería cuando veo grupos que de alguna manera tapan su rostro.
    Al único grupo que le soporto que se tapen la cara son a The Residents y nada tienen que ver con ninguna variedad del Metal.

    1. Yo también prefiero a los músicos que no necesitan disfrazarse para llamar la atención, pero también es cierto que la parafernalia metalera me ha atraído desde que era un crío, vivo una dualidad enfermiza jajjaja
      Con los Residents tengo una especie de anécdota curiosa. Cuando ni mucho menos existía Internet, en los primeros 80 o así, un amigo que venía al pueblo en vacaciones nos traía las novedades musicales y se convirtió en una especie de oráculo del Rock para nuestra pandilla; pues bien, un día nos empezó a hablar de los Residents, uno de sus grupos favoritos, y nos contaba que nadie sabía cómo eran o que habían hecho un disco con 40 canciones y un montón de locuras más… Tantas que acabamos por dudar de las existencia real de los Residents; con el tiempo descubrimos que existían de verdad y que molaban un montón!!! Todavía nos reímos mucho con eso jajjaja
      Saludos Irotula!!!

  4. Gran entrada, compi Alex. En mi primer fanzine, del 94, recogía cosas del Inner Circle e incluso contenía algún flyer de grupos black emergentes, como Cradle of Filth, jajaja. ¡Qué tiempos aquellos, jeje!. Ha sido una escena que he seguido desde sus comienzos y que si bien algunas bandas han traspasado la frontera del ridículo, otras han sido bastante más consecuentes con el mensaje que nos querían mostrar. Detrás de toda esta parafernalia de maquillaje y cruces invertidas existe un buen puñado de clásicos del Metal. A bote pronto se me ocurren discos tan geniales e imprescindibles como ‘Storm of the Light’s Bane’ de Dissection, ‘A Blaze in The Northern Sky’ de Darkthrone, ‘In The Nightside Eclipse’ de Emperor, sin olvidarnos de Dimmu Borgir, Inmortal, Marduk,… y los todopoderosos Bathory y Celtic Frost, claro.
    Un pasote de género, para descubrir sin complejos. Un abrazote, Alex 😉

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