Animals, Pink Floyd, de plena actualidad 40 años después

Corría el año 1976 y Pink Floyd entraban en los estudios Britannia Row (de su propiedad) después de facturar dos obras maestras llamadas The Dark Side of the Moon y Wish You Were Here: parecía que la banda había tocado techo, creativamente hablando, y, además, las tensiones entre ellos eran cada vez más visibles y virulentas. Una banda que pocos años antes tocaba en pequeños escenarios para un público reducido y devoto, se encontraba llenando estadios con gente que les pedía a gritos sus grandes éxitos y el irascible Waters no pudo resistirlo: durante la gira de Animals se enfrentó a un fan que chillaba y le escupió, levantando uno de los primeros ladrillos de lo que, finalmente, se convertiría en un Muro.

Pink Floyd nunca estuvieron cómodos con esa situación de grandes estrellas, de hecho, Wish You Were Here se puso a la venta originalmente sin ninguna referencia exterior en la portada al nombre de la banda o fotos de los miembros de la misma y enfundado en una bolsa negra sin ningún distintivo: un intento, vano, todo hay que decirlo, de recuperar ese intimismo y recogimiento propio de su carácter como banda.

Ante esa nueva situación, a mi entender, Roger Waters decide que, si tienen una voz que el mundo quiere escuchar, van a decirle lo que piensan a ese mundo. Definitivamente, Waters se hace con el liderazgo ideológico de la banda que, aunque todos comparten, es él quien le da una forma y una letra definitivas. Y es una ideología claramente de izquierdas la que subyace en Animals, el, por entonces, nuevo trabajo de Pink Floyd que vio la luz en enero del 77, hace ahora 41 años, con un mensaje que, por desgracia, sigue plenamente vigente.

Inspirado por la fábula orwelliana de Rebelión en la Granja, el gran Roger se saca de la manga un puñado de canciones de fuerte contenido político, en el que divide a la sociedad en diferentes tipos de animales y pone a caer de un burro nuestro sistema hiper consumista y destructivo con el medio ambiente. De este modo, los ‘perros’ son los representantes de la ley, los ‘cerdos’ los políticos y mandatarios y las ‘ovejas’ los descerebrados peones que quedan siempre bajo los anteriores.

Como digo, este es el primer disco en el que el liderazgo auto impuesto de Roger Waters en Pink Floyd se hace más que evidente, de hecho, aunque musicalmente tiene también mucho de Gilmour, este se desligó un tanto del resultado final, debido al nacimiento de su primer hijo y, tanto Richard Wright como Nick Mason, pierden bastante protagonismo compositivo si comparamos Animals con anteriores discos. Eso sí, el trabajo en común todavía les sirve y Animals es un disco inmenso, tanto conceptual como musicalmente hablando. Para mí, los tres grandes discos de Pink Floyd son Wish You Were Here, The Dark Side of the Moon y Animals, y no precisamente en ese orden, pues creo que Animals es superior al de la Luna, y mira que ese es grande…

Para ilustrar musicalmente esta entrada he procurado escoger grabaciones menos conocidas que las del disco original, como unas tempranas versiones de Dogs y Sheep, llamadas You Gotta Be Crazy y Raving and Drooling respectivamente o una versión de las dos Pigs on the Wing unidas por un maravilloso solo de David que es una pasada.

La Battersea Power Station fotografiada por mí en 2013. Hoy día está siendo transformada en apartamentos de lujo.

En lo referente a la parte visual, siempre tan importante para Pink Floyd, la portada de Animals es espléndida y se ha convertido en un icono del Rock. El cerdo volando entre las torres de la Battersea Power Station es reconocible para cualquier aficionado medio y para muchos neófitos. Una genialidad, una vez más, de los chicos de Hipgnosis, comandados, como siempre, por Storm Thorgerson. Como ya sabréis, el cerdo hinchable (llamado Algie) que diseñaron en Hipgnosis, tuvo la ocurrencia de salir volando y escapar a los disparos del franco tirador apostado para impedir que interrumpiera el tráfico aéreo, aterrizando en una granja del condado de Kent y asustando a las vacas del pobre granjero que lo encontró.

Para terminar, si no lo conoces, no lo dudes y ponte a la escucha sin perder un segundo y si, como yo, ya lo amas, no pierdas la oportunidad de escucharlo una vez más, porque hoy es hoy…

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2 comments

  1. Siempre es buen momento para recordar esta obra de arte, espléndida en lo musical y reflexiva en lo conceptual, con Roger Waters pletórico de inspiración. Sin olvidarnos del resto de la banda, en particular Gilmour que, tal y como comenté en la entrada que dediqué al tema “Dogs” en el aniversario del blog Musicaememorandum, firma uno de los mejores trabajos que jamás haya realizado a la guitarra, más expresivo e intenso que nunca, y eso que la mejor toma fue eliminada por Waters durante el proceso de grabación debido a un error. Un acierto que te hayas acordado de estas “rarezas”, y que hayas querido compartir con nosotros tu foto (¡buenísima!). Un abrazo, Alex.

  2. Uno piensa en Roger Waters y se pone en sus zapatos y se sube por el Muro de lo cabreado que tiene que estar de ver el panorama que hay actualmente…. ME HAN DADO GANAS DE COMPRARMELO YA QUÉ ES UNO DE LOS POCOS QUE ME FALTA… SALUDOS

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