Adiós Neil Peart

Esta semana hemos conocido una de las más tristes noticias que un seguidor de Rush podría esperar: el insustituible Neil Peart falleció el pasado 7 de enero. Se lo llevó un tumor cerebral con tan sólo 67 años y tras tres de lucha contra la enfermedad. La familia, amigos y su banda dieron a conocer la noticia a principios de esta semana y las reacciones del mundo del Rock llegaron en avalancha a las redes sociales transmitiendo la enorme pena y sensación de pérdida que la desaparición de Neil deja para los millones de seguidores de Rush a lo largo y ancho de todo el planeta.

All The World’s a Stage tour, 20 de mayo de 1977. (Photo by Fin Costello/Redferns)

Desde Brian Wilson hasta Metallica, pasando por Mike Portnoy, Slash, Billy Sheehan, Paul Stanley, Judas Priest o Foo Fighters e incluso el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, todos han querido rendir homenaje al gran Neil Peart. En un mensaje a la página oficial de Twitter de Rush, la banda pidió a los seguidores que desearan expresar sus condolencias que lo hicieran «eligiendo un grupo de investigación del cáncer o una organización benéfica de su elección y hacer una donación en nombre de Neil«.

Además de ser uno de los baterías más grandes de la historia del Rock, su vida estuvo marcada por una enorme tragedia que redefinió la historia de su vida y de su banda. El 10 de agosto de 1997, la única hija de Peart, Selena Taylor, falleció en un accidente automovilístico en la autopista 401 cerca de Brighton, Ontario. Su esposa Jacqueline Taylor, con quien había estado casado durante 22 años, sucumbió de cáncer tan sólo 10 meses después, el 20 de junio de 1998. Peart, sin embargo, sostiene que su muerte fue a raíz de una «pena del corazón», calificándolo como «un suicidio lento por apatía. No le importaba nada.»

Peart cuenta además que, durante el funeral de su hija Selena, había dicho a sus compañeros de banda «consideradme retirado». De hecho, hizo una pausa en su carrera musical para llorar su luto y reflexionar, durante la cual viajó por toda Norteamérica en su motocicleta, recorriendo 88.000 km. Peart narra las experiencias de este viaje en su libro Ghost Rider: Travels on the Healing Road, que, por desgracia, no se ha publicado en español.

Mientras visitaba a Andrew MacNaughtan, fotógrafo oficial de Rush, en Los Ángeles, éste le presentó a Peart una colega, que más tarde se convertiría en su esposa: la fotógrafa Carrie Nuttall. Peart se casó con ella el 9 de septiembre de 2000 y, a principios de 2001, anunció a sus compañeros de banda que estaba listo para regresar a Rush. Por cierto, de admirar que sus compañeros de banda, Alex Lifeson y Geddy Lee, no se lanzaran a la búsqueda de un nuevo batería y le dieran el tiempo necesario para superar su luto.

Esa segunda etapa en la vida de la banda canadiense nos dejó discos impresionantes, curiosamente más cañeros, más metaleros, que sus anteriores trabajos. Y ese es el legado de Neil Peart: una soberbia discografía plagada de clásicos que ha influenciado a varias generaciones de músicos y que han conformado la banda sonora de millones de personas. Una discografía que nació en los años 70 y supo mantenerse con absoluta maestría hasta el año 2012, año en que aparecía el último disco de Rush, Clockwork Angels.

A mí, la noticia me pilló absolutamente desprevenido y me he sentido como si perdiera a alguien cercano, a alguien con quien compartí sentimientos y emociones que ni mis más allegados conocen. Supongo que ese es el poder y la magia de la música. Gracias Neil, por todo lo que nos dejas y por todo lo que he vivido contigo.

DEP Neil Peart.

«Suddenly, you were gone
From all the lives you left your mark upon».

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2 comments

  1. Pues no me había enterado de esta malísima noticia. Era muy joven … Es curioso porque la noticia de su muerte es coetánea a la noticia de las investigaciones de Joan Massagué sobre las metástasis (https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200115/472907040070/massague-origen-metastasis-cancer.html). En fin, el rock es un género que cada vez interesa menos, y menos aún en su vertiente más virtuosa, cada vez van quedando menos músicos en activo de aquella etapa gloriosa del rock, cuando la calidad musical y el buen desempeño instrumental eran imprescindibles para triunfar. Muchas gracias, Alex, por tu homenaje. Un abrazo.

  2. ¡¡Cuánta razón llevas Raúl!! Que poco interesa ya un buen disco, en fondo y forma, con mensaje, con estructura, con alma y con cuerpo… A ver si es verdad, ahora sí, que el Rock se muere
    Gracias a ti Raúl, por leer y comentar.
    Abrazos!!!

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