A tortas por el Rock

El universo rockero está lleno de desencuentros y relaciones terribles entre los componentes de sus bandas más carismáticas. Si unimos juventud, genialidad, alcohol, drogas y personalidades muy fuertes en un autobús a lo largo de giras que duraban meses, el cóctel resultante es una mezcla explosiva de alto octanaje que ha dado sabrosas anécdotas a lo largo de los años.
Ni mucho menos puedo pretender recoger en detalle todos esas escabrosas relaciones pues entonces esto se convertiría en un libro, y de los gordos; así que lo que haré en este post es apuntar algunos de los más famosos amores imposibles, broncas y peloteras que nos han legado nuestros héroes.

 

The Rolling Stones: cabeza frente a corazón

Richards y Jaggers cuando eran unos pipiolos
Si voy a tratar de desencuentros en el Rock no pueden faltar los legendarios malos rollos que siempre han tenido el genial tándem Jaggers/Richards: la cabeza y el corazón del grupo más famoso del mundo (con permiso de los Beatles) nunca se llevaron lo que se dice bien, puede que al principio si, pero el éxito, las drogas, las mujeres y, sobre todo, el encuentro de dos egos monumentales han dado como resultado una interminable sucesión de broncas entre ambos, aunque siempre hayan sabido respetar sus respectivos talentos y unirse para crear canciones maravillosas

Cream: tortas en el escenario

Cream en pleno

Lo de Cream fue punto y aparte. De hecho tan solo se aguantaron a lo largo de tres discos y  medio. El problema lo tenían Ginger Baker y Jack Bruce que no se podían soportar personalmente, aunque si que respetaban mutuamente sus enormes talentos musicales, lo que les dio apenas para tres discos (el cuarto casi no tiene material original) y enormes broncas incluso llegando a las manos en mitad de algunos conciertos. Al parecer el único que supo mantenerse al margen fue el bueno de Clapton.

El enorme genio del Hombre de Negro

A estos extremos no llegó con los compañeros
Si algo ha caracterizado a Ritchie Blackmore, aparte de su maestría tocando la guitarra, ha sido su legendario mal humor y una leche igual de mala con algunos de sus compañeros tanto en Deep Purple como en Rainbow. También legendarias son sus bromitas a algunos de sus compañeros, como la que le gastó a Joe Lynn Turner cuando empezó a cantar en Rainbow y en mitad de una gira el gran Ritchie se coló en su habitación de hotel y dos de sus asistentes se dedicaron a destrozar la habitación mientras él tocaba la guitarra ante los atónitos ojos del pobre Joe, que ya se imaginaba pagando todos los destrozos… Cosa que hizo el propio Ritchie, claro.

Pink Floyd después del Muro

Buenos tiempos para Pink Floyd los de esta imagen
El de mis queridos Floyd es un caso paradigmático: tras años de malos rollos en el estudio y en las giras, uno de los componentes (en este caso Roger Waters) se erige en líder único y decide unilateralmente disolver la formación. Claro, los otros tres componentes, sin saber que la banda había pasado de la democracia a la dictadura, se rebelan y siguen funcionando. Como resultado: más de 20 años de disputas legales, encontronazos en la prensa, canciones dirigidas de uno a otro lado con acusaciones y reproches más o menos velados que, al final, acabó como un amago de reunión en el Live 8 y la esperanza de los seguidores de una vuelta a los escenarios que ya nunca se podrá llevar a cabo: Rick es insustituible.

The Who, egos encontrados

No todo fueron bromas entre ellos
Tampoco fue una balsa de aceite la historia de mis amados Who. Y la cosa es de nuevo bien sencilla: dos enormes egos con visiones encontradas sobre cómo gestionar el igual de enorme éxito que obtuvieron los británicos a lo largo de los 60 y los 70. Roger y Pete y Pete y Roger tuvieron numerosos rifirrafes sobre todo porque el guitarrista y el cantante deseaban encaminar a su banda por diferentes vías, otra de las causas más comunes de disputa entre músicos. En honor a la verdad, hay que decir que casi siempre fue Townshend quien acabó imponiendo sus tesis, pero es que también tuvo (casi) siempre muy claro lo que quería para los Who, mientras que Daltrey fue más pose de estrella de Rock. 

The Kinks, hermanos mal avenidos

Geniales Kinks
Amor, envidia y rivalidad son los componentes que marcaron la relación de los hermanos Davies a lo largo de décadas. Afortunadamente una vez más, supieron dejar de lado sus diferencias y nos legaron temas del calado de You Really Got Me, Days o Lola ente otros muchos. Por cierto, aprovecho para recomendar encarecidamente escuchar atentamente a los Kinks pues no tienen desperdicio y puede que a muchos nos hayan pasado desapercibidos o los hayamos considerado como un grupo “menor”, cuando tienen material absolutamente imprescindible y maravilloso.
Bueno, pues hasta aquí hemos llegado… Como decía al principio la lista de desavenencias y rivalidades podría ser interminable porque, al fin y al cabo, y dejándonos de romanticismos, esto es un negocio como cualquier otro y los componentes de las bandas, en la mayoría de las ocasiones son compañeros de trabajo y poco más, aunque también haya habido amistades que han durado toda la vida y que también dan bastante para contar. De eso hablaremos otro día…
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One comment

  1. Totalmente de acuerdo con la recomendación de los Kinks. Un gran grupo al que se le ha hecho poco caso para la calidad que tienen.
    Otro caso famoso de tortas fue el de Creedence Clearwater Revival. Este es de chiste. Tom Fogherty componía prácticamente todas las canciones y se ve que el resto del grupo que encima algunos eran hermanos de Tom, debía tener problemas con el reparto de lo que ganaban. Así que Tom se cansa y les dice, pues ahora componéis vosotros. Resultado un disco muy flojo con muy pocas ventas. Tom los deja. En uno de sus discos hay una canción que se parece mucho a otra de los Creedence y que estaba compuesta por el propio Tom. Pues van los hermanos y lo denuncian por plagio a si mismo. Lógicamente perdieron el pleito.

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